Tercer día sobrio
¿Sabes lo que es caer? Desde el cenit del placer hasta el fondo. Caer al suelo y a través de la tierra. Caer a la lava ardiente y más allá. Cruzar el globo y seguir cayendo. Por el espacio y la ceguera. Hace unos 6 años que fumo marihuana todos los días, todo el día, y además bebo casi a diario. Antier tomé la determinación de no volver a fumar hasta dentro de un mes y medio, cuando terminen los cursos del colegio de exámenes de admisión. Tampoco beberé entre semana o por lo menos eso deseo. Y entonces el plan será volverme un fumador ocasional. Fumar los viernes o en las fiestas. Rápido. Argumentar. Hoy en día no soy ni la mínima parte de lo que era en mi juventud temprana en la preparatoria. Un atleta, un estudiante sobresaliente, acertivo. Hoy, obeso y obtuso en mis ideas. Siempre defendí el uso recreativo de la marihuana y lo sigo haciendo. Pero llegué a un punto en donde no disfrutaba ya ni de los videojuegos, y aunque me duela admitirlo, la verdad es que el atasque de marihuana y la lectura no se llevan muy bien. Es innegable que existe un momento de delirio creativo al fumar, vienen mil ideas y pareciera que Son las 8 pm. Llevo como 3 horas fumando. Escucho reggae. Tengo la satisfaccion de haber cocinado muy rico tripitas y chilito de molcajete y haber dejado limpio el drogoratorio. Terminé de leer 1984, qué libro. Pero en la mañana había hecho una lista de 7 cosas de las cuales solo he hecho 2. También bañé a música. Le queme el bigotito un poco sin querer mientras fumaba. Ella se lo buscó por curiosa. Necesito ejercitarme. Espero que sea la última recaída hasta el próximo fin de semana.
domingo, 1 de abril de 2018
Diario de un drogadicto
viernes, 2 de febrero de 2018
Canalandia
Un fantasma
de falsas
convicciones
De esos
ladridos
Carnales
que llamas
literatura objetiva y
personas
en vías
de aprendizaje.
Hombres perros
de poca magia.
Una verdad
que nosotros
mismos
dudamos
a ratos. De Perder la fe.
Como aquellos
que llegaron
tan lejos
en un camino
sin paisaje
Saltando de una
Verdad a otra.
La realidad de humo
de la que fuimos
parte
pero tan falsa
como esta se fusiona
en ocaciones
dejándo
una nube
de ilusión
La cajita musical
Estaba fumando marihuana en el drogoratorio y jugando Call of duty cuando escuché el llanto de mi madre. No eran sollozos, eran gritos descarnados de angustia, ahogados en lágrimas.
¡Yo lo bajé! ¡Yo lo bajé, a tu hermanito, yo lo bajé! Gritaba llorando mientras avanzaba hacia mí, como un monstruo acuático, un fantasma ahogado en lágrimas de una dimensión maldita. ¡Yo lo bajé! La senté como pude, un poco más calmada, pero sin dejar de llorar y yo sin dejar de abrazarla; comenzó a relatar: A tu... Hermanito... Yo lo bajé... No sabía que hacer, estaba muy asustada. Y tu hermanita ya me había avisado. Hasta después se me vinó a la mente que podía ser algo malo. Más lágrimas. Y lo ví colgado. Ya muy mal. Yo no sabía que hacer, lo bajé como pude y fui corriendo por tu papá que estaba trabajando cerquita. Si le hubiera dado respiración se hubiera salvado. Y (voz quebrada) yo no supe que hacer. Ya cuando llegó tu papá le intentó pero ya era demasiado tarde. Y se había levantado, pero yo creo que vio que estaba solito y se asustó. Se desplomó otra vez. Yo creo que fue un accidente. Porque estaba bien fuerte. Le decían el toro. Yo creo que se estaba calando. Porque se paró sobre su cajita musical que tenía. Y así tenía las patitas bien fragilitas la cajita. Yo creo que se le resvaló. Porque la vi allá lejos. Y la gente es bien cruel. Le preguntaban a tu hermanita cuando iba a la tienda y ella estaba bien chiquita Y dicen cada pendejada. Yo llegué a correr varios de la estética. Una vez llegó un imbécil opinando que que pendejo dijo y le dije callate la boca, lávate la pinche boca para hablar de mi hijo. Y mira. Yo con ustedes soy asi bien dócil. Pero de otra gente no me dejo. A una tía tuya la cachetié. Andaba hablando cosas y que segun ella se le estaba apareciendo y pendejadas que tu hermano hacía brujería y no sé