domingo, 15 de octubre de 2023

(notas a una compilación de textos titulado) La placa

 

La nota tenía escrito algo con pluma azul, estaba tirada sobre el suelo afuerita de su habitación.              

 

    Existes y entonces un momento celebra el auténtico y fugaz dedo. Nadie merece un sonido una meta, la letra indicada cercada un segundo. Después aprende, nada a luz y anda sin ahogo ¿Me ubicas? me drogas me dicta: un mundo, el mar con iguanas entre el pasto que se decora con riegos, rocíos entre unas villas privadas a la orilla de algún color precioso, lo nuestro aquello que nos toca cuidar, son el azar maníaco de los manglares, guardarlos como jardines frente a ventanas indelebles. Tomamos en las rocas un instante, tragamos luces desempleadas que nadie parece cobrar solo me re producen ahora, ahorita si quiero. Se imagina es gratis. Nadie se atreve a detenerse nadie es capaz de determinar un acabose, el silencio preferido del infierno es detallado en sus esquinas dónde cada cuál, cada ser se deje caer sin embargo, sin nada que no sean unos lodos, unas tetas mojadas bajo concurso, un plomazo bien dirigido a la pantalla donde una cobra, recobra los sentidos, levanta tus perras lágrimas, hazte el favor frente a los ojos de cada perro de la calle, que se quede un testigo cualquiera guarda silencio mientras puedas, pierdes el tiempo: (se nos va a acabar) agua dulce: nada sal hada hija del despegue.

    Me dicen loco y tenemos hijos ya que dios nos junta, los nietos despegan, se hacen pipypopo encima pero aplauden bien lindo, pero esperan sentados y sentadas con la pipa de frente, vamos con ellas pintadas nos vamos a desquitar bien recio y se gritan. No se entienden. Vamos a quitar el quicio de sus puertas aliadas nos vemos mientras no nos venimos nos vamos y la luna sufre brillando sobre una isla desolada de naturaleza, el agua tiene caca y se la toman, se enferman de vacaciones mientras la puerta nunca termina por arder duro, por acabar con algo que no sea el tiempo. Lo que era debería llamarse escribir a mano.

    Se despertó fingiendo seguir dormido, su madre había leído en voz alta aquellas palabras, terminó de abrir la puerta, guardó un instante para suspirar y no hacer un caso alarmante de semejante situación, el otro pálido, fingió demencia cruda girando la cabeza contra la ventana para retirar la cortina. Su madre con la vista severa, callada, la escoba en mano; el pedazo escrito temblaba a contra luz y de sus orillas se marcaba el polvo levantado con una energía tensa. Apretaron los labios dándose las espaldas. Empuñó el papel firmemente y lo llevó al frente de su paso para ofrecerlo al retrete justo antes de sentarse a orinar. Al secarse los dedos dio gracias al cielo, se dijo pensando que despertó a su hijo a tiempo, era hora de trabajar.


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