jueves, 12 de marzo de 2015

Estudiantes mexicanos


Uno de los objetivos colectivos de las sociedades para sustentar la supervivencia y convivencia colectiva es la educación. Antes de ser una institución regulada por el estado, fungía como la institución de la transmisión de conocimientos particulares del entorno conocido, emanado de la necesaria transmisión y creación conocimiento entre los individuos.

Grandes pensadores que han sido y algunos siguen siendo pilar de la cosmovisión del mundo actual, han sentado las bases para la práctica de la educación; desde Babilonia hasta nuestros días la institución y el debate sobre cuál es el método de educación más adecuado y el modelo de impartición de esta para la sociedad, configura la necesaria innovación del sistema educativo mundial. 

Aristóteles creía en una educación liberal utilizando el tiempo libre en actividades como gimnasia o las artes para así compartir el tiempo de ocio; seguramente el filósofo griego tendría un  shock mental al entrar a algunas instituciones educativas de México.

Actualmente la educación representa una empresa capitalista administrada por los estados de cada nación que responde al desarrollo del sistema económico global, en donde cada periodo determinado de tiempo egresan estudiantes para incrementar el sector productivo la sociedad, la mano de obra.

La educación superior se ha convertido en un accesorio de la economía, en  México esta no es la excepción. La educación universitaria mexicana se encuentra en crisis derivada de la corrupción de las instituciones y el aumento exponencial de la burocracia en este rubro de la administración pública.

La educación en México no representa un interés del gobierno ya que esta no contribuye a la explotación de los recursos naturales ni a al control de los medios de producción o manipulación de la información, todos los anteriores pilares para la estructura dictatorial mexicana.

Ser universitario implica que el estudiante universitario ha recibido más de 10 años de educación institucional, durante este tiempo hasta la universidad, el individuo "educado" basa su conocimiento,  la conciencia de su existencia y la de los demás individuos, así como de las cosas que la rodean, en interpretaciones del conocimiento explicadas, divulgadas y deformadas de la cosmovisión mexicana y el contexto mundial por medio de un sistema educativo deficiente, antidemocrático e impositivo que no incentiva la reflexión individual y colectiva acerca de las ciencias, las artes y las relaciones humanas interpersonales.

En México se tiene la esperanza cultural histórica de que el estudiante universitario es capaz de generar la reflexión colectiva o social que conlleve al mejoramiento de las condiciones para la supervivencia.

Es tiempo ya de que los estudiantes mexicanos paguen la deuda que tienen con la historia, la deuda que tienen con sus antepasados. Al ser consientes en su momento, de la dominación cultural que durante siglos ha sufrido el pueblo, tienen los estudiantes que incentivar la culturalización de la sociedad y así reivindicar los valores de la educación pública que en la historia de México tienen un carácter y un sentido de lucha social plenamente identificados y aceptados por la sociedad.


Tenemos que desarrollar la educación mexicana, crear métodos de enseñanza que se adapten a nuestras condiciones sociales, ampliar el conocimiento teórico de México en las diferentes ciencias que exploten las capacidades creativas humanas del pueblo, un pueblo ya de por si capacitado por su histórica avanzada contemplación de los fenómenos naturales.

Demos pues ese salto al desarrollo intelectual de nuestra sociedad, los estudiantes tenemos que hacer crecer la identidad histórica de nuestro pueblo. 

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