miércoles, 4 de marzo de 2015

Origen de un enfrentamiento ideológico dicotómico de la percepción valorativa de cognición


Los cuerpos propios en espera de lo inesperado encuentran en el momento estético un motivo para mantener la razón en suspenso, para idear una metodología para analizar el arte que enajena la inquietud de una inevitable duda "¿Qué es esto? me causa terror, me pone de nervios ¿Qué significa? no lo sé, la erótica sensación de cercanía que nos aleja de los otros parece ser el vacío entre ambos monstruos humanizados"

Una vivencia incontable trata de describir la experiencia y banaliza la originalidad de las sustancias que invaden la incompletud de la incompetencia: "es algo así como la separación de un ser y su dios, de cuerpos en colisión ¿Quienes son estos desconocidos que inentendibles se filtran en mi lengua? ¿Que me hacen pensar en una existencia indescifrable, intraducible para la razón que me domina, que me hace cerrarme a la materia prohibida, a la fantasía interestelar?"

Siglos atrás las culturas buscaron entre sus mitos una realidad y destruyeron sus caminos para no recordar, para no mirar atrás, para evitar encontrar a las creaturas tenebrosas, invencibles que miraban desde la lejanía el supuesto progreso de una raza ya contaminada con la plaga del que quiere saber, del que excava hasta encontrar explicaciones que le apacigüen aquella demoledora curiosidad que intenta desenterrar verdades profundas profanando las reliquias que desean guardar un secreto milenario, sin sentido.

Al fin y al cabo ¿Quién podría encontrar las respuestas sin la evidencia de los cuerpos que mantenían la vida funcionando? Pero nadie creía a los ancianos de posiciones firmes, nadie creía que fueran tan estúpidos, tan ignorantes, porque parecían fingirlo, porque una vida de cientos de años no podría haberse desperdiciado de esa manera, porque escondían más de lo que contaban y en sus palabras había secretos que nosotros deformamos y mantuvimos en nuestras lenguas hasta que la reiteración y la ignorancia tornó en relaciones conceptuales muertas, acarreamos los cadáveres de millones de recuerdos sin saber por qué, olvidando su valor y pensando que nunca hubo un origen que se pueda descubrir hoy, el hastío de la razón proviene de una percepción imposible del mundo que está ahí perdido detrás de los lenguajes segadores y del pensamiento que nos distrae.

Escrito por Aldo Rodrigo González Casillas
Imagen rescatada el 4 de marzo del 2015 de: http://es.forwallpaper.com/images/anime-manga.html

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