Cuando las luces
del departamento se apagaron
Miré por la
ventana y juro que esto es lo que vi:
“Madre, no dejes
que la canción se toque sola
No ves que
apenas tengo tiempo de girarme
Y pasear a mi
muñeca”
Y la luna bajaba
en plata por toda la tierra
Como un río
blanco fluyendo entre los departamentos
De los hombres
pobres Por las celosías iba y venía el humo
De la Marihuana
Y juro que esto es lo que vi:
Un hombre bajó
de un taxi y antes de entrar a su hogar
Un tipo se
acercó por la espalda y lo acuchilló varias
Veces a la altura
del riñón La vida se le escapó en sangre
Y había una
infinidad de nombres en su pupila
La sangre de un
hombre no vale un costal de harina
Eso lo sabemos
Así que deberíamos matar por el puro
Gusto de oír sus
cuerpos golpeando el concreto
La vida del
hombre no tiene ningún valor Así que es
Necesario que en
el día a día seamos consecuentes con esto
No ames como si
el ser amado fuera infinito Ni pienses
Que hay algo
valioso en ti Si pones atención verás que mil
Objetos (un
avión, un camión de cualquier ruta, los paquetes
De billetes que
hombres armados depositan en cajeros) Valen
Varios tús ¿No
has sido tentado por el deseo de robar una
Cajetilla de
cigarros en algún súper mercado junto al guardia
Armado que
vigila la entrada? Apuesto a que te dispararía
¿Qué puedes
valer tú si unos papeles llenos de gérmenes
y sin vida son
más valiosos?
Hay que actuar
en consecuencia con esto Con lo que somos
Que es muy poca
cosa en realidad Y saber esto es bueno
Porque entonces
te das cuenta Que puedes no hacer nada
O si prefieres
puedes experimentar la sensación del hambre
O con las drogas
O puedes si eres lo suficientemente estúpido
O creyente a
pesar de esto Ir salvando animales por la calle
Puedes
experimentar con el sexo o con la violencia o con el arte
O puedes
maravillarte en la contemplación de las telarañas
Pero sólo como
distractores Sabiendo bien que no hay ningún
Tipo de
importancia en estas cosas Me gusta ver los hilos que
Corren por el
cielo Y como las nubes se expanden en gris por
El azul No me
gusta ser triste porque nada vale la tristeza
El odio me
distrajo por un tiempo Era como una pequeña
Mascota que se
me restregaba en el pecho Cuando miraba
A aquellos que
iban por el mundo viajando de un país a otro
Con las bolsas
llenas de dinero Viviendo de mi trabajo y el
Trabajo de sus
padres y de los míos Pero ahora sé que era
Una estupidez Sé
que aquellos jóvenes con dinero y yo
Valemos lo mismo
O Mejor dicho no valemos nada Nuestra
Condición es la
siguiente: vivir mientras nuestra vida dure
Con la completa
libertad que tiene aquello que nada vale
Y esto es muy
bueno porque como aquella voz me lo dijo
Un día: ¿qué mal
puede ocurrir a aquello que nada importa?
¿Quién llamará a
rendir cuentas a un puñado de arena
y de cenizas?
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