domingo, 18 de septiembre de 2016

Nabila (Círculo)

1

Esa manera en que logras deshilar la noche
Y la manera en que construyes con hilos las horas
Tu manera tan propia de estar ausente
Y vibrar las sombras en el mismo instante

Me conmueve la llubia mojando el mundo que habitas
Me conmueve toda la gente que te ignora
Que no conoce tu voz llena de espíritus y desvelos

2

Me desperté con tu nombre en el entendimiento
Malabareando sus sílabas bajé a la tienda

A la entrada hallé a una niña morena
Gastaba las horas pintando las alas a las mariposas

Mira me dijo en un grito de alegría
Y vi salir de sus manos una mariposa

Su ala izquierda era azul
Su ala derecha era trasparente

Tan transparente
Que alcancé a ver una parte de Dios
Mientras se alejaba

Cuál es tu nombre pequeña
Le pregunté radiante de júbilo

No tengo nombre
Pero si crías un gato
O escribes un cuento
O un guión para cine

Si pides a tu amante
Hundir sus nalgas en un balde de leche
Para luego lamerlas enamorado

Si puedes sentir en el alma
El brazo del manco
El ojo del tuerto
El paisaje que no ve el ciego
La pierna de la muchacha coja
El pensamiento del recién nacido

Yo daré vuelta a las esquinas
Para responderte

Claro que puedo pequeña
Le dije muriéndome de risa

Luego la tomé de la mano
Y fuimos a comprar una jericalla
A la entrada del cementerio


3

Nos entendemos apriorísticamente

Apenas digo ala
Cuando ya agitas el viento

Apenas digo raíz
Cuando ya estallas los botones

Cuando pienso algo gracioso
Ya tu risa se aproxima al cielo

Si dices luz
El árbol que guardo se alimenta

Si dices pared
Mi apartamento se extiende y brilla

4

Flor de siete brazos
Y ave encandilada

Cantan arrodilladas
Ante tu ausencia

Insecto abatido
Y Antígona pendular

Cantan arrodillados
Ante tu ausencia

Duende junto al río
Y raíz mullida

Cantan arrodillados
Ante tu ausencia

5

Ahora es de noche y llueve
Es tan fácil escribir con llubia
Es ella quien dicta las palabras
Ahora escucho
Oye:

Sal de mi sombra
Y guárdame en tu oído
Porque tras de mí viene
Un tumulto de alas
Una abominable forma sin duda

Escuchaste
Ahora da dos pasos
Haz tu oído una piscina
Y no temas el viento
O las grandes cantidades
Cierra tus ojos a tiempo sin embargo

6

En verdad mentiría, amada,
si negase la gloria de la vida.

Cuando te beso en los salones oscuros
e introduzco mis dedos en tu sexo húmedo.

Cuando te veo leer, desnuda, sobre la cama
y escucho el sonido que producen
tus finos dedos al pasar las hojas,

nacen campanas a la mitad del cielo;
llueven pálidas semillas;
llueve dorada arena.

El cristal de odio en mi pecho se debilita.

Entras vestida de mar a mi habitación;
entras vestida de dulce abismo.

¿Para qué mentirte,
Amapola y Raíz,
Lágrima y Fruto y Flor,
Sendero y Luna,
Ráfaga de luz y Marea,
Semilla y Tierra fértil,
Ala y Movimiento y Mar,
negando la gloria de la vida?

7

Llegué al pie de la piscina
A mi derecha todos estaban drogados
Hablaban de extrañas sensibilidades
De la fortaleza del espíritu
(Sus espíritus agonizaban)
Imaginaban voces en la distancia
Y se quedaban dormidos

En la parte más lejana descubrí
Un grupo de gente hambrienta
Podaban el pasto limpiaban las mesas
Cuidaban a niños rubios y rosados
Hijos de aquellos que ensuciaban el mundo
Fatigados se tiraban bajo una escasa sombra
Y abrazaban con gesto enamorado
A la miseria y a la ignorancia

Nadando en la piscina vi mujeres pálidas
De labios hinchados y senos de silicón
Hombres gordos y débiles bebían champagne
Comían aves exóticas y mamíferos sagrados
Arrojaban las sobras previamente envenenadas
A los hombres y mujeres hambrientos en el fondo
Pasaban sus vergas flácidas por los cuerpos de las mujeres
Y éstas se reían contentas con joyas de oro en el cuello

Me sentí triste y solo como un extranjero pobre
Nadie en todo el balneario hablaba mi lengua
Los unos dormían en placeres artificiales
Los otros adoraban al hambre y a la ignorancia
Otros más se llenaban las bocas de vanidad
Para qué vivir entonces en un mundo ajeno
Por qué no abrir los ojos de una vez y para siempre

Entonces te descubrí Amada
Escuché el chapotear de tus pies en las aguas claras
Escuché el viento de tus pestañas y las sombras
Sólo tú hablabas con palabras verdaderas
Tu cabello negro pasaba lista al firmamento
Tu cabello rubio era parecido a mi voz y se reía
Tu cabello rojo corría por mis venas angostas
Fui a sentarme a tu lado bajo el frescor del árbol:
Acaricia la pequeña criatura entre mis manos
Acaricia la pequeña criatura entre mis manos

8

Acaricia la pequeña criatura entre mis manos
Me dijo la niña morena al salir del cementerio

Y me mostró algo parecido a un río de tarántulas
Y me mostró algo parecido al esqueleto de un ave

No tocaré el artefacto que sostienen tus manos
No siento deseos de hacerlo pequeña

Entonces llévame a pasear al laberinto circular
Sabes que si a él entramos no hemos de salir ya nunca

¿Es que acaso quieres separarte de mí un día?
Ni aun muerto dejaré de pronunciar tu nombre

(Habiendo tantas entradas a la angustia
Resulta inquietante la ausencia de una sola salida)

9

Nunca estoy aquí
Siempre estoy en otra parte

Nunca piso la tierra que piso
Sino la que pisé o espero pisar un día

Mientras hablo contigo
Recuerdo antiguas conversaciones
O ensayo discursos para el mañana

Y mis ojos ven otros paisajes
Y mis labios piensan otros nombres

Dime
¿En dónde se oculta mi presente?

