jueves, 12 de marzo de 2015

Educación sexual

Trato de ordenar mi memoria mientras pienso en estructuras sociales, en organización popular. Percibo un leve zumbido en el ambiente que repica dentro de mi cabeza, mi presión sanguínea desciende, comienza un fino pensamiento, ya no siento mi ritmo cardíaco, ni mi cuerpo, soy una cabeza flotante.

Estoy en mi escuela secundaria, Veo a la maestra de matemáticas, profesora Estefanía Gutiérrez, impartía matemáticas en segundo año, jefa del departamento de ciencias exactas; muy bella, morena media baja, su pelo tenia un estilo único de panque amarillo con raíces negras, señora "copetona" moderna, como de unos 38 años, de atributos físicos que no se podían ignorar aunque lo intentaras. 

Alguna vez escuché a mi compañero de salón "el chino" gritarle  - ¡¡traes las altas!! -  mientras la maestra Estefanía bajaba las escaleras; si es que ella escuchó el desagradable comentario del chino y capto el sentido de este, no había como contestarle nada al chino, cualquier expresión delataría la de por si ya bochornosa situación para ella. 

La maestra Estefanía tenía una aventura sexual con el prefecto Martín Luna. Ambos, poniendo en práctica su interpretación de discreción se metían a la ridícula por pequeña e improvisada oficina del prefecto Martín, situada al fondo del salón de computo. El prefecto martín era un completo idiota, un semestre daba clases de educación física y al otro de física de primer año, los resúmenes y los dictados eran su especialidad; en cambio la maestra Estefanía era sensual por su inteligencia y buena aplicación de sistemas pedagógicos para enseñar las matemáticas. 

Algún día la maestra me llevo a la parada del camión, mientras íbamos en su camioneta rumbo al periférico, en donde pasaba mi camión, yo no podía decir una palabra, estaba paralizado, solo quería hacer todo lo que había imaginado que haría cuando se presentara esa situación, quizá preguntarle algo de su vida fuera de las aulas, escuchando y cantando con tono bajo una canción de rock tuve una sensación de confianza, comencé por preguntarle sobre su casa, y su ubicación, en realidad no la recuerdo; el camino de la escuela al periférico era en realidad corto así que cualquier maniobra que intentara debía ser rápida, esto me dejo sin tiempo para poder preguntar, "¿puedo besarla en la boca?". En vez de esta pregunta y la intrigante conversación que se habría dado a continuación, solo le dije: "gracias por traerme, nos vemos mañana", a lo que recibí una sonrisa y un: "haces la tarea" 

Ya que este viaje espiritual me ha llevado a recordar y volver el cuerpo y mente a mi educación secundaria y su relación con mi educación no solo institucional sino sexual, comienzo a recordar algunas situaciones extrañas.

Una ex compañera de clases, se integro al grupo en segundo año de secundaría, Alejandra. Aquella morena de senos grandes, morena intensa, como grano de café; de ella se decían todo tipo de cosas, que era prostituta y por las noches hacia servicios a domicilio; que bailaba en lugares de mala muerte, obvio idiotas como "el chino" o el prefecto Martín ya habrían eyaculado dentro de Alejandra; lo que si me consta es que vendía fotos porno que ella misma se tomaba. Era difícil rechazarla aun conociendo su fama y de lo que era capaz. 

Llegó el día, trabajo en equipo en la casa de Alejandra, encontré su casa fácilmente, estaba en el mismo barrio que la secundaria a la que asistíamos. Cuando abrió la puerta negra de su casa otra vez me paralice, no al mismo nivel que con la maestra Estefanía ya que estaba acostumbrado a convivir con Ale todos los días, al igual todos los días usaba falda y ya me había acostumbrado a ver sus piernas sin hacer una expresión notoria, mi impresión fue cuando le di su "inspección de rutina", note que tenía puesta una falda más corta; todo lo que de ella decían comenzó a pasar en imágenes nítidas frente a mis ojos mientras ella me invitaba a pasar. 

Eventualmente como con todas las chicas que me relaciono y son de mi gusto físico, no hice ninguna mención del tema y me limite a escucharla hablar sobre su problema existencial sexual; Alejandra no sabía que le gustaban más, los besos de chicos o los besos de chicas, cuando escuche esas palabras salir de su boca no pude evitar decirle: "quizá solo te gusta besar y no importa si es chico o chica"; ella me dijo que necesitaba probar. Era mi oportunidad, por fin estaría con ella besándola a solas, por mi mente pasaban las caras de todas las personas que conocía que ya habían tenido algo que ver con ella, no me importó. 

Contrariamente a lo que se esperaría no pude decirle, "prueba con migo, bésame" lo que paso a continuación es que ella se cansó de esperarme a que captara sus indirectas con fines lascivos. Otra vez no me animé, nuevamente me quedé quieto ante aquella boca que me esperaba. ¿Por qué no accioné? quizá por falta de decisión, falta de determinación, inocencia infantil.

Posteriormente llegarían los demás miembros del equipo para hacer el trabajo y los hombres terminaríamos jugando x-box y las mujeres haciendo el trabajo para la exposición.

Es así como en la escuela secundaria se me presentarían más situaciones sexualmente comprometedoras, ahora no me parece extraño recordar con más viveza esas situaciones que la educación impartida en la secundaría; la maestra  Estefanía Gutiérrez y mi ex compañera de segundo año de secundaria, Alejandra, son un buen y claro ejemplo del resultado de este sistema. 

Ahora bien, es de llamar la atención mi actitud sin reacción ante aquellas situaciones, si me preguntan si ahora me arrepiento la respuesta es: claro que si lo hago, superar esta pasividad ante situaciones comprometedoras o que requieren cierta picardía mental ha sido una mis prioridades desde entonces. Quizá es tiempo de animarme. 





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