¿Qué sentido tiene la vida si no se expresa?
Ladridos nocturnos, salvajes y provocadores.
Como perros comunicándonos en el infierno de la realidad.
México.
En el drogoratorio
tentados por abstinencia oscura
hablamos de nuestras primeras Evas,
convergen las primeras huellas de fuego.
El conejo de ojos rojos
nos demostró
que pocos sabemos utilizarlas
como armas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario