viernes, 27 de noviembre de 2015

I

Cuando las luces del departamento se apagaron
Miré por la ventana y juro que esto es lo que vi:

“Madre, no dejes que la canción se toque sola
No ves que apenas tengo tiempo de girarme
Y pasear a mi muñeca”

Y la luna bajaba en plata por toda la tierra
Como un río blanco fluyendo entre los departamentos
De los hombres pobres Por las celosías iba y venía el humo
De la Marihuana Y juro que esto es lo que vi:

Un hombre bajó de un taxi y antes de entrar a su hogar
Un tipo se acercó por la espalda y lo acuchilló varias
Veces a la altura del riñón La vida se le escapó en sangre
Y había una infinidad de nombres en su pupila

La sangre de un hombre no vale un costal de harina
Eso lo sabemos Así que deberíamos matar por el puro
Gusto de oír sus cuerpos golpeando el concreto
La vida del hombre no tiene ningún valor Así que es
Necesario que en el día a día seamos consecuentes con esto

No ames como si el ser amado fuera infinito Ni pienses
Que hay algo valioso en ti Si pones atención verás que mil
Objetos (un avión, un camión de cualquier ruta, los paquetes
De billetes que hombres armados depositan en cajeros) Valen
Varios tús ¿No has sido tentado por el deseo de robar una
Cajetilla de cigarros en algún súper mercado junto al guardia
Armado que vigila la entrada? Apuesto a que te dispararía
¿Qué puedes valer tú si unos papeles llenos de gérmenes
y sin vida son más valiosos?

Hay que actuar en consecuencia con esto Con lo que somos
Que es muy poca cosa en realidad Y saber esto es bueno
Porque entonces te das cuenta Que puedes no hacer nada
O si prefieres puedes experimentar la sensación del hambre
O con las drogas O puedes si eres lo suficientemente estúpido
O creyente a pesar de esto Ir salvando animales por la calle

Puedes experimentar con el sexo o con la violencia o con el arte
O puedes maravillarte en la contemplación de las telarañas
Pero sólo como distractores Sabiendo bien que no hay ningún
Tipo de importancia en estas cosas Me gusta ver los hilos que
Corren por el cielo Y como las nubes se expanden en gris por
El azul No me gusta ser triste porque nada vale la tristeza

El odio me distrajo por un tiempo Era como una pequeña
Mascota que se me restregaba en el pecho Cuando miraba
A aquellos que iban por el mundo viajando de un país a otro
Con las bolsas llenas de dinero Viviendo de mi trabajo y el
Trabajo de sus padres y de los míos Pero ahora sé que era
Una estupidez Sé que aquellos jóvenes con dinero y yo
Valemos lo mismo O Mejor dicho no valemos nada Nuestra

Condición es la siguiente: vivir mientras nuestra vida dure
Con la completa libertad que tiene aquello que nada vale
Y esto es muy bueno porque como aquella voz me lo dijo
Un día: ¿qué mal puede ocurrir a aquello que nada importa?
¿Quién llamará a rendir cuentas a un puñado de arena
y de cenizas?

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