miércoles, 11 de febrero de 2015

cholos en días de otoño

Entonces llega aquel día tan inesperado en el que sacas una tacha en tu tarea de la clase de locura a la que tanto empeño dedicaste; escribir un ensayo con base en unos cholos locos, de cuando te los encontraste platicando sin querer y aprendiste. Que un día agarraron una (equivocación en la tarea)"X" deshecha en mil y un polvitos, y no supieron que hacer más que respirarla por: "sentimos el éstasis, machín, así un éstasis que desconecta la chinga de todo el cuerpo haciendo del vino una medicina. Así como nublado, como sentir esos días entumidos de otoño en los que no hay pedo si se te olvida la chamarra. Así de grueso lo agusto, ése": la nariz. Fue la única parte del cuerpo que no disfrutó eso del éxtasis y solo le quedó tiempo para reclamártelo al día siguiente ardida y mocosa te hacía llorar sin llorar. Ese día en el que debías entregar tu ensayo y no tenías ojos con que escribirlo por llorar tanto, por culpa de la nariz, por culpa de querer ensayar un día de aquellos que solo te contaban los cholos... nunca te fijaste que a éllos ya se les había caido la suya.

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