((En la fiesta en la que estábamos reunidos, de repente escuché 'Pero todos los imperios se crean a través de ciclos, momentos de madrasos, de infinitos desórdenes ya que la voluntad de poder es inagotable...'))
Y si se quedó, ahora estaba escuchando recuerdos, las casas planas bajo la noche, bajo la luna revoltosa, las putas vuelven, de cuatro, 3 volvieron despeinadas. Mañana pagarán por lo menos una noche por adelantado gracias a esta buena noche de trabajo que tuvieron; La más flaca, la que llevaba el pelo peinado, me dio dos cigarros, un beso y unas palabras comunes como amor en tono -colombianita/chaparrita/ miamol- , y mi pene se puso erecto. lo confieso
No lo sabía pero lo hice en cuanto lo supe, algo en mí ya sabía que algo así iba a pasar, incontables. La noche frente a Isla Mujeres, es plateada, el cielo está encerrado dentro de un marco gigante de estilo largo, el marco no tiene estilo, es de concreto y sirve para captar amaneceres en el techo del lugar, el hotel. se encuentra en una esquina, uno de sus frentes da al amanecer, es decir, una vista casi frente al mar, casa namal, casa de sueños, en maya: hotel de paso, hotel ubicado cerca del ferry con vista casi, casi frente al Mar Caribe, hotel donde a veces labora un (xolo) desordenado. Un baño estilo cholo, ahí es donde trabaja y por falta de personal duerme dos noches a la semana, a veces con una colombiana, sin embargo cuando regresa a su cantón,
En las tierras sin cerros hay turnos que duran días, tiempo inusitado, eres libre hasta que te vas.*
El sol es rosa como todas las mañanas con esta mujer acostada aquí, con sus pompones, viejo rubio en esa curva de carne, y el pelo oscuro que cubre sus labios cuando dice durante la madrugada "mor no se me vaya ", me detiene , sin su beso no se va, le repito que aquí solo voy y vengo, que por suerte no habían llegado sus amigas y la escena del balcón era espléndida, ella no entiende, que al final no tengo que explicarle si Solo lo hice. Callamos, el sol sale un poco más y no quema, ella forja el gallo frente al marco gigante en el techo, lo mejor, reina, esto es lo mejor le digo; mientras sus ojos brillan, mientras saboreo su saliva en mi nariz, no sabes ni lo que me hará escribir cuando llegue al cantón y apenas sean las 6 de la mañana de mi tercer día de trabajo. Les aviso que saliendo del hotel a la izquierda, como a cinco minutos, está Playa del Niño, hermosa si es sola, tranquila si es de mañana y “bañarse en harina y huevo en ese mar es una tradición mexicana obligatoria”. , ahuevo”, una supervivencia a las ciudades entonces. Pensó, sin embargo, que le estaba pidiendo pase con esa frase, pero no chido, lo siento, lo corregiré, aclaro que mañana y pasado mañana son días de suerte para mí, para saber a qué hora sale el sol al borde de esta acuarela color azul verga y vuelo caro. Pero te repito, como a todo hombre que le ha dado covid, "sí, sí, se me olvidó el bañador, pero ya me vi" sin pagar la camioneta con la playa tan cerca, (jolo) "de chico , vuelo a bañarme estoy en shorts y hasta estoy sacando una toalla del changarro, para que esté seco cuando regrese a donde vivo. Mamita Xolombianita, ese apodo solo se lo dije una vez, esa mañana, le dije con ternura, de verdad reina no te canses, vete a dormir, ya es hora, la veré en la noche cuando vuelva al trabajo, aquí en la recepción me dejo agrego la noche en el sistema, si, como estamos, antes de que llegue el gerente y yo me vaya. A ver: una habitación ocupada, dos salidas, tres llegadas en dos días por delante, los rusos deben tener una copa, el hotel de namales turnos de doce horas seguidas, por la noche un altísimo nivel de disturbio que voagarrar.
