Nunca había
visto un día más bello para morir:
El sol se oculta
dulcemente tras las nubes
Ningún pájaro
vuela el día de hoy
Todos caminan,
mutilados, entre las personas
Sobre la gran
puerta de la catedral está escrito:
“Yo soy la
puerta”
Y es tan obvio,
tan real desde siempre,
Tan carente de
todo significado
Entre la grava
que despiden las máquinas la hierba crece
Y el aroma del
viento, Dios, el aroma del mundo
Todo huele al
seno de mi madre
Todo huele a
otra parte, a despedida
La claridad que
entra por las cortinas
El extraño color
del cielo
Son campanas que
un heladero toca desde mi infancia
Todos los niños
sonríen con una malicia tangible
Los automóviles
recorren las avenidas en reversa
Yo camino hacia
atrás, cayéndome a cada rato
Pequeños vidrios
en el asfalto sangran mis manos
Nadie cree lo
que digo, nadie podría creerlo
Me hace reír la
cordura de la gente
Me hacen reír
los llantos que, atravesando las ventanas,
Se escapan de
los hospitales
Qué bellos los
colores de las flores esta tarde
Qué deliciosa
forma de alzar las manos e implorar al cielo
Qué bello día
para abrirse las venas
Qué bello día
para ser un árbol del infierno
Mis queridos
insectos sin nombre
¿Qué es lo que
aman tanto de la recóndita madera?
Debe ser su olor
de planta muerta
Sí, debe ser eso
O quizá su color
de carne y sed
Sí, es eso sin
duda
No es posible
llorar de rabia o de tristeza
No es posible
estar en otra parte
Ni tampoco estar
aquí solamente
Me duelen la
música, la aliteración, el color dulce
Me duelen la
tinta, el pasto y las paredes
Me gritan los
cadáveres de los perros
Que han sido
arrollados en las carreteras:
“Así que
apresúrate a terminar con la vida
Para así acabar
con la muerte”
…..
Es una mañana
fría
Apenas hay nubes
bajo el cielo
Si tú me
respondieras acaso viviría
Quizá mi corazón
no mirara tan lejos
Señor, la miel
no logró endulzar mi avena
Las termitas han
robado la solidez de mi mesa
Quería matarlas
a todas pero al final sentí lástima
El día de ayer
quise llorar de rabia
Y las lágrimas
se quedaron temblando en mi retina
Mas ¿no será hoy
el día en que teñiremos
De rojo los
pavimentos grises?
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