que. Y que le toco fuerte y en cuanto me abre que la agarro del cuello y la tumbé y yo llorando. De mi hijo no vas a decir pendejadas. Y mira ella no me hizo nada ni me dijo nada. Y yo fuerte que la agarré y le pegué. Luego otro día vino una niña de su secundaria con su mamá y que tocan y ya abrí y que señora, Elí se me apareció en un sueño, dice que lo ayudemos, que esta sufierndo. Hay y yo me tire llorando desesperada y fijate tu hermano bien chiquito el también que las corre y les dice a mi Mamá no le esten diciendo pendejadas, si se le iba aparecer a alguien iba ser a mí no a ustedes. Yo por eso quiero dejar todo bien con ustedes. Y el otro día soñé a la muerte y me decía que fuera. Gracias hijo ya me siento más tranquila.
jueves, 1 de febrero de 2018
Regresiones
Todos los videojuegos y las mujeres tienen algo en comun: el tremendo vacío que dejan tras terminarlos. Es por ello que son mas adictivos que cualquier droga. Y es por esa misma sensación de vacuedad que estos textos nacen como un intento inútil de prolongar esa maravillosa sensacion de vivir en el presente. Dentro de sí, en un momento efímero. Y tal vez esa fugacidad es lo que los vuelve tan especiales. Y para que toda su grandioza estupidez de luces y movimientos, de tramas dignas de los grandes literatos rusos y otras tantas banales y aparatosas historias, no se consuman poco a poco en el fuego oscuro del olvido, se escriben estos textos, que a nadie han de importar y por nadie deben ser leidos mas que por el autor. Como una especie de masturbación mental. Como mirar fotos de exnovias. Como ordenar el closet y tardar horas curioseando entre antiguos tesoros. De ese mismo asqueroso impulso de autosatisfaccion surgen estos pensamientos. Derramando sesos por las paredes del Drogoratorio.
Secundaria pública 27
Impulsado por los comentarios de cuán genial era aquel juego, comenzé a jugarlo en el ciber de enfrente de la escuela. Por alguna u otra razon nunca pude avanzar mucho. Recuerdo que una compañera testigo de jeohva miraba fascinada y a la vez atemorizada mi monitor. Y su admiración me hacia sentir protagonista de una épica. Yo era Leon, quien peleaba contra zombis en una ciudad pixeleada de sangre cuadrada. Y yo era el héroe que Jetzemani (así se llamaba la compañera testigo) admiraba. Fue un periodo de dos semanas. Al salir de la secundaria disponía de media hora para jugar en el ciber y Jetzemani rentaba la computadora a mi lado. Solo para observarme jugar. La segunda semana ya nisiquiera rentaba la computadora. Se limitaba a poner una silla y mirar descaradamente. Nunca antes le habia dirigido la palabra. El uniforme de chicas de mi secundaria era la típica falda roja y una blusa blanca con el sello de la escuela bordado. Justo encima de su seno izquierdo de niña desarrollada de 13 años. Su presencia tenía días inquietandome. Era blanca, con cabello muy negro y largo y unos ojos grandes y brillantes. Sus muslos blancos asomaban de su faldita como queriendo ver tambien el monitor. Nunca vi que me observara a mí. Ni jamás mostró ninguna señal. Pero mientras el control vibraba en una escena con metralleta puse mi mano sobre su pierna. Ella no dijo nada. Ni tampoco se movió. Parecía no importarle y seguía mirando el monitor. Entonces comencé a acariciar su piel. Y a explorar lentamente debajo de su falda. Nunca habia sentido la pierna de una mujer. Era extremadamente suave. Ese sello de lo gloriosamente bien hecho que tienen los juegos japoneses se transmitía en sensaciones a mi cerebro a travez de mis dedos y de su suave entrepierna. Intente tocar más allá pero tomó mi mano y la puso sobre el control. Siempre sin mirarme. Había algo que me fascinaba al ver su rostro de reojo. Algo que me trasladaba a una dimensión fuera de mí. Como espectador de una obra en un torbellino de sentidos. Poco después le pedí que fuera mi novia y recibí mi segundo beso. El primero me lo había dado Perla. Una catorceañera corriente y poco aseada. Recuerdo que varios compañeros reían mienteas le declamaba.
