Una
risa es chapuzón de palabras ininteligibles que constriñen los escupitajos de
alegría, estrepitosos rostros de madera que se pulen como piedras entre las estatuas
caminantes, se va de las manos y vuela lejos de los aires que succionan mis
ventosas pulmonares, tu recuerdo es parte de las pesadillas que atosigan a la
sombra que me atormenta, fantasías de tristeza.
Tus
ojos son lágrimas que aman y seducen mi mirada vagabunda, que se pierden entre
las lluvias pasajeras, de sus vientres nace mi rostro en tu vida: el hedor en
mi alarido es la espera de la eclosión del caos latente, la ascensión del
espíritu es el hocico de un perro que escapa de un ladrido de terror, somos la
unidad del instante que se encuentra en una corriente el espejismo de su cola
de hidra que tiene sangre de misterio.
Soy
fragmentos de desilusión que rompen tus labios de crucero desperdigando las
papilas en un universo de salvaje quietud, degustación de sufrimiento es
sobrevivir la deriva en una isla sin la esencia de la húmedad que
esconde el deseo de explotar en una furia de titán de humanidad estropeada de
pasión de huellas ancestrales de ser asesinado como prisma de martillazos de fuerza
de choque de atómicas bombas de odio de locura que se obsesiona siendo
pensamiento de represión del inconsciente adicto a la idea de gozarte contigo.
Escrito
por Aldo Rodrigo González casillas
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