Antes de salir necesito leer, xolo, estoy seguro.
EL PENSAMIENTO HUMANO(xolo)
CONTRA EL DIVINO
O el venado contra el águila, o el fuego de la
tierra contra el fuego del cielo
Están pensando los
pensadores que moran aquí en su mundo.
Detrás de su fuego hablan
entre ellos los que están presentes:
“Qué haremos con nuestros
pensamientos?
¿Cómo hablaremos con
nuestras palabras?”
Allí estaban pensando y
de pronto llega el águila.
Le hablan: “Piensa un
poco con nosotros.”
Llega ahí y empiezan a
hablarle:
“¿Qué haremos con lo que
se introduce en el aire?
Esto es lo que pensamos:
¿Cómo vamos a tapar lo que se
introduce en el aire y
causa daño?”
Empieza a hablar el
águila.
Empieza a hablarles
durante toda la noche.
Así hablaba, mientras
dormían los pensadores.
Allá el águila los venció
con sus pensamientos.
Sin duda tiene muchas
palabras.
Los venció y los
adormeció.
Sube allá lejos por los
caminos del cielo.
No lo saben los
pensadores: ellos dormían.
Sube al aire, allá, muy
lejos, vuela hacia al cielo.
Allá quedará. Allá
termina nuestro Padre el Águila.
Allá quedará: firme
sostiene a su mundo.
Allá está y lo tiene
todo.
Allá descansa, lejos,
encima de nosotros.
Aquí el muchacho Xolo se
acuerda de los pensadores.
Se acerca a los
pensadores detrás del fuego.
Aquí está: “Mis
pensadores, ¿qué les ha pasado?”
Se despiertan los
pensadores.
Se levantan y preguntan
uno al otro:
“Hemos perdido, nos ha
vencido el águila.
Ella jamás se duerme.”
Ahora los pensadores se
acuerdan de su tabaco.
Lo meten en sus pipas.
Prueban sus nubes.
Se levantan detrás de su
fuego.
Ahora piensan en el lugar
arriba en el oriente.
Y tapan los pensamientos
de los dioses arriba en el oriente.
Allí los tapan con sus
nubes, con su humo de tabaco.
Tapan los pensamientos
arriba en el oriente.
Los tapan con sus palos
emplumados.
Ahora terminan con ellos
y se vuelven.
Se acuerdan del poniente.
Hablando bajan lejos
hacia el poniente.
Allí tapan las palabras
de los dioses del poniente
y todos sus pensamientos.
Terminan con esto y se
vuelven al lugar de la desgracia en
el norte.
Allí caminan hablando con
sus palabras.
Tapan los pensamientos de
los dioses del norte.
Lo terminan bien con sus
palabras,
lo terminan bien con sus
pensamientos,
con sus palos emplumados
y con sus nubes.
Ahora se vuelven hacia el
lugar de la lluvia en el sur.
Allí llegan y los tapan
con sus nubes, con sus palos emplumados.
Allí terminan con esto y
se vuelven.
Se acuerdan del mundo
inferior.
Se acuerdan de nuestra
madre que se llama Madre Tétewan.
Terminan con esto y se
vuelven allá muy lejos hacia el cielo.
Allá lejos oyen al dios Águila.
Oyen sus palabras y
terminan con todo.
Ahora se vuelven allí
lejos hacia todos (los xolos).
Los tapan con todos sus
pensamientos.
Terminan con todos los
dioses que existen en el mundo entero.
Terminan con esto y se
vuelven allá lejos
hacia el lugar abajo en
el oriente
es decir delante del
altar, lugar de la vida.
Aquí dejan los pensadores
sus pensamientos.
Todas sus palabras, todos
sus palos emplumados y sus nubes.
Todo lo dejan allí, se
vuelven y regresan detrás de su fuego.
Aquí llegan y terminan
sentados en sus asientos.
Antes de salir necesito viajar, cholo, estoy seguro.
Yo tengo una sensación tan alivianada como la parte más alta sobre un barco
navegante de mar a villas costeras con destino a tu cadebria, mujer.
La bandera ni sabe que cuando los perros ladran es señal de que pasó flotando,
ése.
Aquello de andar destilando placa es lo que más me vale pensar en voz plata,
padrino.
No semen si uste ya topografía que sobre toda esta perra nave azul
aguantándonos la variza sin gravedad, es solo para no caer al pinche negro, vacío
justo cuando loqueo a solas.
Lo justo para agarrar valor y lanzarme a escuchar algunas poetitas,
vocecillas lindas perlillas que se flotan en la palabra sobre este rio mocho de
alucín con nikelodeon, y me ladra el perro asco, carnal pero de morrillos la
bebes y la derramas y había nuevos colores enlas primera pantallas.
Ya tu sables que al final para cortazar el camino es alivianar el suelo con
unos nubezones recién horneados del pulmón, locos.
Iluminar teoría al gobierno que te saca al espacio si le echa ganas y allá,
no hay de dónde agarrarse a pesar de que va a temblar tokyo por el paso de
godzilla, ¿y, cuanta mierda te das color existe ahí, ahí mero dónde estás
sentado leyendo?
Dime, o con superman le voy a revirar que en un solo segundo que pasa, un
momento que nunca va a regresar, a veces, lo sigues, perdido se van contando
como llegar al cantón limpiar el bosque con las manos porque uno no es fresa,
culerito huevón hijo del to be, perro.
Y -¡ay cabrown¡- aterrizado el rolando le dices con todo y el café frijoles
de hoya que le tiembla en su piel:
-Ira, lo justo es cuando toda esa porquería qué quien sabe y se te quede en
el océano-; cierras lo rojos y ahí merengues te aguantanamo-bay el tanque, noo
tanquezote, mijo.
