Igual y ya alunizamos de más para escribir
menos mentiras.
como cuando nos mandan buscar polvo a la
calle, con los ojos tan abiertos por la loquera que te iluminó el pulso ocular
para pintarte en unas cuantas rayas -la verdad está encerrada- sobre una mesa
de cristal en guanatos. esta es la placa
que conlleva el vicio caminar bajo el efecto lumínico de esa piedra blanca
hecha afuera de este mundo; inapagables sombras pasajeras que se escuchan entre
los pasos del herido, apresurados y tumbados desgarres de pantalones flácidos
recorren los andadores de la colonia constitución. se oye anda buscando la
ventanita clandestina que existe entre todas estas alucinaciones de
civilizaciones alumbradas por las yemas quemadas de lunáticos guías con bocas
como trabadas en el susto de morderse una oreja. como cuando te elevas en un petate a la punta
de una pirámide y alucinas quedar esa voz de xolo, y una vez quedita, aquí
abajo yo poder aquietar el cuerpo a escuchar en lo escrito: unos perros ululan
invocar la llegada del diablo al espacio (ése donde no estoy) donde la droga dicta
palabras de mentes listas para el ascenso de la locura por medio cristo en la
roca. como cuando llegó el diablo en un cristal derretido y te dejó unos focos
robados de todas las cocheras del barandal; entonces fue cuando se nos quemaron
las cátedras del desquiciado juicio científico que las traduce en exigencias
químicas forjadas con la primera lengua de esperanza. como cuando soltamos el
humo blanco y se nos hicieron los ojotes de cristal porque me engañaste al
recordar cuando obsequiamos la saliva del corazón nuestro; lo que era antes de
la saliva solo detener el impío quemar de la fresa que siempre se consume en
las manos de soledad. como cuando al quemarse una mano, los dedos en forma de
gallo sean detener a las choras de caer a sin acabarse entre las sombras de
cholos heridos.
y alunizamos de más por no dormir mientras
sudamos todos los fríos de cuando el alma se lanza a la peletería sin permiso del sol que sabe es de noche en este lado de la tierra.
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