A la mayoría de mis mentores en la secundaria pública:
Una fijacion a fuerza de su presencia. Maestros de la mediocridad. Porquería tienen en la cabeza y su energía vital se nutre de la charlatanería. Ese engaño de brujería terminará desgastándolos más que la apatía. Pensábamos, al dejar chupetones en los cuellitos de las vírgenes.
lunes, 30 de octubre de 2017
¡Feliz cumpleaños señor! Parte III (El ocaso de los perros)
Un mago, un dragon y un tiflin de regreso a casa.
¿Y qué fue lo que hicieron?
Gritar por la calle
!Somos hijos de la ira y de la agresividad! Cúmulo de indeferencia hacia lo establecido. Una vez desistida la misión de rescatar al caballero Paleta bajo la premisa de "cada quien sabe lo que hace", nuestros héroes emprendieron la caminata por los senderos mágicos de aquel lugar llamado "río que corre entre piedras" y así como la taxonomía de la ciudad sugiere, cada uno de sus pensamientos enloquecidos era una gota que formaba un solo río corriendo entre piedros de la decadencia provinciana. Con ayuda de un cuadro mágico invocaron al diablo y se les apareció en forma de euforia y sinsentido. Satanas cuida a quien honrra su nombre en la embriaguez y así corrieron con la suerte de no encontrarse con ningun ahuizotle. Porque aunque los brebajes y malefecios los hacían sentir inmunes a las leyes de esta, no lo eran. Cruzaron montañas, puentes colgadizos, cuevas con creaturas de ojos rojos que brillaban en la oscuridad, bosques encantados e imaginaron a Caballero Paleta trepando la espalda de Quetzalcoatl y orinando desnudo en la fuente de los niños meones. Imaginaron también lo peor y entonces el demonio de la preocupación se apoderó del Mago. Draconian y el tiflin en cambio, parecían querer pasar la noche en el calabozo. Permanecieron los tres juntos sin saber muy bien por qué. Cada uno en su viaje.
-Nos equivocamos señores. No se debe estudiar poesía en un mundo regido por el oro y las jerarquias. Por lo menos no se debe estudiar en esas instituciones con categoría de templos a los que llamamos universidad. Por lo menos no, si es que no se hace con la mentalidad de un gran mercader.
