jueves, 12 de marzo de 2015

Perros Modernos


Nosotros, perros, hambrientos de conocimiento, tan rabiosos por la violencia que cuando mordemos a otra forma de vida, la violencia se transmite; perros de casa pero callejeros, que gustan de andar con la lengua de fuera entre la mierda que dejan otros perros. 

Comemos lo que otros desechan; hurgamos en la basura y mientras los hacemos sabemos que en ese lugar estará nuestro cuerpo cuando estemos muertos y no nos importa porque estamos hambrientos, la desesperación se presenta y el dolor en el estómago es permanente, por más que buscamos no encontramos en alimento que nos sacie esta maldita hambre, algo que controle esta rabia.
  
Sumergidos en la incomprensión de nuestra existencia y su continuidad, así nos encontramos. Sin saber que era lo que buscábamos para comer o beber, así nos conocimos. Oliendo la basura y bebiendo del agua en el suelo notamos que había más como nosotros, que buscaban, que estaban más inquietos, al principio nos asustamos, pero después de oler nuestros traseros e identificar nuestro tipo de excremento corrimos juntos y nos revolcamos en la hierba, formamos un grupo una jauría de perros y de repente vimos que eso que buscábamos en la basura ya no interesaba, el dolor en el estómago desapareció.  

Somos perros románticos, el hambre de conocimiento se ha incrementado pero sin dolor, ahora sabemos cómo contagiar la rabia que ya no infecta de violencia si no de pasión, de acción, de unidad.

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