lunes, 5 de junio de 2017

sin título

 A mí qué me pueden decir, si yo mismo negué airadamente a recibir el dinero de mis padres cuando me convertí en adulto. Y aún así ellos, fácilmente se sonrieron al final porque sabían que de todos modos terminaría por conocer el sabor de sudar por recibir un cheque; ese papel ínfimo sin algún valor natural que no sea el de la contaminación. Un pago que se recibe de otras manos retribuyendo las 10 horas del día que renegaba al laborar en construir un gerundio que repetía mi labor era estar juntando vasos de cada mesa llena entre la fiesta del bar. Lleno casi siempre ese lugar era en realidad un restaurante-bar de ingleses, ahí  navegaba entre los sudores y humos obscuros de extasiadas asquerosas dentaduras alborotadas, mismas que por la zona bancaria donde se ubicaba el lugar, se explicaba que eran de aquellos humanos que habían sudado en oficinas sin aire acondicionado para ganar el dinero impreso, igual al mío, impreso desde hace siglos por aquellos de piel blanca que hoy festejaban el fin de semana. se festejaba el recibir estas hojas de papel como propinas con las que se proclamaron sus padres imprimir a la reina isabelina, y así, más blancos que todo el mundo, se proclamaron como los padres del mundo actual sobretodo cuando aprendemos a leer. Ellos son los mismos que hicieron el convenio de colonizar todas las orillas del océano. Llegar como del cielo y a partir de él enseñar a leer el libro más viejo de su existencia a mis abuelos, ellos los mismos que me persignaron antes de viajar, con sus manos que llevaban el mismo color de la tierra.
      Y entonces a mí que me importa si eso fue descubrir un nuevo mundo en el viejo, suponer esa era la misión fundamental en la vida sin luz eléctrica. esa misma que desde el fuego hoy ilumina a todos sus hijos anglosajones y romances de lengua con la misma carga de historia en sus sonrisas, la misma herencia que algunos piratas hacían al haber dejado barcos enteros derruidos en las profundidades del agua tan azul que se hace negro en el fondo de este planeta. Esos piratas y su devenir que no se controló hasta que los pusieron a trabajar allá, limpiando los muelles modernos, ahí mismo cerca de donde recogí vasos, ahí mero en donde el más pobre hombre, si trabaja, por lo menos puede ir a los mejores conciertos musicales del mundo y puede disfrutar de las más bellas creaciones artísticas matemáticas e ideológicas que, nuevamente los librosmás importantes del mundo, proclaman hacer instrucciones para rehacerlo. Todo esto desde la consciencia del ser biológico bajo la selección natural ha podido sobrevivir a la religión y convivirla para una mayor educación.
     Y entonces a mí qué me va a importar si solamente así se reconoce el producto de primera, aquel devenir del más contemporáneo momento de la Historia pura en acción de las historias creadas al oxigenar el cerebro, estas alucinaciones que se explican con cada partícula descubierta y aprobada por el ojo humano, momento que se realizó en la practica común de salir al no tener televisión o frituras chatarra en donde sonreír y encerrarse. abrir la puerta y observar cada cambio, cada motivo que en realidad es cada fuerza donde existe el movimiento; contemplar el paso del tiempo que no perdona nunca el hambre y la sed tan propia de cada ser salido de una hembra.
     Y así entonces me digo cosas tan revueltas, así me viene valiendo diez semillas de cacao lo que hoy en diablo vengan a querer convencerme de pensar. No me importa cuando estoy en un rancho como éste, aquí a donde regresé, donde sólo se usan palabras para juzgar a la sociedad por parte de los afortunados que estudian o fingen hacerlo. Creer de todas las palabras que se usan como adjetivo se logran sin siquiera saber de donde vienen, esas palabras donde todos cabemos y sabemos en esta tierra la comida crece hasta en el jardín con buen cuidado del sol. Y así, así nada más sin embargo llegan también las noches, así en la mayoría de este territorio cuando se hace oscuro la gente antes de descansar sigue rezando a pesar de ver la verdad. a pesar de saber el dinero no es nada pero lo más preciado para pagar la luz y entretenerse bajo su capital.
     Por eso a mí qué chingados me importa si están sufriendo todos los hombres que se ponen a leer para decirse intelectuales, que me importa si resulta son más inteligentes que yo porque se dan cuenta que estamos tan mal como para despertar mañana y no nos importe si se tropiezan seis mil seiscientas sesenta y seis gentes, en seiscientos sesenta y seis lugares diferentes del mundo durante seis distintas horas con seis segundos distintos de diferencia; ya que cada uno se toma en diferentes latitudes, pero se miden bajo el mismo aparatito. Digo de verdad que me importa digan que leyeron a todos los revolucionarios de un jalón, a mí, si cuando pienso en eso, al tropezar, se rompieron 3 piernas 8 personas diferentes y dos de ellas eran mujeres, madres que al mismo tiempo por el descuido de una banqueta rota soltaron a sus respectivos hijos de la mano y por lo menos a una de ellas le atropelló un camión al hijo al pasarse la luz roja por no llegar tarde a su turno y le descontaran 10 minutos de su tiempo, traducido en 100 pesos que no valen la mitad del tiempo recogiendo vasos para los blancos.
     La verdad, de verdad a mí que me van a decir y a decir que si me repiten cada proclamación firmada por el primer mundo que se rebeló es real, cuando en esta realidad no importa, acaso no saben que todo eso desde allá no sirve, que aquí todo parámetro está roto por el control de los estupidos de verdad. Porque no existe ningún fundamento propio y sin eso no sirve de nada que nos ea un control aprovechado, y así, ni siquiera las teorías que hablen del mejoramiento de banquetas de las sociedades primeras van a funcionar, cuando en la esquina de mi casa vi como el camionero remataba a un vecino de mis primos cuando le soltaron la mano, y el señor conductor por preferencia a evitar responsabilidades puso reversa y drive con tal de no dejar vivir al atropellado, mejor decidió no pagar el mantenerlo especial toda la vida, toda la misma vida con la que me quiero quedar a vivir aquí por los tacos de la esquina.
     En serio a mí que mierdas me importa si los demás sufren cuando leen a todos los intelectuales de la sociedad equitativa cuando yo vi que al camionero lo regresaron después de escapar al espacio donde suscitó el siniestro, cuando vi que entre todos los pasajeros lo golpearon, de verdad lo golpearon macizo al chofer hasta dejarlo pendejo de la cabeza mientras los demás echaban porras, como locos prendidos todos estaban, como si solo así fuera la solución a llegar a bola de chingadazos hasta que llegó su  esposa, la señora casada, abrazada con el hijo del chofer llorando igual que la madre del hijo atropellado.
Digo si, de verdad yo todo eso lo vi en cuestión de seis horas, lo viví cuando salía de la tienda frente a mi casa ya que mi familia tenía la fortuna de no cruzar por donde pasa el transporte publico para comprar unas papitas, ya que los vecinos de enfrente eran tan pobres que decidieron afortunadamente abrirla frente a la mía.
 Sin embargo el mismo tiempo en que terminé de comer la chatarra, nos dieron las doce de la noche cuando ya estaba la viejita de la esquina limpiando las dos manchas de sangre, en lugar de ir a reclamar,  para que no amaneciera oliendo la calle a mal organizada.
todo esto el mismo día que yo apenas tenía 7 horas regresaba.

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