Draconian anunciaba bifurcaciones en las esquinas y Merlin creaba deidades con sofismos. El Tiflin gritaba como bestia enloquecido por la luna llena. El primer desertor fue el mago quien tras tener una revelación hizo aparecer un carruaje de caballos de hierro para evitar el calabozo. Él bien sabía como era ahí dentro. Se marchó dejando una estela violeta no sin antes recibir la piedra solar del caballero Paleta. El tiflin se la había entregado pues le quemaba las manos debido a la maldición del amanecer. Este, sin embargo, conservó el escudo del caballero paleta, seguro de que contenía algun poder oculto. El tiflin y Draconian acordaron no utilizar magía para llegar a su destino y continuaron con el viaje a travez de pantanos con cocodrilos de gran sonrrisa maligna quienes se acercaron a preguntar la hora. Bajo el hechizo del cuadro mágico, en cierta manera siempre esta uno desnudo y tiene que estar dispuesto a todo. Al llegar a su destino en las periferias del reino, encendieron una última fogata y se supieron vencedores en un juego sin objetivo ni enseñanza. Sacrificaron, en agradecimiento a Satanás, a una joven virgen que encontraron durmiendo en un matorral y fueron a sus guaridas cada uno con una parte del cuerpo de la doncella.
Epílogo
Citando aquel emblemático verso que los unió en su juventud temprana: "Pero en aquel entonces crecer hubiera sido un crimen." Pero ellos ya no tenían 20 años. Y después de esa noche el Clan de los perros fue en declive. A la mañana siguiente, se enteraron de que Caballero Paleta, al ver su reflejo en un lago, fue atrapado por la cola con mano de un ahuizotle, los cuales son bien conocidos por su gusto por la carne humana. Las misas semanales comenzaron a ser irregulares. Las ofrendas en el espacio fueron cada vez más escasas y El curandero, piedra angular de los rituales, desapareció absorbido en la dimensión del mundo de las cifras y los triángulos. El Mago permanece atrapado en la piramide ezquinada hasta que pueda resolver el enigma del manuscrito oficial. Los meses siguientes, la sangre derramada de la doncella sobre los últimos en pie, selló un contrato entre ellos para seguir invocando al demonio por medio del cuadro mágico, hasta que alguno de ellos viera por primera vez a su progenitor, fecha y profecía que se ha cumplido el mismo día en que se terminó de escribir esta historia.
domingo, 17 de septiembre de 2017
¡Feliz cumpleaños señor! Parte II
HOMBRE CABEZA DE PEZ
¿Y si le pasa algo?
PERRO CON LENTES
Medio ácido no es para tanto
ANCIANO EN UNA MONTAÑA
Exacto, él eligió
PERRO CON AURORA
A ver. Todos nosotros nos hemos puesto alguna vez hasta el culo y siempre nos hemos hecho el paro.
HOMBRESILLO VERDE
Tenemos que ir por él.
HOMBRE CABEZA DE PEZ
¡Vamos perros!
PERRO CON LENTES
Yo digo que hay que dejarlo, él se quizo ir
ANCIANO EN UNA MONTAÑA
Fue nomas medio ajo we no mams
HOMBRE CABEZA DE PEZ (Volteando al público)
Wey pero es su primera vez
Dos de la mañana en el andador corona. Las luces eran estrellas multicolores de siete picos. Indigentes de piedra cobijados y algunos demonios bailando en llamas. Gente ebria con cabeza de cabra por todas partes. El frio era ya un poco agradable sobre el sudor. Marihuana, tabaco, tierra mojada. Ruido de autos que peneteran en el cerebro como tubos de acero. Música electronica, rock, cumbia, gritos. Miré mis manos y eran de arena que se desmoronaba. Se acaba el tiempo. Sea o no una broma, lo ético será adoptar una postura heróica. ¡Vamos por chango! Al llegar a la rotonda de los hombres ilustres por fin vimos a Sergio. Lloraba y se jalaba el pelo en una banca. -Wey me pegó wey. Ahí tienen sus pinches cosas yo ya no quiero saber nada de esto. Y se fue con los brazos rígidos caminando deprisa. Tenía en mis manos el celular de Chango totalmente destrozado del display y su fajo. Señal y prueba de que efectivamente se había desnudado. Todo es una broma. Estoy loquísimo. Que no se den cuenta. Mantengámonos heroicos. Todo esto es una actuación. Los hijos de su repustísima madre me drogaron y quieren ver como lloro por el Chango. Sigamos buscándolo. Y caminamos entre la mafia y grité que todos en esta ciudad eran unos mochos. La cuestión era: ¿Medio ácido justificaba esas acciones y debíamos ir en su rescate? o ¿Tal vez el ácido vino a derbordar la culminación explosiva de un mundo de ideas y sentimientos contenidos en su persona en los cuales no debíamos ni teníamos el derecho de inmiscuirnos? Y nos planteamos esas preguntas mil y una veces mientras nos volvíamos locos por las calles de este pinche rancho en el que no hay nunca nada que hacer más que alterar las percepciones y burlarse de los que se sienten bohemios y organizan eventos culturales. Y lo volvíamos a plantear y seguíamos caminando y aveces remábamos y estábamos demasiado drogados y ebrios y formábamos legiones porque este pinche rancho, era nuestro. Y Chango lo había entendido y fue por eso que prescindió de nosotros y de todo lo material para dar rienda suelta al orgasmo del uno con el todo.
