lunes, 20 de junio de 2016

El último cuaderno de la verdad

“Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.”
                                                                                                       -Segundo Paso [Alcohólicos Anónimos]
Fueron las drogas, es la verdad.
Ni alguna extraña fuerza gravitacional, ni los demonios, ni la predestinación o la miseria del invierno.
Dios hizo el mundo pero también Dios hizo las drogas a su imagen y semejanza y es la verdad.
En las terapias grupales para familiares con adicciones te enseñan las tres “C
No lo cause // No lo controlo // No lo voy a curar
en el atardecer de enjambres de alucinaciones, de aquella terapia, convencido de mí estilo sobrio, poblado de memoria agonizante y lengua de sobrevivencia les grité a los asistentes que la fiesta es más grande que el dolor y  es la verdad.
De repente existió un gigante en la cabeza de mi hermano llamado “Sano Juicio”.
No salud mental, sino agonía de cordura, terribles hábitos de estructuras de la realidad.
Trepaba y aplastaba sus muros de hielo desvaneciendo toda defensa espiritual  y viendo la fuerza, la separación, el deshielo,
su mecanismo dejó de funcionar y es la verdad.
Fueron las drogas, sustancias azules, cualquier vena no es un simple refugio para el horror a la nada o un cielo azul brillante, sembraron en su cuerpo: desierto, penetraron bajo su montaña enloquecida y se entregó por completo al sacrificio de su personalidad y es la verdad.
Pedía en el aislamiento, momificado, embrujado, que no le robáramos su deseo sin querer, su capacidad de recuperar la escalera dentro de su foso en el castillo y le propuse una creencia una diferente traducción ¿Quién no necesita de una mano que lo guie, una trasferencia astral? Pero él no sentía “Yo quien guiaba a todos mientras me convertía en gárgola-dijo- estoy abandonado, sin amigos, sin exilio del final, estoy solo y es la verdad”
Todo esto nada significa, escuchar sobre la noche horizontal y vertical el ardiente flujo de la soledad desmenuzada de un corazón adicto sin saber la verdad,, sin saber que fueron las drogas,                 nada significa si no hay un  trago en la mano, si no se menciona al Dios que sea bajo una máscara empeñada con voz trémula,                                                                                                                              nada significa, nada y esa es la verdad.

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