En la vida se aprende mucho de lo que nos
rodea y de lo que se tiene que rodear como personas para ir madurando la idea
de vivir. Los sentimientos parece los adquirimos y enfocamos hacía nuestro
entorno y la acción que provocan nos descubre alguna reacción desde el interior
de nuestro cuerpo para conformar la vida. La mayoría de las personas al
conocerse y establecer una relación muy cercana van moldeando sensaciones que
se adjudican al bienestar yendo de la mano en la presencia del uno ante el
otro. Una de las principales sensaciones que se descubren al establecer una
relación cercana, se le titula amor, sentimiento relacionado al bienestar de
las demás emociones solitarias, por lo que llega asimilarse a una adicción. Tal
vez conviene, a veces, explicar la necesidad de descubrir un sentimiento nos
lleva a crear una fatalidad en su ausencia; aprender las relaciones cercanas
suelen provocar actos consecuentes que despiertan sentimientos. Como un personaje
va descubriéndose al conocer a otra. La ausencia de esa persona puede recrear
la ausencia de ese sentimiento.
En algunos casos el primer contexto en el que comienza a experimentar la
definición de ser amado se aprende en la familia. El amor se conoce de muchas
maneras y se delimita según contextos a los largo de la vida aprehendida. Así cuando
se inicia el desapego natural del ambiente familiar, comienza la búsqueda por
coincidencia intacta para reconocer un amor puro en otra persona, dentro del
todo compartido que te rodea y viceversa. Podemos interpretar por mera
coincidencia al tacto visual, una novela amorosa que combina aspectos poéticos,
con problemas sociales y problemas de identidad en sus personajes. En pocas
palabras, a veces las personas se conocen y se convierten en amantes,
naturaleza pura. Una mujer y un hombre buscan su cuerpo para probarse bienestar
envueltos en un ambiente de conflicto ante la habitual pregunta por la vida siempre intacta. Así hay
personajes sufren las consecuencias hasta químicas de encontrarse y
redescubrirse. Quizás una de las distintas formas de reconocer adicción en la
realidad es la sustancia; el amor hacía otra persona es cuando no lo sientes,
con su ausencia supones una correlación entre persona y el sentir satisfactorio
que provocan actos que llevan el mismo título de este sentimiento. El cuerpo libera
un bienestar en su interior en compañía de a quién lo adjudicas. (el beso es la
inyección de todo esto)
Sabemos definir un sentimiento por las reacciones provenientes de las
demás personas a las que se les adjudica como fuente de ello. Muchas veces
cuando alguien parece molesto, sus acciones y formas de ser modifican el
bienestar en algún contexto compartido del que fácilmente se puede alejar para
dejar de sentir molestia. Una persona amada, de menos provoca alucinar la felicidad
hacia otra persona, una conexión permanente, una sonrisa; no existe nadie más y
cada reacción busca una explicación en el otro y su forma de ser. Al descubrir una
persona que sus acciones provocan bienestar y cariño en otra, es muy difícil no
sentir una necesidad de estar presente ante ella o el. Uno de los tantos
problemas entre los enamorados es la ausencia física del otro, sentir decirte
no cuentas con tu amor, esa doble propiedad puede asimilar la falta de droga en
un adicto. Un adicto se conforma “naturalmente” con aquella sustancia, la
vuelve parte de sí mismo en sus días de hábito. En resumidas cuentas en su
forma de ser, descubre sus gustos y pensares compartidos, complementan sus
pasiones reflejadas en los actos que conllevan sentirse así. Y un final del día
hacer el amor es el título final de ese acto necesario en la obra de la tierra naturaleza.
De verdad decimos podemos hacernos adictos a una persona. Las reacciones de los
seres amados siempre se justifican en el otro al escucharlos hablar. Algunas veces los
sentidos individuales conllevan fatalidades que se mezclan con tu medio
ambiente.
Cuando el amor descubre una de nuestras
tantas formas de ser, sabemos que las reacciones provendrán de la persona
amada. Es un sentimiento que seduce a compartir desde el exterior de un
individuo hasta el interior más íntimo de nuestra sustancia derramada.
Compartir nuestro sentir a veces es llamado realidad, cuando realmente se ama a
alguien los demás sentimientos lo llevan adherido y modifican nuestras
necesidades, el placer del otro es adictivo de ley. En conclusión quizás sea el
amor uno de los mejores sentimientos que
el ser humano necesita descubrir, a pesar de las muchas ocasiones que no eres
consciente de ello hasta su ausencia, dura y perdura en el recuerdo reflejado, en la obra hasta de respirar. Sin embargo las personas como los personajes necesitan saber el significado del amor por experiencia propia, aunque sea de manera dañina, la humanidad es donde se hace juicio al saber la historia de amor en una persona y su manera de relacionarse afectivamente, sobre todo si produce actos fatales ante la vista de la sociedad.
esto lo veo representado sentir cuando me topo ante esta
novela brasileña, igual es una particula, un rasgo en el significado de amar en todos lados, hasta los besos en portugués
de Brasil serán descubrirse el vicio de estar en otra persona, un viaje desde la lengua interior y
exterior de ellas. Las ilusiones que te toman las manos hasta ver morir el
libro y un pedazo de mi ser piensa, todos somos adictos.
Poder llegar a ser el
amor en otro individuo y ser adicto a hacerse el amor, son muy distintos pero nos hace igual de ricos.
A
toda la bandera
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