viernes, 3 de noviembre de 2017

la última noche del diablo del señor(xolo)del Drogoratorio

Antes de salir necesito leer, xolo, estoy seguro.

EL PENSAMIENTO HUMANO(xolo) CONTRA EL DIVINO
O el venado contra el águila, o el fuego de la tierra contra el fuego del cielo

Están pensando los pensadores que moran aquí en su mundo.
Detrás de su fuego hablan entre ellos los que están presentes:
“Qué haremos con nuestros pensamientos?
¿Cómo hablaremos con nuestras palabras?”
Allí estaban pensando y de pronto llega el águila.
Le hablan: “Piensa un poco con nosotros.”
Llega ahí y empiezan a hablarle:
“¿Qué haremos con lo que se introduce en el aire?
Esto es lo que pensamos: ¿Cómo vamos a tapar lo que se
introduce en el aire y causa daño?”
Empieza a hablar el águila.
Empieza a hablarles durante toda la noche.
Así hablaba, mientras dormían los pensadores.
Allá el águila los venció con sus pensamientos.
Sin duda tiene muchas palabras.
Los venció y los adormeció.
Sube allá lejos por los caminos del cielo.
No lo saben los pensadores: ellos dormían.
Sube al aire, allá, muy lejos, vuela hacia al cielo.
Allá quedará. Allá termina nuestro Padre el Águila.
Allá quedará: firme sostiene a su mundo.
Allá está y lo tiene todo.
Allá descansa, lejos, encima de nosotros.
Aquí el muchacho Xolo se acuerda de los pensadores.
Se acerca a los pensadores detrás del fuego.
Aquí está: “Mis pensadores, ¿qué les ha pasado?”
Se despiertan los pensadores.
Se levantan y preguntan uno al otro:
“Hemos perdido, nos ha vencido el águila.
Ella jamás se duerme.”
Ahora los pensadores se acuerdan de su tabaco.
Lo meten en sus pipas. Prueban sus nubes.
Se levantan detrás de su fuego.
Ahora piensan en el lugar arriba en el oriente.
Y tapan los pensamientos de los dioses arriba en el oriente.
Allí los tapan con sus nubes, con su humo de tabaco.
Tapan los pensamientos arriba en el oriente.
Los tapan con sus palos emplumados.
Ahora terminan con ellos y se vuelven.
Se acuerdan del poniente.
Hablando bajan lejos hacia el poniente.
Allí tapan las palabras de los dioses del poniente
y todos sus pensamientos.
Terminan con esto y se vuelven al lugar de la desgracia en
el norte.
Allí caminan hablando con sus palabras.
Tapan los pensamientos de los dioses del norte.
Lo terminan bien con sus palabras,
lo terminan bien con sus pensamientos,
con sus palos emplumados y con sus nubes.
Ahora se vuelven hacia el lugar de la lluvia en el sur.
Allí llegan y los tapan con sus nubes, con sus palos emplumados.
Allí terminan con esto y se vuelven.
Se acuerdan del mundo inferior.
Se acuerdan de nuestra madre que se llama Madre Tétewan.
Terminan con esto y se vuelven allá muy lejos hacia el cielo.
Allá lejos oyen al dios Águila.
Oyen sus palabras y terminan con todo.
Ahora se vuelven allí lejos hacia todos (los xolos).
Los tapan con todos sus pensamientos.
Terminan con todos los dioses que existen en el mundo entero.
Terminan con esto y se vuelven allá lejos
hacia el lugar abajo en el oriente
es decir delante del altar, lugar de la vida.
Aquí dejan los pensadores sus pensamientos.
Todas sus palabras, todos sus palos emplumados y sus nubes.
Todo lo dejan allí, se vuelven y regresan detrás de su fuego.
Aquí llegan y terminan sentados en sus asientos.




Antes de salir necesito viajar, cholo, estoy seguro.