¿Y si lo atropellan wey?
miércoles, 30 de agosto de 2017
¡Feliz cumpleaños señor! Parte I
Aquello era un barco de piratas que reían a carcajadas y chocaban sus tarros de cerveza oscura mientras molestaban a las muchachas de la mesa de al lado. El mesero se esmeraba en la incierta esperanza de una propina aceptable o tener él que pagar por habernos traido churritos cada media hora. El ácido había acelerado sus efectos por los litros de cerveza y un masaje como de los pies de una japonesa recorría mi espalda provocando constantes espasmos y escalofríos. Los colores lucían como si hubieran retirado una capa gris que siempre cubría mis ojos. Quienes usamos lentes, de inmediato notamos la mejora en la visión. Mi pierna derecha se movía con voluntad propia siguiendo el ritmo de las viejísimas canciones de rock que ponen en El escarabajo. Olores: lluvia, alcohol, frituras, carne cocinandose a lo lejos y perfume de una mesera. Omar y Xolo brindaban un formidable espectaculo de capoeira verbal. Algo que simulaba ser pelea pero que en realidad era un baile de ideas que en marometas y saltos mortales no tenían otro valor que no fuera la singularidad de su presentación. Las lindas muchachas de al lado reían y uno no podía parar de reír, en parte por tener la quijada trabada con una sensación como de querer orinar justo debajo de las orejas. Bostezos de perder el juicio y acariciarse por ansiedad y placer.
-Oye no hay que dejar tanto tiempo solo a Django -dijo Omar-
¿Por qué?
-Es primerizo wey.
Sergio acariciaba mi cabeza rapada y sentía que una especie de energía rosada se transmitia de su vientre a mi cuerpo a travez de su mano y yo le regresaba la energía pero azul marino con sangre y ese acto contenía un secreto místico que los mayas seguramente conocían muy bien y que todo ese conocimiento había quedado destruido y violado y solo teníamos pequeñas resonancias plásticas de lo que alguna vez fue un universo de sensaciones que terminó siendo una realidad de tetas y nalgas y pantallas, luces y cuerpos de mujeres como en estantes de carnicerías. Habíamos tomado un LSD peculiarmente fuerte llamado amanecer japonés. En un pozo centrífugo, pinceladas de locura se esparcían en circulo alrededor de nosotros. Sergio tenia tentáculos, era un invertebrado. El Chango frotaba ansioso su antebrazo y miraba un punto infinito que se abría en el fondo de su tarro. Ir al baño representaba una odisea de setecientas muertes. En el borde de una inmensa herida. En el interior de un cálido utero. El erotismo que supera las contradicciones que permanecen. La mesera se encontraba en un harem y nuestro mesero trajo la cuenta y un salto abrupto a la realidad. De pronto el Django se levató y dijo:
-Después de todo, terminamos pagando. E hizo un ademán dramático de huida. Lo tomé de la muñeca pero se soltó y se fue a pesar de los ladridos de los perros. Sergió corrió detras de él y nos quedamos absortos. Además del ácido habíamos bebido bastante. Todos nos preguntamos por Chango pero aún había que pagar. Al salir del bar, el frío que nos hizo temblar de golpe trajo una noticia. Mi celular sonaba. Era Sergio: -!Ayudenme por favor! ¡No puedo controlar a Django me acaba de aventar, me quebró mi celular y se esta desnudando!
