1. Sin
título
Que
Elizabeth pase sus dedos entre sus cabellos toda la vida
Que
camine por el lado fresco de la calle
que
su risa dure, que su mochila no pese
que
en su cuarto, sola, callada, abra los ojos en la dicha
que
se sonría cuando nadie la ve.
Yo
haría un camino de violetas y arándanos para sus pequeños pies
Y
para sus ojos dulces haría un jardín de flores y pájaros pequeños
Quiero
que Elizabeth se recueste bajo la sombra de un álamo antiguo
y
que sienta al mundo girar bajo su cuerpo breve.
Que
ninguna lágrima desande los caminos de su rostro,
que
el dinero no pueble sus deseos, que no murmulle a sus oídos.
Que
el odio no repose a su lado por las noches
Yo
le regalaría un país deshabitado y me sentaría a su lado a escucharla hablar /
sólo mirando.
Pequeños
mecanismos de luz vuelan sin descanso entre su melena
y
sombras parecidas a insectos reposan al amparo de sus ojos-melancólicos.
Yo
he recorrido calles sin nombre a su lado
Ajustando
mis pasos a su figura esbelta:
calle
libélula
calle
ambrosía
calle
garabato
calle
guijarro
calles
que ríen
calles
que miran calladas las llamo ahora.
2.
Mich
Ya no pelearé con
el espejo
Ahora sé lo qué es
el reflejo
Ya no desapareceré
del mundo tampoco
Mi ama se pasea
desnuda por la habitación:
los breves vellos
de todo su cuerpo
brillan dorados al
atardecer
¿Qué no darían los
hombres por ver lo
qué yo veo?
La línea sagrada,
precisa, dibujada a luz,
que va de su nuca
a sus talones.
Los lunares, las
pequeñas cicatrices
que las ropas
ocultan como pequeños tesoros.
¿Qué no darían por
ver el movimiento
de sus labios
hablando en soledad?
¿Qué no darían por
ver a mi ama
moverse delante
del espejo?
No pertenece a
este mundo
la visión que se
oculta bajo la piel
de su breve
espalda.
Y la mirada que
brota de sus ojos
como una sustancia
embriagadora:
Casi visible
Inconmensurable
Súbita
Cuando escucha un
melodía
tendida sobre su
cama
parece deshacer la
materia que la rodea
A mí no me
importaban todas estas cosas
a mí tan sólo me
importaba saltar
permanecer arriba
y volver a saltar.
A mí tan sólo me
importaba dormir
y soñar que soñaba.
A mí tan sólo me
importaba pelear
con el que yo
creía ser otro gato del espejo
Pero hoy, al fondo
de la miel
que son los ojos
de mi ama
descubrí lo qué es
el reflejo
Me largo de este
lugar luminoso
Ya jamás
desapareceré del mundo.
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