Ahí de noche, ahí de diablo. Ahí donde la calle de plana, se calla, se viene recio el viento (xolo), choca y polvo blanco polvo calizo sale, salen luces que parpadean en los faros rechina ruido ventoso, entre las tierras planas salen perros malish corriendo, no se alcanzan a ver mucho los hijos de su madre, oiga, ahí mire lo que se oye, amol, están ladrándole a la única perra de la jauría, trae el celo maldito encima. La noche es extensa y ella va a combatir, lo sé. El viento es húmedo y recio y no se cansa. Iba a bajar el volumen de la música en la entrada pero la acción es cortada por el teléfono. Suena una vez más, contesto, un turista todo trabado no va a alcanzar a llegar, me pide si puede mover su fecha para mañana, le repito que con que pague en efectivo no pasa nada, me agradece, le cuelgo inglés. Recapacito... me faltó apagar las luces de la terraza al aire libre, donde guardan las cervezas, subo el volumen de la entrada, resuena el teléfono, pareciera es la tercera llamada cuando lo noto, apago sin querer la luz de la recepción, al fin contesto, con las luces sólo de la calle y la computadora, me responden como desesperados, me dice una voz casi gritando ser el contador, dice que "¿para cuándo necesitan las toallas nuevas que faltaban?" Entonces frunzo el ceño, respondo que no sé; ya con una calma más forzada me dice que necesita un dinero en el oxxo desde ayer, que le corra y apunte unos números, que el jefe me va a correr sino lo hago y todo el negocio se puede ir a chingar a su madre en ese instante, que sin esos billetes, sin esas monedas en ese momento, el lugar se va a quedar sin poder recibir esas morritas que se quedan ahí en la habitación, y todo pa’que me la crea, dice. Y le atina entonces, tartamudeo un poco, pero miro la hora y ya, todo bien, no hago nada, ya ni respondo. Bostezo todo bien desmadrugado, y me empieza a mentar la madre el contador, le hablo bajito que ya fui al oxxo, ya fui y vine sin colgar pero le explico que a esa hora solo aceptan depósitos para la cárcel, y mi patrón no está en la cárcel, aunque debería de estarlo por ojete. Entoces por ende el contador se recontra-reemputa y amenaza con tun tono bien certero, que llegará en media hora a cargarme la verga, que se va a reventar ese hotel que ya valió madres el sueño. Yo se la creí, pero andaba drogado, estaba medio trastornado sin contar los días ya, sin saber bien como funcionan las horas combinadas con el sol y la luna, y no había dormido estaba seguro, pero mejor escribí. Colgué, corrí a despertar a la colombianita, “mija vente conmigo de ya, igual y se vienen unos malandros y somos los únicos aquí en el predio, ándale, ámonos p’arriba agarra mis malabares”, la tomo de la mano y modorra me sentencia bien seria que no se va a encuerar, entonces enciendo un par de cigarros, le pongo una sábana dobladita encima, hablamos mucho, parchamos hasta el amanecer, delicioso, al final eran amenazas.
Unas horas despues, llega tarde la gerente, entra despeinada también como si fuera temprano, me escucha, medio serio, le ruego que llegue temprano, le explico que llevo 3 días sin volver a casa, me responde que no pagan horas extras, sorry. Entonces le cuento como me quisieron estafar y me regala un bolillo, que la disculpe, pero mira que buena suerte para el susto, me lo da en la mano, llévalo a la playa y cómprate una coca con jamón, se carcajea y me da $20mxn pesitos, aunque sea a mí también me sale una sonrisa porque lo que ella dijo es justo lo que va a pasar, sin embargo a ella no le importa, me cuenta como se equivocó y dejó el lonche, perdón, la torta, en la mesa de la cocina de su departamento por no llegar tarde ese día…
((...Mientras en la fiesta misma, uno escucha al otro, ahí en la misma reunión, contando otra cosa, el que cuenta la historia molesto se calla o deja de escuchar, el otro no sabe cómo resolver un misterio , trae un brandy en la mano:
En ventas no he podido encontrar un nombre, pero todo será un experimento lingüístico socioeconómico, no lo siento, la lingüística es un adorno, todo se basa en el dinero, en la cartera, no he podido encontrar un nombre para empezar a contar, pero todo será un experimento, uno bien vestido, bien frente al mar también, será el nombre de un hombre que hace un experimento socioeconómico, con la lengua y los libros como herramientas, como taladros para la billetera, no no, a su razon, al deslumbramiento, no sabemos en que se convirtio, era recepcionista pero se enamoro.))
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