Iba a escribir esta noche acerca de la piedad
pero se me rebeló la flama desnuda
la que se esconde debajo de la lengua
-
A veces quisiera contarte mis historias de
fantasmas-
Cuando nací los dedos del viento
me marcaron
Y me empujaron hacia el abismo de
las heridas que no sanan
desde entonces le han dado a mi
cuerpo: hambre,
un estado onírico insatisfecho,
infinito
desde entonces le han dado a mi
cuerpo: verdad,
¿Cuánta dosis de verdad limpia,
transparente se puede soportar?
desde entonces le han dado a mi
cuerpo: vacuidad
y ahora me pierdo entre suspiros
en este cuerpo ya hundido, desplomándose
y en segundos desvaneciéndose
sobre los templos de mis padres
sobre las cenizas de mis héroes
sobre mis pies descalzos
sobre la laguna de recuerdos
mojándome por un poseído deseo
irreversible
de no escribir esta noche acerca
de la piedad.
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