1
Esa manera en
que logras deshilar la noche
Y la manera en
que construyes con hilos las horas
Tu manera tan
propia de estar ausente
Y vibrar las
sombras en el mismo instante
Me conmueve la
llubia mojando el mundo que habitas
Me conmueve toda
la gente que te ignora
Que no conoce tu
voz llena de espíritus y desvelos
2
Me desperté con
tu nombre en el entendimiento
Malabareando sus
sílabas bajé a la tienda
A la entrada
hallé a una niña morena
Gastaba las
horas pintando las alas a las mariposas
Mira me dijo en
un grito de alegría
Y vi salir de
sus manos una mariposa
Su ala izquierda
era azul
Su ala derecha
era trasparente
Tan transparente
Que alcancé a
ver una parte de Dios
Mientras se
alejaba
Cuál es tu
nombre pequeña
Le pregunté
radiante de júbilo
No tengo nombre
Pero si crías un
gato
O escribes un
cuento
O un guión para
cine
Si pides a tu
amante
Hundir sus
nalgas en un balde de leche
Para luego
lamerlas enamorado
Si puedes sentir
en el alma
El brazo del
manco
El ojo del
tuerto
El paisaje que
no ve el ciego
La pierna de la
muchacha coja
El pensamiento
del recién nacido
Yo daré vuelta a
las esquinas
Para responderte
Claro que puedo
pequeña
Le dije
muriéndome de risa
Luego la tomé de
la mano
Y fuimos a
comprar una jericalla
A la entrada del
cementerio
3
Nos entendemos
apriorísticamente
Apenas digo ala
Cuando ya agitas
el viento
Apenas digo raíz
Cuando ya
estallas los botones
Cuando pienso
algo gracioso
Ya tu risa se
aproxima al cielo
Si dices luz
El árbol que
guardo se alimenta
Si dices pared
Mi apartamento
se extiende y brilla
4
Flor de siete
brazos
Y ave
encandilada
Cantan
arrodilladas
Ante tu ausencia
Insecto abatido
Y Antígona
pendular
Cantan
arrodillados
Ante tu ausencia
Duende junto al
río
Y raíz mullida
Cantan
arrodillados
Ante tu ausencia
5
Ahora es de
noche y llueve
Es tan fácil
escribir con llubia
Es ella quien
dicta las palabras
Ahora escucho
Oye:
Sal
de mi sombra
Y
guárdame en tu oído
Porque
tras de mí viene
Un
tumulto de alas
Una
abominable forma sin duda
Escuchaste
Ahora da dos
pasos
Haz tu oído una
piscina
Y no temas el
viento
O las grandes
cantidades
Cierra tus ojos
a tiempo sin embargo
6
En verdad
mentiría, amada,
si negase la
gloria de la vida.
Cuando te beso
en los salones oscuros
e introduzco mis
dedos en tu sexo húmedo.
Cuando te veo
leer, desnuda, sobre la cama
y escucho el
sonido que producen
tus finos dedos
al pasar las hojas,
nacen campanas a
la mitad del cielo;
llueven pálidas
semillas;
llueve dorada
arena.
El cristal de
odio en mi pecho se debilita.
Entras vestida
de mar a mi habitación;
entras vestida
de dulce abismo.
¿Para qué
mentirte,
Amapola y Raíz,
Lágrima y Fruto
y Flor,
Sendero y Luna,
Ráfaga de luz y Marea,
Semilla y Tierra
fértil,
Ala y Movimiento
y Mar,
negando la
gloria de la vida?
7
Llegué al pie de
la piscina
A mi derecha
todos estaban drogados
Hablaban de
extrañas sensibilidades
De la fortaleza
del espíritu
(Sus espíritus
agonizaban)
Imaginaban voces
en la distancia
Y se quedaban
dormidos
En la parte más
lejana descubrí
Un grupo de
gente hambrienta
Podaban el pasto
limpiaban las mesas
Cuidaban a niños
rubios y rosados
Hijos de
aquellos que ensuciaban el mundo
Fatigados se
tiraban bajo una escasa sombra
Y abrazaban con
gesto enamorado
A la miseria y a
la ignorancia
Nadando en la
piscina vi mujeres pálidas
De labios
hinchados y senos de silicón
Hombres gordos y
débiles bebían champagne
Comían aves
exóticas y mamíferos sagrados
Arrojaban las
sobras previamente envenenadas
A los hombres y
mujeres hambrientos en el fondo
Pasaban sus
vergas flácidas por los cuerpos de las mujeres
Y éstas se reían
contentas con joyas de oro en el cuello
Me sentí triste
y solo como un extranjero pobre
Nadie en todo el
balneario hablaba mi lengua
Los unos dormían
en placeres artificiales
Los otros
adoraban al hambre y a la ignorancia
Otros más se
llenaban las bocas de vanidad
Para qué vivir
entonces en un mundo ajeno
Por qué no abrir
los ojos de una vez y para siempre
Entonces te descubrí
Amada
Escuché el
chapotear de tus pies en las aguas claras
Escuché el
viento de tus pestañas y las sombras
Sólo tú hablabas
con palabras verdaderas
Tu cabello negro
pasaba lista al firmamento
Tu cabello rubio
era parecido a mi voz y se reía
Tu cabello rojo
corría por mis venas angostas
Fui a sentarme a
tu lado bajo el frescor del árbol:
Acaricia
la pequeña criatura entre mis manos
Acaricia
la pequeña criatura entre mis manos
8
Acaricia
la pequeña criatura entre mis manos
Me dijo la niña
morena al salir del cementerio
Y me mostró algo
parecido a un río de tarántulas
Y me mostró algo
parecido al esqueleto de un ave
No tocaré el
artefacto que sostienen tus manos
No siento deseos
de hacerlo pequeña
Entonces
llévame a pasear al laberinto circular
Sabes que si a
él entramos no hemos de salir ya nunca
¿Es
que acaso quieres separarte de mí un día?
