Cholo tú que estás allá arriba, dime si no oyes a la policía
venir.
-No se ve nada Vidal, sólo la espuma de la niebla
consumiendo destinos.
-Ya debemos estar cerca, la entrega debe de ser en el
crucero, la bolsa con los porros comienza a lastimarme en mi ingle.
-Sí, pero no se oye nada chavo, vamos lento, la bala me
perforó algo importante lo sé porque mi sangre ha desarrollado una lengua.
-Mira bien Cholo, no podemos detenernos ahora que nuestras
ventas aumentaron, no podemos, no.
-No se ve nada, voa morir, lo sé muy bien, moriré junto a
los porros, junto al camino entregando vicios y la noche ululea invicta,
regresaré al placer real.
-Pobre de ti, Cholo, guerrero de la tempestad
La agonía larga y negra de los dos perros siguió moviéndose
trepándose en objetos celestes,
avanzando por todas las orillas del mundo.
La luna venía saliendo de la tierra, como un grito de
conquista
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