martes, 6 de septiembre de 2016

Johnson existe




Se llama Flavio
para muchos Johnny
gallardo por naturaleza rebelde
verde pelo rojo
brotado donde había una ley que prohibía
cuestionar el paisaje
la carne de espejos
a fuego lento
ser destruido para entrar en otro cuerpo
Johnson el oportuno
Johnson el forjado
Johnson el oscuro
Johnson el indecente
humo espeso y

el olor en tu piel
Johnson alojado en tu cerebro
Johnson el solitario en la noche con nubes
permito derretirme donde sea
deslizar imágenes por el plan
neta incrustación de una posibilidad
un viaje en cada esquina que se ve
la banda tocando su son de gloria
antes de terminar su ardor elevado
escogidos, dicen
los dedos casi engarrotados
para absorber una parte del mundo por la garganta
llenar los pulmones
la vibración en el pecho
la más flor de sensación suprema
Johnson esfumado
Johnson en otra parte
Johnson orgásmicósmico.                

Se oye una guitarra y un bajo
un ritmo conocido creador de cosas que se escriben
mueve la cabeza
de electricidad conectora
aumentan las nubes de tu infinito
colectivo impulso de no estar quieto
finito el tiempo que dura
un ave en caer
de pico en la tierra
cortando el aire con el cuerpo
con la vista en el próximo impacto
en la narración de tu historia,
como si nave espacial,
llueve hacia abajo
en partes escogidas
toca el fondo de las circunstancias
si te atreves a caer
probablemente
veas el eco de tu ser
elevarse y perderse en el aire
una pregunta en total oscuridad
llegar hasta el árbol de la fruta
madura
y desvanece el contacto con la cáscara
llegar a lo húmedo y
no haberse sabido vacío de otro vacío
sin baile de blanco en el aire queda
una sensación de naturaleza expandida
Johnson el acabado
Johnson el consumido por el fuego
un día alguien hizo una invocación con palabras
y Johnson salió del bolsillo dispuesto a todo

miles de signos en pensamientos
en remolino
peces que saltan fuera del agua
flechas que caen en picada
para obtener algo vivo
los gritos que se escapan
por los poros el sudor, el pelo
todos los colores de la fruta
un huevo que se rompe
la luz entra por la rendija
el aire huele diferente
recreación el lenguaje
creación el espíritu del fuego
hemos estado equivocados
Johnson el filósofo
Johnson el explorador
Johnson el astronauta del lenguaje

el lobo en roca elevada
ve caer el cielo
para qué gastar el sueño
estar cansado
de la misma inadaptación conectiva
del significado,
deshebrar la experiencia
rumiar connotaciones
sentidos remoldeados
por las manos que masajean
algo inalcanzable
a la ausencia de humo
denso el pensar se vuelve
gris negro blanco azul
Johnson envuelto en la sábana
todos, cuestión de tiempo
para levantarse del sillón
y reforjar el trayecto
Johnson de metal fundido
Johnson cambia de rostro
Johnson era un montón de sombras
Johnson el renacido de las cenizas
qué más necesitas si has cumplido el ciclo
hacer algo con lo que dijeron no se podía

volver a prenderse
cuestión excesiva de pararse a buscar
en cada rincón una posibilidad latente
de encontrar una araña,
un esqueleto hecho ceniza
unas migajas del valle
crecido a escondidas
un pensamiento que abre brecha
y dirigirse con el telescopio
a conectar visiones
desde el cuarto piso,
todos estáticos ante la posibilidad
de subir más
de arrastrar pensamientos y
rodearlos, esquivarlos, caer ante ellos, atravesarlos con los pies
matarlos con los dientes, darles vuelta, reírse, volver a la realidad
lamer los genitales de la semidiosa mexica
alterar el recorrido a lo inevitable
de unos ojos rojos
la canción inicia
para entrar en el cerebro
necesitas ser adepto
para acceder a lo recóndito de la pirámide
el nombre trae la locuraleza
Johnson no tiene sentido sin ella
Mariana, madre de la ceremonia orgiástica
Tlazoltéotl en la carne abultada de tu cuerpo
cualquiera es capaz de perderse
alguno será capaz de encontrarse
la otredad
y volverse a perder en lo extraño del significado
alguno desafiará a los dioses o irá con ellos
o no pensará en la altura y se concentrará en sus manos
y sus ojos rojos de leer el infinito para uno solo
tiempo histórico para la humanidad
estar en la tierra y voltear al cielo
con preguntas en volutas
naves con rumbo que se desgastan
mientras sucede otra cosa
y el aire huele a flor quemada
hasta que se va
se apaga la estrella
el fuego que une la naturaleza del humano
con las plantas que nacen en su tierra
empapada en el sol detrás del mar
de saliva seca
largas gotas que se caen
es deslizar
la boca buscando el ideal con la lengua,
el cerebro diciendo más
más
más.

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