El sonido, gemido de tormenta,
a causa del estruendo inarticulado por el tiempo
pocos son los poetas que tienen voz humana,
el punto más alto de su poder acústico hacia el hondo
es la energía excesiva que su creación destruye.
Tal vez postrado en el espectro de la entraña oceánica
mezcla de mito y renacimiento,
en medio de relámpagos e interferencias
con el horror del zumbido,
el grito de su expresión lingüística pueda
adormecer el flujo de la corriente, aclarar el agua del vacío
y
enmudecer el horizonte poético.
La zona más profunda del mundo es un lugar ruidoso.
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