Estos hijos de su puta madre me estan queriendo paniquear, de seguro ellos no se metieron nada y se quieren cagar de risa de mi todo drogado -pensé-. Y me aferré a la idea incluso cuando tuve frente a mí su celular destrozado y su fajo. Sergio lloraba.
martes, 11 de abril de 2017
Sin título
viernes, 17 de marzo de 2017
Sobre Lumiere
¿Cómo le hacen? ¿Yo? Yo no valgo verga ni me he titulado, por eso estoy aquí. ¿Pero ustedes? No, no me dan ganas de saludar. Ni de sonreir. No me interesa proyectar éxito. Camino rodeado de gente engañada, deseosa de morder por migajas. De gente con grandes sueños, tan grandes que les nubla la visión. De destacados alumnos que ahora se enfrentan al mundo con un gran ego y un salario sardónico. De gente que me cae bien y no tengo corazón ni palabras para decirles que son unos pendejos. Que no van a entrar. Y que si llegaran a entrar, no la armarían. De analfabetas funcionales que desean ser doctores. De secretarias frígidas. De compañeros que vieron en las letras una manifestación del liderazgo. De feminazis que intentan compensar la falta de creatividad y espíritu con hierro y cumplimiento. Todo aquí es mentira. Apariencia. Resignación. Ignorancia. Una gran sonrisa que se quema en un cartel político. O se tiene integridad o se tiene dinero. Aquí queremos darte las dos y terminamos por darte nada.
lunes, 6 de marzo de 2017
El rompecabezas de Elí
!Le lavamos la tumba! !Se la pintamos! !A cinco varos! El señor nos miró desde un lugar lejano, con una cara de tristeza. Hizo el ademán de no con la cabeza y siguió su camino con lentitud, con ojos rojos y asuentes. El Moncho y yo teníamos nueve años. Era día de muertos y había oportunidad de ganar algunas monedas lavando tumbas. No nos importaba el dinero, solo queríamos pasar el rato y tener algo diferente que hacer lejos de las maquinitas donde gastabamos las tardes entre ruidos de golpes y pistolas y majaderías de "los marihuanos". No era la primera vez que me enteraba de un tal hermano muerto. Mi tía, la mamá de Moncho, ya lo había mencionado en alguna ocación, pero nunca le dí importancia. "Hoy hubiera sido cumpleaños de tu hermano" llegué a pensar que mi tia se había confundido o ,en todo caso, se trataría de un medio hermano o algo por el estilo. Moncho también había tenido un hermana que murió y su familia era normal. No valía la pena pensar mucho en esas cosas. La pobre muchacha tenía parálisis. Permanecía acostada en un sillón cerca de la puerta con un mosquitero rosa que la cubría. La recuerdo blanca y bonita, completamente inmovil, como una especie de virgen o princesa encantada. "Esta muerta" le dije alguna vez a Moncho y él se rió y le dijo a mi tía quien no atinó mas que a hacer una mueca de reprobación. Hasta que un día ya no estaba ahí.
