jueves, 4 de junio de 2015

Fernando

   Pessoa

quizá porque no lo encontré en español escrito en Internet, y mi celular ya le bailo con su cámara, la neta lo escribo aquí; confieso lo leí todo cholo en un camión a la primera, medio cansado, rebotando me acordé conmigo mismo la conexión con eso de encontrar la palabra 'romántico' y responder que era eso de escribir el Nombre en nuestra jauría, y este perro  portugués solo lo explica; queriendo ordenar los papeles, termina como deus escribiendo ('ése' (supongo)señala que esto de crear es hacer es literatura. o no sé si es porque ando humo y arreglé mis papeles pa ponchar el bosque; no tengo que hacer sino estar cholo y aquí se los reescribo con eso de la palabra romántico en el humo... síntoma que ando lejos y nos se los puedo leer en la cara.

para canes de estos que hacen esquina en mi locura por la adicción literal adicción. o algo así.


leán-se esto a solas .


36. Casi


Ordenar la vida por estanterías en la voluntad y en la acción...
Quiero hacer esto ahora, como siempre quise, con el mismo
      resultado;
 ¡pero qué bien tener el proposito claro, firme sólo en la claridad,
      de hacer algo!

Voy a hacer las maletas a lo Definitivo,
organizar Álvaro de Campos,
y mañana permanecer en lo mismo que anteayer -- un ante-
    ayer que es siempre...

Sonrío del conocimiento anticipado de la nada que seré...
Sonrío al menos; siempre es algo sonreír.

Productos románticos, todos nosostros...
y si no fuésemos productos románticos, a lo mejor no seríamos
     nada.

Así se hace la literatura...
¡Pobrecillos Dioses, así se hace hasta la vida!

Los demás también son románticos,
los demás también no realizan nada, y son ricos y pobres,
los demás también llevan la vida mirando las maletas que ordenar;
los demás también duermen al lado de los papeles medio desordenados,
los demás también soy yo.

Vendedora de la calle cantando tu pregón como un himno inconsciente,
rudecilla dentada en la relojería de la economía política.
madre, presente o futura, de muertos en el descascar de los
     Imperios,
tu voz me llega como una llamada hacia ninguna parte, como
    el silencio de la vida...

Miro desde los papeles que estoy pensando al final no ordenar,
a la ventana por donde no vi a la vendedora que oí por ella,
y mi sonrisa, que todavía no acabó, acaba en mi cerebro en
    metáfisica.

Descreí de todos los dioses ante una escribanía por ordenar
miré de frente todos los destinos por la mera distracción de oír-
    los pregonándose,
y mi cansancio es un viejo barco que se pudre en la playa
   desierta,
y con esta imagen de cualquier otro poeta cierro la escribanía y
   el poema.

Como un dios, no ordené ni la verdad ni la vida.


'Alvaro de Campos'

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