Ni aun muerto
dejaré de pronunciar tu nombre
(Habiendo tantas
entradas a la angustia
Resulta
inquietante la ausencia de una sola salida)
9
Nunca estoy aquí
Siempre estoy en
otra parte
Nunca piso la
tierra que piso
Sino la que pisé
o espero pisar un día
Mientras hablo
contigo
Recuerdo
antiguas conversaciones
O ensayo
discursos para el mañana
Y mis ojos ven
otros paisajes
Y mis labios
piensan otros nombres
Dime
¿En dónde se
oculta mi presente?
10
Tengo hambre
Pequeña
Si
luego de trabajar todo el día
Tu
estómago no se halla satisfecho
Si
tus manos tiemblan y entras a la melancolía
Debido
a la ausencia del sagrado alimento
Ve
y toma y no te importe qué hay que hacer
Que
no hay ley adecuada pare el hombre hambriento
11
Soy una planta
Conozco a la
sábila, Nabila,
Bajo las alas de
las libélulas
Me corre savia
verde bajo las venas
Me corre sabor a
hierba sobre las ramas
No he sabido
jamás del movimiento
Sí del
detestable abono sin embargo
Veo volar las
nubes bajo
Con el vientre
hinchado de llubia
Y llueve y bailo
sin moverme
Y llubia y nube
y novia
Y abril y
libélula y lumbre
Y Nabila
La noble niebla
La noble frente
La vida
La vida
La verdad velada
La raíz
El verdor
La regadera
La fotosíntesis
12
Nunca viniste, Pequeña.
Me lo dijiste tantas veces que te creí; pero nunca llegaste. Y este camino rosa
que atraviesa las montañas se ha vuelto triste. Porque nunca miraste los
pedazos de cielo en su superficie; ni a los caballos de caras pintadas en sus
costados. Aquel día yo pensaba te llevaré
a ver el árbol más alto; luego, iremos a platicar con el estanque. Pasaremos
por encima de las pequeñas corrientes y beberemos. Pero tu pequeño pie
nunca pisó este camino rosa. Y al recorrerlo ahora y ver sus puentes de madera
y piedra; y sus lagartijas bípedas y sus insectos coloridos. Al ver la
cabellera verde del mundo y escuchar la prolongada sílaba de los anfibios.
Adivino en sus rostros un mudo reproche; una palabra de odio temblando en sus
labios. Porque tanto les hablé de ti que, sin querer, les llené el alma de un
hondo anhelo; de humo de inciensos; de hongos blancos y de azúcar. Y ellos
tendieron sus corazones sobre la gracia del Señor. Confiados en que una tarde
cualquiera sus ojos verían tu voz bajar
del cielo o aparecer tu paso en el horizonte de los caminos. Pero nunca
viniste, Pequeña. Y todas mis palabras eran huevos de la mentira. Y el encono
del camino se subió a mis espaldas.
13
Ni una moneda
para arrojar al camino
Ni una moneda
para probar suerte
Ni una sola moneda
que nos permita equivocarnos
Arreglarnos los
dientes los ojos que nos permita dormir tranquilos
Así vamos tú y
yo Nabila
Tomados de la
mano recorremos las avenidas
Y vemos el
hambre como una mancha negra en las personas
Que se hallan
detenidas bajo los semáforos
Miles y miles de
personas condenadas a muerte ante nuestros ojos
Niñas y mujeres
con lágrimas removiendo la mugre de sus rostros
Ancianos y niños
soñando con panes y videojuegos y almohadas
Hombres
esquizofrénicos hablando con huestes de fantasmas hostiles
Todos a la
sombra de la muerte bajo su mirada tomados de su mano
Así vamos tú y
yo Nabila
Sin más riqueza
que nuestras palabras
Sin más riqueza
que la claridad con que nuestros ojos ven el mundo
Sabiendo que tú y yo existimos en algún lugar oculto
Que tú y yo
caminamos sobre una calle color de tarde
Una calle fuera
del tiempo y el espacio
Que caminamos
sin nuestros cuerpos
Por un lugar
fresco que huele a nieve
Junto a todos
los niños que habrán de matar o ser matados
Ni una moneda
para ganar tiempo ante los tribunales de Dios
Ni una moneda
para luchar contra esta diabetes en la sangre
Ni una sola
moneda para dejar atrás estos paisajes tristes
Para irnos a un
bosque y criar a la hija que tendríamos
Si esta mancha
negra en el corazón no nos hubiese vuelto estériles
Sólo nos tenemos
a ti y a mí Nabila
Y este amor que
nació de nuestras caminatas en los panteones
Nosotros
separados por las leyes de la naturaleza
Separados por
extrañas dimensiones y sucesos inescrutables
Vamos sin cuerpo
tomados de la mano
Por una calle en
la que el atardecer se eterniza
Qué nos importan
la universidad y la iglesia
Qué nos importan
la burocracia y la sociedad y sus ritos
Qué nos importan
Europa y las fiestas y los museos y sus cocteles
Sólo somos
nosotros en el mundo Nabila
Somos nuestra
única riqueza
14
Esa manera en
que arrojas tu aliento al mundo
Y la forma en
que abres la puerta de tu habitación
Tu manera tan
propia de revolver la miel al fondo del té
Y eludir las
quemaduras que nacerían si el vapor te alcanzase
Me conmueven los
dibujos de tu ventana
Me conmueve la
escalera que sube y baja y nunca llega
Que ignora a qué
lugar vas tras la supresión de sus peldaños
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