Llevábamos jabón, esponjas y baldes que llenábamos en la cisterna del panteón. También un botesito con pintura negra y una brocha pequeña para resaltar las letras de las lápidas por cinco pesos extra. No eramos los únicos niños que se divertían en esa fecha abordando a la gente triste y el señor que se dedicaba todo el año al mantenimiento de las tumbas nos miraba con enojo por quitarle clientes y malbaratar los precios. Antes de oscurecer el Moncho me dijo "ven" y me guió entre las tumbas hasta que llegamos a una parte solitaria. Señaló una tumba deteriorada debajo de un árbol seco. El sol estaba poniendose y unas nubes grises coronaban la escena. Entonces ví mi nombre en la lápida. El mismo apellído pero los nombres en orden inverso. "Elí Josué... Recuerdo de sus compañeros de la secundaria 27" Decía el epitafio. Sonreí porque pensaba que se trataba de una curiosa coincidencia y regresé entusiasmado por contárselo a mis padres. "!El Moncho y yo encontramos una tumba con mi mismo nombre pero al revés y hasta con los mismos apellidos!" Mi madre levantó las cejas y volteó de inmediato al televisor conteniendo el llanto. Fue mi hermana mayor la que dias después me explicó que el hijo primogénito de nuestra familia se había colgado en el patio, en lo que ahora es el drogoratorio. Pocos años después mi madre se embarazó de un varón y decidieron ponerle el mismo nombre. Mi hermana tenía cinco años cuando sucedió. Vió a Elí colgando y sin comprender lo que pasaba fue a platicar un poco con la vecina. Poco después volvió para ver que seguía colgado y fue a decirle a mi madre que la estaba asustando que "estaba jugando muy feo". Fue mi madre quien tuvo que descolgarlo. "Yo recuerdo que se despidió de mí, se levantó y dió algunos pasos pero se desplomó y me pidió perdon". Mi hermana recuerda a mi padre en el funeral sentado en el sillón reclinable. Inmenso y furioso. Con los ojos encendidos y gritando de desesperación mientras mis tios lo sostenian para que no hieciera alguna locura. Erick, mi otro hermano, comenzó a beber.
Desde entonces la historia del hermano que se suicidó ha sido un rompecabezas de recuerdos y tristezas. Cuando le pregunto a mi padre se limita a decir que sucedió un accidente. Una tía cuenta que Elí jugaba a la ouija y que después de su muerte encontraron cosas raras en su cuarto que ahora es mi cuarto. No sé que tipo de "cosas raras" pudieron haber encontrado. A mi madre no le puedo preguntar del tema. De inmediato suelta el llanto y se niega a añadir información útil. Erick dijo que nuestra hermana sufrió de ataques epilépticos después de lo sucedido. Ella me confesó que creció toda su infancia con el remordimiento de haber tenido la culpa. Hoy en día no es la persona más cuerda e ignora que estuvo bajo medicación psiquiátrica durante varios años. Me pregunto cuál pudo haber sido el motivo que orilló a mi hermano al suicidio. Tenía 13 años, una edad verdaderamente difícil. También sé que Elí y Erick jugaban a ahorcarse para llegar a ese estado de placer producido por la falta de oxigeno y la liberacion de DMT. Y ya no sé mucho más al respecto. Solo que era lacio y guero. Y que desde entonces faltan muchas fotos en los álbumes de la familia. Se convitió en un tabú para mis padres. En algo que nunca sucedió porque después de todo aquí estaba su hijo con el mismo nombre. Cuando mi hermana me lo contó fue como una rajadura en la imagen que tenía de mi familia y de mí. La familia, hasta ese entonces pura e inmaculada, diferente a todas y sagrada se veía ahora manchada por la marca oscura de la muerte, de culpa, miedo y el señalamiento de las personas. Comprendí después por qué algunos de mis maestros en la secundaria, la misma a la cual había ido Elí, me miraban a veces con tristeza y también por qué nosotros no nos reuníamos con las demás familias en los quince años y los cumpleaños de los abuelos, por qué nuestra familia celebraba la navidad sola y por qué siempre me sentía observado por los vecinos al salir y entrar de la casa. Si Elí no se hubiera matado yo no habría nacido. Mis padres no planeaban tener más hijos. Muchas veces me sentí como una sombra o como un clon sin alma. Setía en mis hombros el peso de la muerte. Hoy sé que nada en los humanos es puro. Me sentí también como una reencarnación igualmente inclinado a temas de oscuridad y transgresión. Y aunque recuerdo que en mi infancia llegué a considerar más de una vez la idea del suicidio llegando incluso a acariciar mi abdomen y mi cuello con una navaja creo que nunca llegaría a probar el DMT. Hay cosas que deben permanecer ocultas hasta que llegue el momento indicado. Al rompecabezas se van añadiendo escenas como la de las vecinas chismosas hablandole a mi hermana y pidiendole a esa pobre niña de cinco años de la manera más cruel que les contara lo que había sucedido para tener algo de que platicar. A veces voy al panteón y bebo algo sentado en la tumba de mi hermano y fumo sin saber qué hago ahí o qué espero al seguir añadiendo piezas al rompecabezas. Y el árbol es ahora más grande y permanece siempre seco.
