A mí se me aparece el Diablo en mi casa cuando llego de la fiesta y Mamá está esperándome para decirme que la fiesta no llega a ningún lado, que estoy desperdiciando mí juventud, está esperándome para recriminarme mi pasado y mi futuro y mi pretérito pluscuamperfecto. De lo primero que sospecha es de la sintaxis. No de la cerveza derramada en mis camisas gracias a la gravedad del baile o por el olor de todos los cigarros que fueron devorados en instantes por la locomotora de mi cuerpo. Es la maldita sintaxis la que siempre hace que pierda el juego cuando llego de una fiesta a mi casa y Mamá está esperando cautelosa para descubrir mi ebriedad.
Wittgenstein decía que los problemas de la filosofía se encontraban en la comprensión lógica del lenguaje, yo pienso que las personas no son conscientes de ello cuando están sobrias, Mamá siempre ha estado sobria. Toda una vida de sobriedad. Por eso Mamá siempre me descubre cuando llego ebrio a la casa.
¿Quién no ha sufrido esas alteraciones y gritos de sus padres cuando uno llega pasada la noche oliendo a alcohol a cigarrillos o a sexo? La mayoría de los perros, según mi último informe es que sus padres apenas notan su recién bautismo en la fiesta. Al llegar a su casa sus padres se limitan a un “Hola” “¿Te fue Bien?” y después miran la televisión o leen o terminan su trabajo y duermen y al día siguiente hacen lo mismo. Mamá no. Mamá espera.
Espera a que yo llegue ebrio y abra la puerta con delicadeza y me quedé quieto viéndola y ella sabe, oh sí, ella sabe que yo tengo que hablar y emitir un saludo, un “Buenas Noches, ya llegue” como si mi cuerpo presente no indicara mi llegada. Absurdo, absurdo tener que hacer esos saludos. Y después ladea su cuello lentamente, así como una tortuga, lentamente, como si fuera un estetoscopio vivo y yo fuera la rueda de la caja fuerte, girando, esperando recuerden que ella siempre espera, a que la rueda cometa un error y ella lo escuche con facilidad, hace estos movimiento con su cuello porque la comunicación verbal está sobre valorada.
Pienso que tal vez se comporta así porque Papá era demasiado ingenuo cuando él llegaba de la fiesta gritando ¡La onda no está aquí, la onda está allá afuera en la fiesta! Y señalaba la calle y quería bailar con Mamá y ella no lo dejaba le gritaba y maldecía y Papá sólo quería decirle que estaba bien que todo estaba bien que sólo había salido a beber para ver qué tan fuerte era, que cuanta resistencia tenía para mantenerse cuerdo, en este mundo. Y ella no entendía y le dio un ultimátum. Pero el siguiente fin de semana llego un poco ebrio y Mamá colapso y Papá maldijo su educación conservadora y se fue de la casa y se fue el matrimonio de 13 años.
Por eso en ocasiones cuando pasaba a saludar a Papá a su trabajo él me daba consejos para pasar “la aduana” así le puso a Mamá, su primordial consejo era cuidarme de la sintaxis, lo importante decía Papá, era generar un discurso y no salirse nunca de él, no mires hacia otro lado, no te distraigas, por más interesante que haya sido los culos de las chicas que viste en la fiesta o lo genial que estuvo la música, siempre mírala a los ojos y prepárate dijo él para sostener tu discurso porque se alimenta de tu mentira y tu inseguridad para sostenerla, tienes que estar seguro, firme, parado, así como cuando puedes estar despierto en la fiesta sosteniéndote por mas ebrio que te encuentres, firme como un árbol. Yo te concedo mi poder, algo así dijo.
Y funcionó durante un tiempo, antes de abrir la puerta de la casa me preparaba como se prepara un boxeador antes de salir al ring, abría la puerta saludaba absurdamente y lanzaba mi primer golpe, decía “Fui a un café, estuve trabajando hasta tarde, salí con una chica” y después me ponía en posición defensiva “¿En serio fuiste a un café? ¿En serio estuviste trabajando tarde? ¿No estuviste bebiendo cerveza con tus amigos, esos, los perros románticos? ¿Me ves la cara de pendeja? ¿En serio? ¿En serio’ ¡¿En serio?!” . “En serio Mamá, es verdad y no dejaba de mirarle a los ojos,” Nocaut, y enderezaba su cuello y volvía a mirar la televisión o a leer o hacer lo que hace en la noche para al día siguiente volver a hacer lo mismo. En un punto misterioso, único, cósmico, Mamá se actualizó y desequilibro mi discurso y me dijo que me había convertido en Papá, “De tal palo tal astilla” gritó y me dio un ultimátum y yo no quería ser mi Padre.
Un perro sin fiesta es un perro sin cabeza, en las cuatro nobles verdades de los perros románticos la primera verdad es la Fiesta, y soy un perro, y nuestros orígenes son la Fiesta y Yo tuve que ir a la Fiesta, estaba ahí con cinco perros y dos whiskys y un beat ultrasónico, y las estrellas estaban ahí para nosotros, aullando y gritando, después una chica dijo que nos parecíamos a los real visceralistas el movimiento social, literario, perdido que sale en la novela “Los detectives Salvajes” del escritor chileno Roberto Bolaño, y le dije que estar perdidos era ser libres, por ejemplo cuando eres nuevo en una ciudad y te pierdes y las calles te succionan ahí eres libre y no tienes ninguna atadura para elegir un camino o interpretar una calle, así son los perros románticos y con ellos me voy a quedar. Y la chica dijo que a lo mejor nos ponía en su blog literario, era simpática.
Realmente fue una buena Fiesta, son buenas siempre y cuando estés con los perros porque hay adrenalina infinita en su sangre, y en mi agonía por quedarme sin casa y ser un vagabundo del dharma y sin buen discurso ante la entrada de mi casa Mamá proclamo su sermón más largo, muy alucinante con subidas y bajadas en su tono de voz, como si estuviera frente a un jurado imaginario, ante un juez invisible, era de esperarse que exclamara acusaciones falsas, y no dejaba de mirarla sin decir nada. Yo, él que siempre baila de más para atraerles chicas a los perros. Yo, el que siempre bebe de más porque ya no hay autenticidad en las personas excepto cuando están en la fiesta. Yo, él que enloquece con cada poema que lee. Yo, él que tiene que pasar “una aduana” cada vez que llega de una fiesta. Yo, él que no quiere convertirse en su Padre. Y nunca le respondí nada, y al final de su grandioso discurso estaba más calmada y se fue a dormir para hacer al día siguiente lo mismo.
Perro romantico¡
ResponderEliminar