Yo tengo una sensación tan alivianada como la parte más alta sobre un barco navegante de mar a villas costeras con destino a tu cadebria, mujer.
La bandera ni sabe que cuando los perros ladran es señal de que pasó flotando, ése.  
Aquello de andar destilando placa es lo que más me vale pensar en voz plata, padrino.
No semen si uste ya topografía que sobre toda esta perra nave azul aguantándonos la variza sin gravedad, es solo para no caer al pinche negro, vacío justo cuando loqueo a solas.
Lo justo para agarrar valor y lanzarme a escuchar algunas poetitas, vocecillas lindas perlillas que se flotan en la palabra sobre este rio mocho de alucín con nikelodeon, y me ladra el perro asco, carnal pero de morrillos la bebes y la derramas y había nuevos colores enlas primera pantallas.
Ya tu sables que al final para cortazar el camino es alivianar el suelo con unos nubezones recién horneados del pulmón, locos.
Iluminar teoría al gobierno que te saca al espacio si le echa ganas y allá, no hay de dónde agarrarse a pesar de que va a temblar tokyo por el paso de godzilla, ¿y, cuanta mierda te das color existe ahí, ahí mero dónde estás sentado leyendo?
Dime, o con superman le voy a revirar que en un solo segundo que pasa, un momento que nunca va a regresar, a veces, lo sigues, perdido se van contando como llegar al cantón limpiar el bosque con las manos porque uno no es fresa, culerito huevón hijo del to be, perro.
Y -¡ay cabrown¡- aterrizado el rolando le dices con todo y el café frijoles de hoya  que le tiembla en su piel:
-Ira, lo justo es cuando toda esa porquería qué quien sabe y se te quede en el océano-; cierras lo rojos y ahí merengues te aguantanamo-bay el tanque, noo tanquezote, mijo.
Apá me decía: ¡Duriazno m’ijo! Aguantese bien pinche durazno el pinche regaño, perro ¿o me la va a hacer de tos?… nomas eso me faltaba, mariguano y joto… aguantése duro no meame y vaya a lagrimear, joto… severo aguántese sin viento… de acero hasta el huevo… hasta el despegue, puto hágala seria… hasta el cerote se va a poner hablando del numero inventado en este rancho, ojete…
Mi madre respondía: hijo nada más aguado que al final no te vas a acordar ni de tu cumpleaños al final, eeh, yo nomas te dije…
Y PUM puUUuuUUFFffFFFSS.
Se me suelta la nube pero la dedico si platico, al señor, al drogo, al oratorio de todos los xolos en jauría porque saben algo.
A la verga el aire, a la vega tu puta y tu dinero, a la verga toda tu, o ¿qué tal? ¿Qué tal tú? –besa aire- ¿qué tal? ¿qué tal tú?-pinche fumamoto-  ve nomas ¿qué tal? ¿qué tal tú? –  todo xolo- ¿qué tal? ¿qué tal tú?  en tu pirámide solar pa’que el señor se sangre las ingles y- ¿qué tal? ¿qué tal tú? –roba libros- dinos ¿qué tal? ¿qué tal tú? –imbécil no sabes ni hablar no sabes cómo funciona el poder- ¿y qué tal? ¿qué tal tú? –estabas re buena y preferiste andar curando homosexuales dándoles el anillo, pero- ¿qué tal, mi reina? ¿qué tal tú? –cholo volador- ¿qué tal? ¿qué tal tú? –sentado sin poder viajar- ¿qué tal? ¿qué tal tú? –fundamento del miedo a salir- ¿qué tal? ¿qué tal tú? –hablador sin ritual- ¿ pero qué tal? ¿qué tal tú? –palabra drogadictada en un severo instante de cisnes intactos- ¿qué tal? Perro dime  ¿qué tal tú?…


Me salgo

     Solo regresamos como en tren ligero cada uno por separado, nos caminamos y sacamos el humo con el ojo irritado, sin pena ni gloria, regresamos por el tributo que aquel -señor(xolo)delosmilagros- nos había dejado de recuerdo en la misma banca donde encontramos tirado, llorando a tope al -escuincle(xolo)romántico- poeta; volvimos a ese espacio, regresamos al sitio donde guardamos esa hebilla que indicaba, que si acaso moría, lo iba a hacer desnudo.  Era de noche otra vez, por ahí mismo caminamos nuevamente fumando, veníamos de escuchar mujeres maduras en dinero, veníamos de escucharlas recitar sobre árboles el rencuentro con su padre, intimidades, como si en guanatos no hubiera más muertos enterrados que sentimientos personales. Pero a la chingada, no salimos antes y después de saludar poetitas, el señor me recordó el oratorio, me roló de esa falta de viento para regañarme como drogo. Una madre en el ex convento me vio pasar tirando la nube hasta que me temblaron las orejas de repetirme en silencio lo mucho que íbamos a perder si a ése de los milagros lo atropellaban.
     En silencio nunca dije -yo estaba seguro que se iba a lanzar de un puente-; -¿si ubicables bien por donde lo dejamos o nel? Digo, señor, la mera verdad ya con esto nomás con que comencemos haciéndola seria que parecemos adictos todos cholos medio torpes-. Pero al señor no le importa, ya sabe por lo que va, yo hablo y me floto en el suelo como sobre la pinche agua puerca mata-ciclistas  de guanatos, y lo encontramos, lo recogimos, el señor estiro la mano de la misma forma y el tributo estaba lleno de polvo, la presea llevaba casi tres semanas intacta, esperando al señor del dorgoratorio, remembrando que el tiempo de esa noche hubiera sido otro si no es porque la policía lo encontró justo cuando empezó a lanzarse sobre lo coches. Chavo loco pero adulto.
El poeta sigue llorando y nosotros nunca olvidaremos la loquera que pudimos haber terminado, las estrellas que nos esperaban, las mismas que tocó ése chavo(xolo)señor de los milagros. -perro rólame un gallo, ya nos vamos cada quien para su esquina-  esto para mi terminó y apenas comienzo a escribirlo, déjame terminar de destrozar las ultimas visiones de ausencia que me guardé por festejar su diablo aquella noche, señor del drogoratorio mis más cariñosos irrespetos para su sol…
      Así me puse y así me regresé de la azotea donde duermo, ahí mismo donde el gobierno no sepa lo que casi nos sale, que no se enteren nunca que casi completamos nuestra obra imperfecta sino me hubieran empezado a cobrar la existencia. Por eso desde esa noche dilatada en el ojo, me salgo justo antes del alba y me pongo a leer como malandrín de madrugada afuera de la iglesia del barrio. Leyendo espero abran y encontrar ese último papel que no escribimos, esa inspiración que nos metimos, que nos emocionaba esperar las ansias de regresarle los golpes a las puertas del diablo, llegar y escupir en su cara para que moje el Flavio y se queme parejo, esperar de todos sus hijos mochos de este rancho que se pongan a leer o escribir algo en lugar de ver la televisión; pero nel, siempre se abre la puerta y el infierno se esfuma, aparece cristo montado en su madre, me pide una pipa de vidrio y vomito una magia vomito todo lo que escribo antes de salir desde esa noche, sino estoy seguro un día terminaré desnudo lanzándome de tres puentes, perdón.

A veces nunca regreso a escribir lo que estaba antes de todo esto. cholo(xolo).







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