Nada he de
obtener.
Así entregue mi vida en bandeja
no obtendré nada.
No importa si me arrodillo,
si suplico, si lloro, si me corto un
brazo y lo ofrendo.
No obtendré nada.
Estas ideas y sentimientos
no son moneda de cambio
en ningún tipo de mercado.
Y si mañana llevara mi vida,
la totalidad de mi vida, con
sus aspectos biológicos y metafísicos,
a los altares, a los mostradores de
los mercados; y la cambiara toda por
un instante de dicha en mi existencia,
por un trozo de pan y un vaso de agua,
por un trozo de pan y un vaso de agua,
se echarían a reír o me
tendrían lástima.
Todo esto no alcanza siquiera
para los bienes más básicos del alma.
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