lunes, 15 de agosto de 2016

Liturgia

No hay un solo mamífero en las altas bóvedas
Los candelabros derraman luz eléctrica sobre los fieles
En las paredes pinturas mediocres narran la pasión de Cristo
Jovencitas de diminutos y apretados shorts
Llenan las bancas sentadas junto a sus padres:
Hombres de mirada severa y pensamiento práctico
Creen más en su dinero que en la resurrección al tercer día
Mujeres algo gruesas de peinados tiesos
Maquilladas hasta el alma escuchan las santas escrituras sin entender
Mientras sus hijas jovencitas de piernas blancas y lisas
Como suaves pétalos de nieve piernas de rosa mística
Nalgas redondas y firmes breves cinturas
Senos que insinúan un paraíso positivo y palpable
Cuerpos de vírgenes llenan la casa de Dios de un deseo impuro
Una pareja de enamorados comulga por diversión
Y abandona el templo aprisionando la risa entre labios felices
Junto a la carne y sangre del divino verbo
Algunos hombres y mujeres consultan sus teléfonos celulares
Un loco acaricia un pequeño animal invisible entre sus manos
Un tipo de lentes hace sonar las monedas al depositar su limosna
No hay pasión en la voz del sacerdote que habla
A la salida en la explanada del expiatorio sube el humo del alimento:
Tacos Elotes Verduras cocidas Hamburguesas
Y el aroma de los postres es como un incienso que aviva el hambre
Hay Flanes Pasteles Jericallas Gelatinas Crepas
Una débil llovizna se deja caer desde los cielos
Los comerciantes sonríen ante ella haciendo sonar sus bolsillos
Esta misma débil lluvia comienza a llenar de frío las médulas
Del vagabundo sentado a la puerta del gran edificio gótico
De la anciana que va ofreciendo chicles y mazapanes de aquí allá
De la niña que pide dinero de puesto en puesto
No hay un católico hijo de puta que tenga ojos para ellos
Pero inclinan la cabeza ante atractivos santos de piedra y pintura apestosa
En la misma explanada un grupo de jóvenes rubios hombres y mujeres
Hablan en una lengua extranjera
Norteamericanos y europeos que vienen a conocer el paraíso mexicano
Con las carteras llenas de billetes y visas y mastercards
Un escupitajo en el corazón mismo de la dignidad de esta tierra  
Ridículos jipsters que miran su ropa delante de cada charco
Muchachas de ropa costosa sacudiendo los culos como mercancías
Todo delante del templo de Dios Todo a minutos de realizar la eucaristía
Un grupo de ángeles desciende del cielo para verter palabras a mi oído:
Un asco más extenso que toda misericordia se forma al otro lado de la vida

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