Apá me decía: ¡Duriazno m’ijo! Aguantese bien pinche durazno el pinche
regaño, perro ¿o me la va a hacer de tos?… nomas eso me faltaba, mariguano y
joto… aguantése duro no meame y vaya a lagrimear, joto… severo aguántese sin
viento… de acero hasta el huevo… hasta el despegue, puto hágala seria… hasta el
cerote se va a poner hablando del numero inventado en este rancho, ojete…
Mi madre respondía: hijo nada más aguado que al final no te vas a acordar
ni de tu cumpleaños al final, eeh, yo nomas te dije…
Y PUM puUUuuUUFFffFFFSS.
Se me suelta la nube pero la dedico si platico, al señor, al drogo, al
oratorio de todos los xolos en jauría porque saben algo.
A la verga el aire, a la vega tu puta y tu dinero, a la verga toda tu, o
¿qué tal? ¿Qué tal tú? –besa aire- ¿qué tal? ¿qué tal tú?-pinche fumamoto- ve nomas ¿qué tal? ¿qué tal tú? – todo xolo- ¿qué tal? ¿qué tal tú? en tu pirámide solar pa’que el señor se sangre
las ingles y- ¿qué tal? ¿qué tal tú? –roba libros- dinos ¿qué tal? ¿qué tal tú?
–imbécil no sabes ni hablar no sabes cómo funciona el poder- ¿y qué tal? ¿qué
tal tú? –estabas re buena y preferiste andar curando homosexuales dándoles el
anillo, pero- ¿qué tal, mi reina? ¿qué tal tú? –cholo volador- ¿qué tal? ¿qué
tal tú? –sentado sin poder viajar- ¿qué tal? ¿qué tal tú? –fundamento del miedo
a salir- ¿qué tal? ¿qué tal tú? –hablador sin ritual- ¿ pero qué tal? ¿qué tal
tú? –palabra drogadictada en un severo instante de cisnes intactos- ¿qué tal? Perro
dime ¿qué tal tú?…
Me salgo
Solo regresamos como en tren ligero cada uno por
separado, nos caminamos y sacamos el humo con el ojo irritado, sin pena ni
gloria, regresamos por el tributo que aquel -señor(xolo)delosmilagros- nos había
dejado de recuerdo en la misma banca donde encontramos tirado, llorando a tope al
-escuincle(xolo)romántico- poeta; volvimos a ese espacio, regresamos al sitio
donde guardamos esa hebilla que indicaba, que si acaso moría, lo iba a hacer
desnudo. Era de noche otra vez, por ahí mismo
caminamos nuevamente fumando, veníamos de escuchar mujeres maduras en dinero,
veníamos de escucharlas recitar sobre árboles el rencuentro con su padre,
intimidades, como si en guanatos no hubiera más muertos enterrados que
sentimientos personales. Pero a la chingada, no salimos antes y después de
saludar poetitas, el señor me recordó el oratorio, me roló de esa falta de
viento para regañarme como drogo. Una madre en el ex convento me vio pasar
tirando la nube hasta que me temblaron las orejas de repetirme en silencio lo
mucho que íbamos a perder si a ése de los milagros lo atropellaban.
En silencio nunca dije -yo estaba seguro que se
iba a lanzar de un puente-; -¿si ubicables bien por donde lo dejamos o nel? Digo,
señor, la mera verdad ya con esto nomás con que comencemos haciéndola seria que
parecemos adictos todos cholos medio torpes-. Pero al señor no le importa, ya
sabe por lo que va, yo hablo y me floto en el suelo como sobre la pinche agua
puerca mata-ciclistas de guanatos, y lo
encontramos, lo recogimos, el señor estiro la mano de la misma forma y el
tributo estaba lleno de polvo, la presea llevaba casi tres semanas intacta,
esperando al señor del dorgoratorio, remembrando que el tiempo de esa noche hubiera
sido otro si no es porque la policía lo encontró justo cuando empezó a lanzarse
sobre lo coches. Chavo loco pero adulto.
El poeta sigue llorando y nosotros nunca
olvidaremos la loquera que pudimos haber terminado, las estrellas que nos esperaban,
las mismas que tocó ése chavo(xolo)señor de los milagros. -perro rólame un
gallo, ya nos vamos cada quien para su esquina- esto para mi terminó y apenas comienzo a
escribirlo, déjame terminar de destrozar las ultimas visiones de ausencia que
me guardé por festejar su diablo aquella noche, señor del drogoratorio mis más
cariñosos irrespetos para su sol…
Así me puse y así me regresé de la azotea donde
duermo, ahí mismo donde el gobierno no sepa lo que casi nos sale, que no se
enteren nunca que casi completamos nuestra obra imperfecta sino me hubieran
empezado a cobrar la existencia. Por eso desde esa noche dilatada en el ojo, me
salgo justo antes del alba y me pongo a leer como malandrín de madrugada afuera
de la iglesia del barrio. Leyendo espero abran y encontrar ese último papel que
no escribimos, esa inspiración que nos metimos, que nos emocionaba esperar las
ansias de regresarle los golpes a las puertas del diablo, llegar y escupir en
su cara para que moje el Flavio y se queme parejo, esperar de todos sus hijos
mochos de este rancho que se pongan a leer o escribir algo en lugar de ver la
televisión; pero nel, siempre se abre la puerta y el infierno se esfuma, aparece
cristo montado en su madre, me pide una pipa de vidrio y vomito una magia
vomito todo lo que escribo antes de salir desde esa noche, sino estoy seguro un
día terminaré desnudo lanzándome de tres puentes, perdón.
A veces nunca regreso a escribir lo que estaba
antes de todo esto. cholo(xolo).
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