Tú, Ana,
embebías tus ojos en luna
Y tus labios en
el color rosado
Sembrabas
bosques acuáticos e iluminabas cicatrices
Caminabas lento,
como diciendo:
“Despacio,
Cariño, despacio
¿No ves la
manera en que se mueven
el cielo y las
constelaciones?
¿No ves que el
tiempo nunca empieza
ni acaba y no
tiene sentido apresurarse?"
Ana, pequeño
bosque oculto en la aridez del mundo
Ana, laguna.
Ana, fruto carmesí y aroma lácteo
Echa un vistazo
a mi alma, Ana
¿Ves los lagos y
las golondrinas?
¿Ves las garzas
y los balnearios?
¿Y las mesas
solas y los pequeños peces?
No hay nada allí
sin tu nombre
No hay nada allí
que no te piense
Todo tiene sabor
a eternidad
Ana,
meditabunda, poblada de símbolos que me pertenecen
Ana, cielo
estrellado y carretera nocturna
Ana, cabellos
rojos, Ana, noctámbula
Nosotros vamos a
significar el mundo
Vamos a destruir
la gran mentira que
Todos han creído
verdad propia
Permíteme
hundirme en tus manos
Como una semilla
en la arena
Como un barco en
las olas
Como un
relámpago en la mitad del cielo.
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