Dame permiso de escribir, no seas
llevada realidad cuándo será entonces te dejes de poner fiera para este cerebro
que me dice hasta tengo cerebelo; pero no creo nos haga falta ponernos de
acuerdo, quizá es más fácil si me imagino entonces todo esto por acá. Como
cuando te vi por primera vez mujer, como tal, supongo estabas en el cielo
porque te encontré como a la luna real. De noche no se escucha nada porque se supone
el sol no mueve las cosas con su calor, de menos la siempre noche sobre la luna
no alcanza a distinguir estabas roja y era culpa del piropo de ayer, en ese día
de hoy en el que te quiero ver pasar. Y te encontré entre un umbral de personas
como si no supiera todas ellas significaban en mí lo que nunca imaginé.
Este es un
dialogo hacia la imagen del momento en que te encontré sentada, pegabas los dedos
a una pantalla, en medio de un parque
como tú cabello en revolución. La gente pasaba y decían cargabas también puta tras
tu nombre. Pero ése es mi enojo hacía escuchar lo que me hizo ponerte esa
palabra. Entendamos en los soles de hoy (dosmiles en años) el hombre más blanco
de todos se permitió el mayor permiso de hacer del metal una necesidad social, aquel
que manoseas, en él están reflejadas las luces de todos los colores eléctricos,
con él creemos ver a todos dando gracia de los gustos.
Aunque primero en un principio como recuerdo
siempre el sol, gracias a su calentamiento antes enseñó la primera destrucción
con el fuego ante la noche, la iluminación fue otra observación bien calculada ya
en las palabras que daban una seria metáfora a la verdad demostrada en los
hechos. Ya sea que la física es precisa y permite demostrar al mundo su materialidad
bajo gravedad y fuerza, como la química su combinación elemental para la aparición
creativa material; quero decir es decir, científicamente es mucho más
demostrable la ciencia más nueva en lo palpable de su pantalla en estos
precisos momentos.
Supongamos a
manera literaria entonces que todas estas palabras duras no necesitan del
hombre. A ejemplo alucino una situación ficticia hace años en el presente del
primer mundo: Cuando todo tipo explosión devenida de la pólvora procesada para
la destrucción de vida acontece en el vocabulario del horror, ésta queda fija en
el pasado y lo primero en desintegrarse o ser comido por los carroñeros e
insectos, después de la acción explosiva satisfactoria, será nuestra carne o la
del perro que se murió por pasar sin querer. Entonces las palabras desaparecen
como un sorprendido acto de silencio, hay un momento en que todos se callan
para hacer eco del estruendo preliminar. La nada en el lenguaje donde en
conmemoración de esos acontecimientos se marcan actos; minutos de quedarse
callado en los eventos sociales. Entonces nos quedamos quietos y vemos no queda
rastro del cuerpo como principio enseñado por el fuego, con el metal se calcula
deshacer algunas cenizas por completo como principio de su atesoramiento.
Gracias al despelleja miento del ser por el muerto
por filo mortal de esas partículas de la (“granada”) ciencia, en el imaginario duro
inmediato y mundial) su desperdicio es lo único que permanece y los creadores
dicen seguirá ahí en la historia monumental de la tierra, ella que solo obtendrá un hueco más como muestra de una
destrucción no natural capaz del hombre y sus miedos. Esto hasta que la misma madre
se valga por sí misma como el infinito y decida recrecer pasto y deje una
cuenca hermosa para el pasar o el besar de los seres vivos que sobrevivieron al
viciado acontecimiento explosivo de un pasado tiempo creador del silencio y hoy
regresas al estado de vida a futuro para hacer el amor. Supongo. Entonces todas
las palabras de todo regresaran a interrumpir el paso del viento que consume un
animalito y nombramos ave cuando de ahí canta y te quedas callado sin pensar,
sin hambre, sin algo, de alguien.
Pero regresando a la palabra,
ella deja de existir, en ella el hombre ha sido comido por los carroñeros ¿y el
plástico por el que los pesos son razones de vida quien lo quiere en este mundo?
Ningún animal recogerá un billete en lugar de nopal cuando hay hambre, cuando
haya más pesos que comida, el ser humano morirá chupando metal o los pedazos de
la creación humana que siguen ahí en estado inerte, monumentos material al que
en algún momento le crecerá pasto o moho o algo más que será silencio gracias a
que el último hombre de la tierra murió con una granada en la mano. Entre las
ruinas poéticas se dice que hay basura que tardará centenas de soles para que
la tierra permita que el viento se lo coma con sus bacterias y demás asesinas
naturales. De esos accidentes de a los que ni quitándote dejan de tocarte. Y el
hombre sigue vivo y la palabra de mí para ti es nada más para que la mujer siga
existiendo porque esa es la única razón natural que esta tierra quiere. Sin
trabajo la mujer del amor se sigue desnudando, sino te vas las con putas doras
me doy gracia y a mí tú no sé qué más decirte. Sino es Desnúdate chiquita vamos
a explotar.
La materia no cesa, la creación más desechable de todas las
comunes son los recipientes de un refresco. Supongo todavía no hay más basura
que bacterias en el mundo, pero el día que las haya, tendemos problemas se dirá
el humano en la palabra más presente de todas, la de nuestra muerte adelantada
o si quiera la que no acurre al momento de un orgasmo, que comenzó a venderse
por matar el hambre.
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