lunes, 19 de diciembre de 2016

malditas drogas

Haz de cuenta y les supongo en su cara de frente este es un viaje,
    
     Donde el otro día me agarré flotando y encontré un libro de filosofía. Eran de esos que primero dicen todo eso significa amor a la sofía o el filo a la sabiduría, o algo así me repetían más o menos en la secundaria pasandito a la prepa.  Hoy andando de voladito por la calle, en la prepa me acuerdo agarré a besos a una compañera del salón humano. Sofi es una de esas perras viejas de las islas rameras. Estas islas igual y no existen en el mundo pero uno las tiene y las guarda como en un mar tan profundo como el real.  A esa isla muchos sabemos solo manuela es la que se sabe el camino como la palma de mi mano para llegar flotando a estos viajes de las ideas, y siempre de paso la visitamos a ella. Nunca por gusto sino por el sonido que rememora esa perra alucinación, estos errores. Esas islas en pubertad donde se refugian las heridas del cuerpo que instruía con la punzante voz más natural del mundo “de menos alucinéselas así nada más como retener una colección de cartitas hasta de colores, mas guardéselas en la mente bien grueso a esas hembras de perla, cada detalle de esa masa de maíz prieto bajo el sol, guárdelas como en la playa, en el parque, en un avión o en donde sea hasta que caiga una. de por sí que aquí siempre pasan y forman un chorro, el chorronal de imágenes de señoritas como del cielo; perlas frías que parece nunca se acaban como cuando llueve sobre cada esquina y bajo el árbol en la sombra siempre sale otra perlita sentada”,  esto siempre y cuando a veces te fijes andas paseando en Guadalajara.
   
     Cabe mencionar maría comenzaba a estar a mi lado, y al otro, en ese momento les cuento guanato de nacimiento, elevado veo cómo se esfumaba por la ventana el viento antes de que llegue mi madre.
    
     Y apenas resguardo las alas del barco que nos trae a esas islas. Ese recuerdo se cae antes de seguir en el libro de sofía; escuchamos en la caída: esa perra desgraciada me dijo que no encontraba pensamiento en mi forma de decirle las cosas. Y me dejó con los demás besos al aire, vario beso fue lo que se llevaron estos vientos, cargando hasta la verga el barco con labios perdidos, muñecas temblando en manos tocándolas con plumas de ángeles caídos, bien mojadas esas ideas andan, tan buenas como estabas las tengo guardadas porque bien saben ellas las sientes y si en el renacimiento estuvieran ya las habrían escogido de modelos p´al techo blanco de cualquier iglesia vaticana.  Éstas heridas remembradas son como aquellas artes a dios. Me distraen la atención en alucinarte, Chiquitita mamacita con lentecitos bonitos y mallitas de esa seda pegadita como chicle en las piernitas de  perra que me gustabas tanto.
Y ya, ya mejor me detengo, me agarro el pensamiento, lo freno pero en el mar no hay fricción solo rumbo.
       
     Silencio me pido y lo vuelvo a guardar, lo dejo de frente al humo de estos recuerdos despojados en este sillón donde me encontré con este libro desde la prepa, en los años filosos a la fiada sensación hace no poder encuerar a la de los besos volados, sofía se encuentra entre todas las imágenes enmarcadas en el camarote de manuela.

Me seco y Regreso al libro.
     
     Donde empiezan como doscientas páginas de ensayos introductorios con el encabezado: platón, el creador de las ideas. Cada página está enumerada romanamente, cada párrafo es una explicación de lo que explican estas primeras explicaciones raíces a algunas palabras de sentimientos.  Así de locos están estos libros robados. En mi barrio los definen “son libros de esos pa’que ése eduque como duque duquesas a cualquier perra” y al escucharles, me respondo: no, esto no es solo ideas para llevarlas a Querétaro por Culiacán de una manera educada, esas maneras son las que terminan bailando con Berta al caer bajo un fino poder de la saliva desperdiciada contra el polvo que reseca hasta los mocos; el definir de mente en blanco. Y luego qué. ¿Qué sigue? No tengo que leer para darme grasa así de confuso Dirían los chavos de mi colonia al final. Si presumen algo aquí respecto al tema es un platón de frijoles para cenar y todas estas ideas ¿de dónde me vienen a ayudar para algo? pues.  

Seguimos con atención.

