Ahora que
conozco estos asuntos de la muerte
Lo mejor será
sentarme, encender un cigarro
Y esperarla
tranquilo
Esperar
tranquilo sus mariposas y sus navajas
Bebiendo cerveza
tras cerveza hasta desconocer
A toda mi
familia y a todos mis amigos
Y es que los asuntos de la muerte,
Una vez
entendidos,
No son más que
dolor:
Un tipo
enamorado
Un tipo
convulsionándose en el tren
Me sentaré en
esta banqueta y observaré la opacidad del cielo:
Los ángeles
sangran del otro lado
Pero no hay
ángeles, ni dios, ni ninguna cosa buena y todopoderosa
Existen el
dinero, y las drogas, y el sexo
Y existe una
especie de pretensión de bondad
Una especie de
fingimiento de empatía
Yo estoy en esta
banqueta y fumo
Y cada bocanada
alborota la absurda criatura que habita mi garganta
Porque no existe
algo que nos otorgue nuestro sueño más cierto
Hay estas capas
Estas costras de
dolor año tras año
Mira la opacidad
del cielo
Mira como la
carne se te llena de marcas repugnantes
Y los senos de
tu mujer llenos de estrías
¿Por qué es tu
mujer la mujer que no amas?
Porque la mujer
que amas no es más que un heraldo
De alguna fuerza
extraña
De algún ser
todopoderoso malo, eso es en verdad posible
Mira las
montañas de cadáveres
Mira los campos
de cerebros destrozados
Habla acerca del
dolor, justifícalo, otórgale una razón de ser
Habla del
carácter y del valor del sufrimiento
Porque
seguramente la infelicidad es muy estimada
En alguna capa
más antigua del tiempo
Porque es muy
noble esto de la sonrisa
Se necesita
valor para ser un sujeto amable, cordial
El humo da
pequeñas mordidas a mis pulmones
El mundo
pertenece a alguien más que no eres tú ni yo
A ti y a mí nos
han dicho: “canta, canta en esta jaula
Una canción que
no signifique nada; quizá tan sólo una
Plegaria para
aquel que la interpreta"
Ve los asuntos
de la muerte:
Como van de un
lado a otro en los paisajes de tu pensamiento
Y hay algo que
importa, confía en ello
Si riegas con tu
sangre la tierra, el tiempo suficiente, ochenta años digamos,
Verás como tus
raíces se van llenando de espinas
Sé un hombre
culto
Di a los demás
la importancia de levantar la cara ante el destino
Ya sabes, ese
gesto que nos dignifica ante la tragedia
Nuestra única
victoria es sonreír mientras los cerdos tragan la vida
¿Quién llamaría
a esto victoria?
Me siento en
esta banqueta y fumo
Yo que vi la
lluvia de palomas muertas
Yo que vi las
cornisas llenas de cristales
Yo que vi a los
niños pecadores
Observo todos
estos crímenes sobre mi carne
Y la mofa del
pequeño burgués que no puede con su miedo
Observo los
rostros del dolor en las caras de los hombres
Y fumo para
decirme que yo también seré parte de mi destrucción
Que no serán sólo
el mundo y sus personas quienes harán jirones de mi carne
Que yo también
participo en este obsceno carnaval
Que yo también
soy un heraldo de alguna fuerza mala
Y me burlo del
desvalido y soy cruel con el indefenso
Que a mí también
me ahoga esta brea orgánica
Pondré mi grano
de arena en esta destrucción
Y no sentiré
miedo, para entonces habré desconectado el cablerio inútil
Ven a mi lado y
fuma, y sé honesto conmigo, hermano
Tú también
tienes este paisaje de sombras sobre el pecho
Tú también
apelas al no saber porque el saber te asusta
Tú también
masticas la sangre y acumulas las agonías
Tú también
acumulas los fracasos, uno tras otro
Pero no somos
niños que lloran para ser consolados
Somos hombres
que han guardado todas las angustias en la mirada
Que han comido
sal en el medio de la noche
Que han ocultado
el frío dentro de sus huesos
Me he puesto de
pie y fumo
Y trato de
familiarizarme con los asuntos de la muerte:
Una anciana teje
hilos negros
Sus manos,
debido a la artritis, parecen las patas de un ave enferma
Sus nietos
juegan entre el polvo de los muertos
El humo se eleva
por encima de mi cabeza
Mira como todas
esas voces suplicantes se elevan del estiércol
Y murmuran, patéticas,
al oído de un muerto
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