lunes, 30 de enero de 2017
¿Por cuánto tiempo?
Los perros me exigen que ladre pero a mí se me secó la lengua de andar en el frío, fuera de la jauría, donde la gente no es perro sino cerdo, gallina, burro, pichón, coyote o gato. Y entre tanto ruido incomprensible en un mundo no perruno de valores al revés debo aceptar que me perdí tantas veces perros. Tantas que me duele el hígado y la dignidad de tan inumerables vejaciones a nuestra especie como perros soñadores y a mi persona. Si ya bien sabido era por ustedes que soy de naturaleza mitad perruna y mitad orka ¿Cómo pudieron dejarme a mi suerte en un mundo como ése? Fue entonces que dejé de ser yo y comencé, necesité ser otro, y fui el Sikis, el Jomi, el Maniac, para ocultar a como diera lugar mi origen y el pertenecer a la jauría. Pero siempre fui descubierto y eventualmente echado de esos círculos en donde no valen las palabras, las metáforas ni pintar olores con las letras sino la traición y la lambisconería. Ya inmerso en la total esclavitud no hubo tiempo de leer textos entonces mi espiritu de perro me obligó a leer animales. A todas las especies asquerosas que me rodeaban. Y encontré muchas cosas perros. Historias, poesía y hasta posturas dignas de admirarse. De entre los animales que leí recuerdo al cerdo Bátiz, aterrorizando a todo mundo con sus chillidos guturales y sus colmillos de tiburón, uno se acerba a él y decía oye Bátiz esto o lo otro pero solo para ver como aspiraba fuerte los restos de cocaína de su naríz cada vez que alguien le dirigía la palabra. A él lo despidieron por acoso y ahora gana el doble en un puesto similar en Los cabos. Ser cerdo no debe estar tan mal con toda esa cocaína e inmunidad. También recuerdo al gato Ismael quien me contó su historia de infidelidad con una edecan y como los hermanos de su esposa lo habían atacado y él en legitima defensa arrojó a uno de ellos por las escaleras dejandolo en silla de ruedas y golpeó con un tubo en la nuca al otro mientras éste corría a auxiliar a su hermano. Y que fue a la cárcel pero su papá lo había sacado regalando plumas con oro y que había valido la pena porque su vieja lo había perdonado y la edecan estaba bien chichona. También recuerdo a Ariel el sireno quien no paraba hablar del momento en que sus padres lo corrierion y como vivió en la basura iventando recetas que hacía con los desechos de un restaurante y que vendía afuera de escuelas hasta que se convirtió en cheff y se tatuó en el cuello un versículo de la Biblia del libro de Ezequias que decía: "Volveré de las tinieblas transformado en luz de destrucción para que reconozcas a tu amo y señor". En fin perros ha sido camino duro pero he vuelto. Sin esperanza, desolado y con unas ganas de ladrar que me da rabia.