     Ahora de nuevo el silencio. Me callo el hocico xolo y volteo al libro de nuez, alejo la mirada de la calle, de la ventana. Abierta la portada me fijo de nuevo en eso del “creador de las ideas”. Me detengo y yo sé esto se llama un estudio introductorio, sé que me va a introducir al creador de las ideas; este señor leyó estos diálogos escritos que tratan de alguien que nunca escribió y tituló a su estudio introductorio: platón el creador de las ideas. Pareciera un poco inocente fuera de este libro aquí frente de mi casa, lo más que razonable al respecto que se escuchaba en el platón era de los frijoles, ese olor a fierro en el agua. Relacionado con el saber inmediatamente que cuando el sol estuviera justo como encima pero de ladito en el cielo, mi abuela me mandaba cantando como imperio la orden de ir por las tortillas. Ese sabrosísimo olor a fierro y el rechinar de la máquina de las tortillas son recuerdos de mis ideas. Al menos de la alimentación que llevaron. Nunca supuse en esos ayeres que platón también era una persona, una raíz de las raíces hasta de comer. La verdad es que si a mí esa ruca no me hubiera dejado de besar para dejarme, yo estuviera pensando muy fácilmente que en todas estas historias de mi lengua y mi nariz y de mis ojos viendo a mi abuela servirme un platón de frijoles con crema y tortillas, servirían para formar palabras hechas en mi tierra, pero esas loqueras las digo en voz baja porque cuando uno anda de chavo voladito lo más importante es el alimento.

Leer el libro para acordarme de esta perra sensación herida de la que hablo con mi voz. Mi raíz de mente implica que platón no es para los frijoles sino para según eso toparse al creador de las ideas.
      
     Luego seguimos leyendo y topamos con palabras como Archaí, Pístis, Horatá, etc. Y hasta decir etcétera se me hace raro al soñar. Pero ese sonadero de palabras acomodadas según la captación en mi mente ¿de dónde viene? Me pregunto y entonces ni mi padre que es doctor, ni apenas mi madre que es geógrafa saben definirlas sino como observaciones a prueba del ser pensante. Andar como cholo con permiso de andar cuestionando hasta al aire. En esto es que mi padre hace esquina utilizando muchas palabras respecto a la medicina o la salud. Mi madre sabe ubicar dónde crecen cada tipo de raíces en un terreno por su altitud y hasta ubica las zonas donde más se utiliza el lenguaje médico como cosas de este mundo. Todas me parecen aportaciones para que el hombre en su condición de mortal,  la salud le sea buena y pueda ver a sus hijos crecer sanos y fuertes hasta el infinito. Supongo.
     
     Quizá el problema de la filosofía es que la lean como filósofos la gente que se emborracha con tequila. Yo creo de verdad solo somos capaces de creer al leer la palabra escrita, toda la demás es una realidad si las raíces de lo dicho dan algún tipo de árbol o alguna cosa, lo que sea a cambio del tiempo pesado en trabajo. El trabajo que cuesta concentrarse en pensar en una idea es mucho menos comprendida como los hombres que no encuentran a quien darse en este cihuatlan llamado guanatos. Lugar donde las perlas se dan hasta en los árboles. Pero la literatura filosofía ha venido a determinar que las raíces todos nuestros sonidos que representan nuestras facciones vienen de allá. A veces no cabe en la mente pensar una palabra se pudo haber metido en el polvo de esta tierra para crecer en el aliento y transformarla en algún sonido de raíz propia.


     Entre tantas redundancias me quiero terminar por decir las ideas y la palabra a partir de una idea siempre parten de un creador de las ideas. Fundamentar todo con un libro de guerra, para terminar por saber el día que lo sentenciaron hasta pidió perdón jurando por el perro,  la caída de lo grandioso es el saber todo está en una isla al decir no saber nada.  Al final La verdad me vale un peso de cualquier moneda y me sabe delicioso tener para gastarlo en un dulce líquido negro. El conocimiento de muchos libros conlleva  sean hechos en bienestar del hombre que atesora el conocimiento, yo por eso hoy decidí agarrar el libro y sentarme a  leer oliendo los frijoles que pronto estarán listos mientras mandan a mi primito por las tortillas. Me dice quiere agarrarse a besos a una morrita que esta re linda en la primaria. Que se parece a la chichona de la tele y que quiere saber qué significa chichi. Yo interrumpí todo el embrutecimiento mental que requiere la concentración para controlar a este choloperroxolo pensamiento revuelto que se viaja por mi cerebro cuando aterriza en responder por fin en voz alta que chichi es una palabra de su tierra y la idea es que como al platón de frijoles que te lo agarras y te lo comes sin cubiertos, lo mismo con la chichi si cubierto usted se le deja ir con la boca y la mano es como la tortilla de maíz, ese manejo para entrarle duro y suave con la boca al resbaloso placer por las glándulas y salivas que el sonido de la chichi hace bajo la idea que su piel de maíz truena ante la calentura de un beso...

No hay comentarios:

Publicar un comentario