miércoles, 2 de septiembre de 2015

ensayo

Poéticas hispanoamericanas
Lo hecho es saber crear un ser

Qué bueno, las mentiras no me funcionan en la realidad…
Después de las creaciones habituales en las personas que van creciendo en el mundo real, es decir allá afuera en donde estoy escribiendo esto.  Existe el parámetro del lenguaje, aquel mecanismo o ciencia innata dotada de signos y significantes  para diferenciarnos interiormente de la vida natural. Los sonidos de nuestra boca salen para determinar al mundo a través de los sentidos humanos, es importante aprender a hablar, distinguir tu lengua y aprender a escribirla. Esta última tarea es ¿la creación? Es utilizar algo muerto, herramientas, para aprender lo que gustas hacer y determine nuestro ser;  entrar en buen desarrollo a este mundo de humanidad se sabe. (Es chistoso que entre la palabra ser y saber, la diferencia son las primeras dos letras del abecedario).  Dentro de la humanidad se encuentra el interior del humano, como querer encontrar forma al interior que provoca un exterior, la mirada es hacia las viseras de lo que no se ve, solo se siente y determina. Sin comparar un arquitecto conoce las viseras de una casa, no de su vida sino de su construcción, posible reparación o remodelación; todas palabras que conllevan más especificaciones para los arquitectos, para que los hombres arquitectos puedan edificar.
Así es que todos escribimos, todos llegamos a un nivel de escritura para poder caber en mención de que nuestro desarrollo va por buen camino o ya obtuvo uno. Falta la ruta. A los niños es imposible explicarles para que sirva escribir, no lo entienden, están entretenidos en aprender a escribir. Pueden aprender el arte, la ciencia, la naturaleza, etc. etc.  Pero ninguno tiene la idea especifica lo que seremos hasta que lo vemos escrito, antes mencionado por los viejos, ellos nos introducen las palabras de la vocación y nos introducen, preocupados el pensar en un fin para nuestras vidas, morir sabiendo que eres alguien de definiciones especificas. No generalidades, (yo no soy arquitecto). Uno de esos servires es dedicarse a escribir, como profesión,  al lenguaje en lingüística, saber esa ciencia que se crea por el estudio de su otra parte,  sus  libertades profundas para la creación (arte literario), fuera del sistema, crear una parte realidad de lo ficticio su único medio para poder hacer lo que quieras, contemplar un mundo y crear personajes, matarlos y saber a quién le duele y a quien le gusta y así. Pensar que piensen que piensan. Si la vida de todos estuviera escrita seriamos personajes (no personas) si todos los días recibiéramos en el correo una pequeña parte de nuestras vidas por escrito alguien sería una historia sin sentido porque ya la sentimos reflexión. En nuestras naciones somos una historia de la Historia. Jorge Luis Borges, se atrevió a escribir, se dedico a leer y tanto que le dio fin a su vista. El nos dice, ‘yo había considerado el lenguaje como una manera de decir cosas, de quejarse, o de decir que uno estaba alegre, o triste. Pero cuando oí aquellos versos (y, en cierto sentido, llevo oyéndolos desde entonces) supe que el lenguaje también podía ser música y una pasión. Y así me fue revelada la poesía’. Quizá la poética se encuentra en el encontrar tu forma de crear. No sé aun como explicarme, simplemente es cuestión de saber  que puedes crear algo,  imagina motivación el movimiento de la mente hasta ser un creador. Los mismo dioses están escritos, no por ellos, pero si existen,  ya recibieron por escrito el pasar de sus días consecuencia de sus acciones.
Era teóricamente una retroalimentación valida del Dios con sus creaciones o al revés. Poder pensar y existir era dado, es darse, será.  Existe una parte de ellos en nosotros porque los conocemos pero no podemos respondernos la pregunta de que ocasiona esa creación. Para Borges existían antes las razones desde los griegos. ‘el poeta (el prosista, da lo mismo) es simplemente el amanuense de algo que ignora y que en su mitología se llamaba Musa. En cambio los hebreos prefirieron hablar de espíritu, y nuestra psicología contemporánea, que no adolece de excesiva belleza, de la subconsciencia, el inconsciente colectivo, o algo así. Pero en fin, lo importante es el hecho de que el escritor es un amanuense, él recibe algo y trata de comunicarlo.’ En el caso para dedicarse a escribir, uno lo hace escribiendo, quizá alguna arquitecto piense alguna creación de nuevo estilo en sus casas pero tiene que escribirlas primero, ponerlas en papel a grandes rasgos. Pero nuestras creaciones en la tierra nos llevan a pensar cuál es el la máxima de la creación, ¿quién creo este mundo que me creo a mí para crear?
En la literatura se puede hacer. En el cuento Tres versiones de Judas, su autor Jorge Luis. Inventa contando de un personaje, teólogo del sigloXX: Nils Runeberg, proponiendo la teoría: “en el tiempo y en la eternidad, del Verbo hecho carne. Dios totalmente se hizo hombre pero hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas.” Ahí radica entonces el verdadero significado de la vida, Dios no quería que se descubriera en la tierra Su secreto. Esto es una mera ficción, un artificio para jugar con las palabras de aquel que no tiene significado absoluto como la vida.

Uno puede inspirarse y expresarse escribiendo es la única manera de crear, todo se escribe o se escribió, quizás el único detalle o poética del escritor a comparación de un arquitecto es dedicarse a leer y escribir, diario, como a diario vemos un edificio o una casa hasta llegar a la nuestra, en nosotros nuestra humanidad y su poética. Qué bueno.

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