En su espumosa
altitud me hundo
Qué extraño es
subir cayendo
Y qué contento
es el misterio de la vida
En estas tardes
Los árboles me
parecen más lejanos que el cielo
Los corredores
atestados de calor
Un plácido
desprecio por el entorno
Pero igual las
hojas producen bellos sonidos
A través de este
infierno camina a veces la ternura
Como una niña a
través de un bosque de armas erguidas
A esta hora es
mi corazón un pasillo solitario
Que conduce a
una habitación llena de árboles que se desombran
En este pantano de
sangre y tierra crecen las flores
Y a veces la
poesía brilla como el filo de las armas
Mi corazón es un
fruto que madura con dirección al cielo
Este alto abismo será el profundo
cielo que me contenga
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