Dante fue
rechazado toda la vida por la mujer que amó,
hoy es el gran
poeta italiano.
Hemingway se
voló la cabeza y Mayakovsky se
disparó en el
pecho.
Cervantes estuvo
preso en Argelia y sostuvo
combates en
medio del océano.
¿Qué decir de
Brahms?
¿Qué decir de
Beethoven?
¿Qué, de Mozart?
¿Qué, de
Galileo?
Mejor no
mencionar a Hipatia de Alejandría.
No olvidemos a
Pavese, que se tragó varios
frascos de
pastillas en un hotel barato,
mira que hay que
ser tonto para matarse
por una tipa, no
importa lo hermosa que esta sea,
pero su
literatura es maravillosa que da
gusto leerla.
El Che recorrió
toda la Sierra Maestra
padeciendo asma.
Aquellos que se
reconocen plenos, satisfechos
de sí mismos,
perennemente felices. Y que tienen,
encima, la
desfachatez de llamar al mundo un
lugar hermoso;
no sirven para una mierda.
No aportan nada
al bienestar de la especie.
No son más que
una musiquilla molesta
en medio de la
orquesta caótica de la creación.
Ya lo dijo el
gran poeta Tarkovski:
El hombre no
crea a partir del vacío;
el dolor es la
semilla cuyos frutos son
los grandes
actos.
Los
infinitamente tristes son todavía más inútiles.
Aquí queremos a
los con rabia.
Y a los que
tienen grandes dosis de alegría pura,
para compartir
con aquellos a quienes aman.
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