10

Tengo hambre Pequeña

Si luego de trabajar todo el día
Tu estómago no se halla satisfecho

Si tus manos tiemblan y entras a la melancolía
Debido a la ausencia del sagrado alimento

Ve y toma y no te importe qué hay que hacer
Que no hay ley adecuada pare el hombre hambriento

11

Soy una planta
Conozco a la sábila, Nabila,
Bajo las alas de las libélulas

Me corre savia verde bajo las venas
Me corre sabor a hierba sobre las ramas
No he sabido jamás del movimiento
Sí del detestable abono sin embargo

Veo volar las nubes bajo
Con el vientre hinchado de llubia

Y llueve y bailo sin moverme
Y llubia y nube y novia
Y abril y libélula y lumbre

Y Nabila
La noble niebla
La noble frente
La vida
La vida
La verdad velada

La raíz
El verdor
La regadera
La fotosíntesis

12

Nunca viniste, Pequeña. Me lo dijiste tantas veces que te creí; pero nunca llegaste. Y este camino rosa que atraviesa las montañas se ha vuelto triste. Porque nunca miraste los pedazos de cielo en su superficie; ni a los caballos de caras pintadas en sus costados. Aquel día yo pensaba te llevaré a ver el árbol más alto; luego, iremos a platicar con el estanque. Pasaremos por encima de las pequeñas corrientes y beberemos. Pero tu pequeño pie nunca pisó este camino rosa. Y al recorrerlo ahora y ver sus puentes de madera y piedra; y sus lagartijas bípedas y sus insectos coloridos. Al ver la cabellera verde del mundo y escuchar la prolongada sílaba de los anfibios. Adivino en sus rostros un mudo reproche; una palabra de odio temblando en sus labios. Porque tanto les hablé de ti que, sin querer, les llené el alma de un hondo anhelo; de humo de inciensos; de hongos blancos y de azúcar. Y ellos tendieron sus corazones sobre la gracia del Señor. Confiados en que una tarde cualquiera sus ojos verían tu voz  bajar del cielo o aparecer tu paso en el horizonte de los caminos. Pero nunca viniste, Pequeña. Y todas mis palabras eran huevos de la mentira. Y el encono del camino se subió a mis espaldas.

13

Ni una moneda para arrojar al camino
Ni una moneda para probar suerte
Ni una sola moneda que nos permita equivocarnos
Arreglarnos los dientes los ojos que nos permita dormir tranquilos

Así vamos tú y yo Nabila
Tomados de la mano recorremos las avenidas
Y vemos el hambre como una mancha negra en las personas
Que se hallan detenidas bajo los semáforos
Miles y miles de personas condenadas a muerte ante nuestros ojos

Niñas y mujeres con lágrimas removiendo la mugre de sus rostros
Ancianos y niños soñando con panes y videojuegos y almohadas
Hombres esquizofrénicos hablando con huestes de fantasmas hostiles
Todos a la sombra de la muerte bajo su mirada tomados de su mano

Así vamos tú y yo Nabila
Sin más riqueza que nuestras palabras
Sin más riqueza que la claridad con que nuestros ojos ven el mundo
Sabiendo que tú y yo existimos en algún lugar oculto
Que tú y yo caminamos sobre una calle color de tarde
Una calle fuera del tiempo y el espacio
Que caminamos sin nuestros cuerpos
Por un lugar fresco que huele a nieve
Junto a todos los niños que habrán de matar o ser matados

Ni una moneda para ganar tiempo ante los tribunales de Dios
Ni una moneda para luchar contra esta diabetes en la sangre
Ni una sola moneda para dejar atrás estos paisajes tristes
Para irnos a un bosque y criar a la hija que tendríamos
Si esta mancha negra en el corazón no nos hubiese vuelto estériles

Sólo nos tenemos a ti y a mí Nabila
Y este amor que nació de nuestras caminatas en los panteones
Nosotros separados por las leyes de la naturaleza
Separados por extrañas dimensiones y sucesos inescrutables
Vamos sin cuerpo tomados de la mano
Por una calle en la que el atardecer se eterniza

Qué nos importan la universidad y la iglesia
Qué nos importan la burocracia y la sociedad y sus ritos
Qué nos importan Europa y las fiestas y los museos y sus cocteles
Sólo somos nosotros en el mundo Nabila
Somos nuestra única riqueza

14

Esa manera en que arrojas tu aliento al mundo
Y la forma en que abres la puerta de tu habitación
Tu manera tan propia de revolver la miel al fondo del té
Y eludir las quemaduras que nacerían si el vapor te alcanzase

Me conmueven los dibujos de tu ventana
Me conmueve la escalera que sube y baja y nunca llega
Que ignora a qué lugar vas tras la supresión de sus peldaños

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