“Desde
las palabras se percibe la rabia y el rencor, la rapacidad de un aullido
evanescente, un
aullido bélico, estético y angustioso” susurra erótico el viento que en éxtasis
suspira melancolía.
(Las
estepas estéticas tapatías, ávidas de victimarios ideológicos y doblegadores
cárnicos son presas de la trituración canina, de la caza testaruda de las
jaurías, de tajos lunares y nocturnas orgías de discursos [performativos,
estertóreos, piramidales] que rompen amistades transparentes y afilan las
garras) ¡Ígneos son los envites que envisten fugazmente nuestras entrañas!
¡Serenas las sirenas que serán sumergidas en las siluetas de los sueños!
¡¡Traumáticos los troglodíticos testarazos y trompazos!! ¡¡¡Rajando raptaremos
las razones, rescatando la reacción y nos reafirmaremos rebosantes!!!
Me
preguntan con insistencia mis fauces mientras devoro la carroña de las
bibliotecas ¿Qué haces aquí? Sobreviviendo, adiestrando los fanales ¿Hacia
dónde te ausentas? Me gruñen las zarpas “Hacia donde las tinieblas temen
encontrarme” ¿Qué? –Me reniega irónico un escucha imbécil, incrédulo y a la vez
helado, pavoroso, nervioso– porque saben que ahí estaré hasta que mi furia
impetuosa y apasionada descanse en el palpitante espíritu salvaje y vetusto de
mi amante, hembra indescifrable de cien mil semblantes, de estirpe
indestructible, expresión de sustancia hiperbólica y exquisitas extremidades.
¿Perrunos,
ganado, buitres y masacre? ¿Literatos, arrebolados, tenebrosidad y
cancerígenos? Perros orcados
dicen unos, Orquillos dicen otros, Perros Románticos se dicen algunos de ellos, llámenos
como quiera escribiría yo, menos Sombras
del Cánon, Reflejos
Pretéritos, Spam de Imanes, Propagandistas Sociales, Universitarios sin Nombre, Leyendas de la vivencia diaria…
¿Cómo les llamaría usted? –Me demanda responder un cachorro indefenso– BRÍO CÁNIDO.
Texto por: Aldo
Rodrigo González Casillas

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