Poéticas hispanoamericanas
Lo hecho es saber crear un ser
Qué
bueno, las mentiras no me funcionan en la realidad…
Después
de las creaciones habituales en las personas que van creciendo en el mundo
real, es decir allá afuera en donde estoy escribiendo esto. Existe el parámetro del lenguaje, aquel mecanismo
o ciencia innata dotada de signos y significantes para diferenciarnos interiormente de la vida
natural. Los sonidos de nuestra boca salen para determinar al mundo a través de
los sentidos humanos, es importante aprender a hablar, distinguir tu lengua y
aprender a escribirla. Esta última tarea es ¿la creación? Es utilizar algo
muerto, herramientas, para aprender lo que gustas hacer y determine nuestro ser; entrar en buen desarrollo a este mundo de
humanidad se sabe. (Es chistoso que entre la palabra ser y saber, la diferencia
son las primeras dos letras del abecedario). Dentro de la humanidad se encuentra el
interior del humano, como querer encontrar forma al interior que provoca un
exterior, la mirada es hacia las viseras de lo que no se ve, solo se siente y
determina. Sin comparar un arquitecto conoce las viseras de una casa, no de su
vida sino de su construcción, posible reparación o remodelación; todas palabras
que conllevan más especificaciones para los arquitectos, para que los hombres
arquitectos puedan edificar.
Así
es que todos escribimos, todos llegamos a un nivel de escritura para poder
caber en mención de que nuestro desarrollo va por buen camino o ya obtuvo uno.
Falta la ruta. A los niños es imposible explicarles para que sirva escribir, no
lo entienden, están entretenidos en aprender a escribir. Pueden aprender el
arte, la ciencia, la naturaleza, etc. etc.
Pero ninguno tiene la idea especifica lo que seremos hasta que lo vemos
escrito, antes mencionado por los viejos, ellos nos introducen las palabras de
la vocación y nos introducen, preocupados el pensar en un fin para nuestras
vidas, morir sabiendo que eres alguien de definiciones especificas. No
generalidades, (yo no soy arquitecto). Uno de esos servires es dedicarse a
escribir, como profesión, al lenguaje en
lingüística, saber esa ciencia que se crea por el estudio de su otra
parte, sus libertades profundas para la creación (arte
literario), fuera del sistema, crear una parte realidad de lo ficticio su único
medio para poder hacer lo que quieras, contemplar un mundo y crear personajes,
matarlos y saber a quién le duele y a quien le gusta y así. Pensar que piensen
que piensan. Si la vida de todos estuviera escrita seriamos personajes (no
personas) si todos los días recibiéramos en el correo una pequeña parte de
nuestras vidas por escrito alguien sería una historia sin sentido porque ya la
sentimos reflexión. En nuestras naciones somos una historia de la Historia.
Jorge Luis Borges, se atrevió a escribir, se dedico a leer y tanto que le dio
fin a su vista. El nos dice, ‘yo había considerado el lenguaje como una manera
de decir cosas, de quejarse, o de decir que uno estaba alegre, o triste. Pero
cuando oí aquellos versos (y, en cierto sentido, llevo oyéndolos desde
entonces) supe que el lenguaje también podía ser música y una pasión. Y así me
fue revelada la poesía’. Quizá la poética se encuentra en el encontrar tu forma
de crear. No sé aun como explicarme, simplemente es cuestión de saber que puedes crear algo, imagina motivación el movimiento de la mente
hasta ser un creador. Los mismo dioses están escritos, no por ellos, pero si
existen, ya recibieron por escrito el
pasar de sus días consecuencia de sus acciones.
Era
teóricamente una retroalimentación valida del Dios con sus creaciones o al
revés. Poder pensar y existir era dado, es darse, será. Existe una parte de ellos en nosotros porque
los conocemos pero no podemos respondernos la pregunta de que ocasiona esa
creación. Para Borges existían antes las razones desde los griegos. ‘el poeta (el
prosista, da lo mismo) es simplemente el amanuense de algo que ignora y que en
su mitología se llamaba Musa. En cambio los hebreos prefirieron hablar de
espíritu, y nuestra psicología contemporánea, que no adolece de excesiva
belleza, de la subconsciencia, el inconsciente colectivo, o algo así. Pero en
fin, lo importante es el hecho de que el escritor es un amanuense, él recibe
algo y trata de comunicarlo.’ En el caso para dedicarse a escribir, uno lo hace
escribiendo, quizá alguna arquitecto piense alguna creación de nuevo estilo en
sus casas pero tiene que escribirlas primero, ponerlas en papel a grandes
rasgos. Pero nuestras creaciones en la tierra nos llevan a pensar cuál es el la
máxima de la creación, ¿quién creo este mundo que me creo a mí para crear?
En
la literatura se puede hacer. En el cuento Tres
versiones de Judas, su autor Jorge Luis. Inventa contando de un personaje,
teólogo del sigloXX: Nils Runeberg, proponiendo la teoría: “en el tiempo y en
la eternidad, del Verbo hecho carne. Dios totalmente se hizo hombre pero hombre
hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo
elegir cualquiera de los destinos que
traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o
Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas.” Ahí radica entonces el verdadero
significado de la vida, Dios no quería que se descubriera en la tierra Su
secreto. Esto es una mera ficción, un artificio para jugar con las palabras de
aquel que no tiene significado absoluto como la vida.
Uno
puede inspirarse y expresarse escribiendo es la única manera de crear, todo se
escribe o se escribió, quizás el único detalle o poética del escritor a
comparación de un arquitecto es dedicarse a leer y escribir, diario, como a
diario vemos un edificio o una casa hasta llegar a la nuestra, en nosotros
nuestra humanidad y su poética. Qué bueno.
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