Porque
viene de nuevo este vacío
y quién
sabe si un día
no se
volverá la realidad toda.
¿Quién es
quien remueve
la materia
lumínica que a mi pecho colmaba?
Tengo una
polilla
volando en
la oquedad de mi cuerpo.
El sonido
de un pequeño ventilador
escondió
para siempre la música de las esferas.
Y una
pequeña luz blanca, como una puerta de la locura,
es ahora
el sol o lo que más se le parece.
El mundo
se vuelve un lugar aburrido e incómodo,
el mar es
un lugar lejano repleto de extranjeros ricos,
las
personas tienen poco que decir y no quiero escucharlas.
Hay otro
lugar al que volveré un día,
allí el
pasto se dobla al peso de mis pensamientos,
mientras
tomo fotografías a pájaros negros gigantes
que
descansan sobre los techos de las viviendas pobres.
Hay otro
lugar al que volveré pronto,
donde mis
palabras son luciérnagas y cigarras
(y no este
estúpido balbuceo ininteligible).
Un niño
corre a mi lado bajo la sombra de los aterciopelados árboles.
Un arroyo
cristalino coloca piedras rosadas entre mis cabellos.
Hay otro
lugar, un lugar verde,
en el que
camino junto a mi madre y mi abuela.
Y los tres
somos niños y cantamos y reímos.
Y cuidamos
solemnemente
la nube preñada de presagios luminosos
que Dios
colocó dentro de nuestros corazones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario