jueves, 10 de diciembre de 2015

II. Avión

Llevé a mis animales a pastar al campo La vegetación cercana a mi aldea había muerto Y sólo me sobrevivían aquellas dos reses flacas Que de tanto en tanto daban un poco de leche agría

Durante el camino encontré algunos cadáveres Todos con la marca de la peste sobre el rostro No fue necesario mirarlos con atención  Un segundo basta para darse cuenta de todo

Mientras andábamos por entre las piedras Como el vibrar de algo grande y lejano el sonido del agua del río nos acompañaba

El agua de río no es segura Es necesario hervirla y sumergirle raíces de lirio durante una noche Y rezar siete aves Marías antes de cada trago Hay que rezar con la mente para no agotar la saliva

Mi hijo no ha vuelto de la guerra Quiera dios que permanezca lejos Mi mujer se ha quedado ciega y por las noches mientras duerme habla en una lengua que no comprendo Creo que morirá pronto Creo que también yo moriré pronto

Cuando algunos de nuestros vecinos aún vivían llegó hasta nuestra casa un extraño rumor: en Génova cuando el sol se hallaba en su cenit su luz fue ensombrecida por una serpiente enorme que atravesó el cielo volando durante horas Cuando desapareció habían muerto todas las mujeres y los niños

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Había llevado a mis animales a pastar al campo Mientras ellos comían fui a protegerme del sol bajo las ramas llenas de espinas de un árbol muerto No estaba por completo dormido cuando escuché su canto Su voz llena de poder Su voz hecha de todas las herramientas de campo juntas Bajo mi cuerpo sentí el estremecimiento de la tierra El viento se había escondido en alguna parte Al abrir los ojos lo vi: un gran pájaro de metal surcaba el cielo No tenía el color de la plata Era gris como el aroma y las palabras de mi mujer Fui poseído por un terror divino Sé que sólo fueron unos segundos pero fueron varios años en mi conciencia de hombre los que tardó la gran ave en atravesar el cielo Todo este tiempo la miré sin pestañear siquiera sin respirar

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Es por eso que ahora me hallo aquí Señor postrado a tus pies agradeciéndote la gracia que me has concedido Por permitirme ver a mí entre todos los muertos A mí hombre vivo Acumulaste en mis ojos la vista de todos aquellos que la peste desgarró de la tierra y me dejaste ver el prodigio de tu omnipotencia He comprendido cómo tu fuerza se mueve debajo de todas las cosas simples Cómo tu espíritu flota entre las aguas del viento Cómo tu amor inflama las piedras los sonidos y los cristales Una gran pájaro gris fue tu heraldo La simiente de la vida será encontrada de nuevo por el sol

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Al volver a la aldea encontré que mi mujer había muerto
pero muchas flores le retoñaban por todo el cuerpo

Por la noche las estrellas brillaban de una manera extraña
Y escuché el himno alegre de los insectos ocultos

A la mañana siguiente la leche ere dulce de nuevo
Y vi a una mujer rubia beber en sus manos pálidas el agua del río.

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