Ofrenda invocación
Cierto
desánimo aturdido, monosilábico y apático
despojado
de soles templados, acercado al fino (aperreo)
de
1 espíritu arrimado a los ojos, antiguos descuidos
incesantes
como crecida yerba mala entre un baldío.
Asegún
el cuerpo (sol 1-xolo) del templo,
la
limosna consciente del saber de un enfermo,
concierto
de abulia sonrisa o energía gris y fría,
rompe
la muela dentro de una mueca mestiza
y
la telaraña entre la comisura de labios y
saliva.
(un
leve ruidito quebrado de flor triste con alegría)
Donde
quedas al parejo, en modo alguno derrotado
los
resortes del colchón no hunden al condenado
en
silencio, sino son recias palabras muertas
de
esperanza fugaz contra el fuego de ciertas estrellas.
(ojos
al efecto íntimo de un infierno trazado con acuarelas)
El
desánimo elevado es perpetuar el motivo de una corazonada
que
nace de amor mal hecho bajo un suspiro
helado
frente
a una ventana rota y la mirada estancada
de
un piloto automático, que no hace tierra derrotado.
Arden
las vocales de ciertos perros, cuando ese cholo vuela
y se
despega el aroma a gardenia, desde esta azotea
se
le ve flotadita la vibra, cuando una palabra desbalancea
esa
mera que entre suspiros, le contaba su abuela.
Nacimos
galaxias sobre los labios de un dragón
inferior,
el desquicio estremecido quemante, respiración
de
memorias profundas, arrimadas bajo efectos de Resistol.
(Ese
nahual que respiro, recuerda en la sangre un rocío del deseo o xolo sol 1
destino).
Bajo
este diablo nácar
Cargo
un gesto fiel
y
algodón de azúcar
pegado a la piel
donde
me hablo de usted,
Y
por los poros
Recaen
cenizas
de un desarraigo
qué
arrolla el canto
De
ciertas mujeres.
El
soldado y sus colibrís
Avenidos
del este
Anuncian
enredaderas
En
los muros qué protegen
Al
mar de la mente
Y
de su jugo la menta
À la
mirada de ala oeste.
Hasta
que pega en la ingle
Una
sensación dorada
el requesón añejado
De
un amor olvidado.
O
ya mejor mira
que te regalo un rayo
Perdido
en el océano.
Una
ventanita al sol entre tu tiempo,
un
ranchito de durazno colorado
desde
tus pómulos alumbrado
para
despertar al becerro que te planto
bajo nubes nunca tibias pero leves
así
medirnos la distancia
como
cuerpos celestes
Arrastados
por el escepticismo universal
De
necios arraigos
Hincados
en el templo desertado
de
una religión rupestre
Extinta
en pedacitos de luz
y
nados en la playa
Hasta
alucinar tu estrella
Favorita
en medio
de este basurero
agregarle
anillos de fuego
Por
donde brincan leones
Para
sobrevivir al dinero.
Embarra
estas
Palabras
con letras de cuarzo
Y
mantengamos en secreto un tiempo
Pegadito
al corazón de la flor y el canto.
Mientras
por entre la sangre
haremos
del polvo
Un
estallar con cada ruido
en
cada eco
Una
esquina
cercada a
Esa
manía repentina de
Ahogarme
bajo el color
De tus ojos y un Dios
Sintonía,
enmascarado
Conjunto
a las plumas
De
un corazón volado.
Son
síntomas de tu reflejo
Entre
las uñas enterradas
À
mi centro.
El
magma de un cerebro real
Atemazcalado
con piedras de una oscuridad
Quemante
quemente quemane
Un
chorrito de tu figura
Frente
a las fogatas de todas las constelaciones
qué
prometo encontrar alunizando en tus lunares.
una
reverencia a este planeta tan tuyo, tan
Azulado
de atardecer bajo una palma, morada mía
En
lo que amanece y te des-apareces.
estos
líquidos de un río allegado a un temple
cenote
nahual sin infierno imaginario,
un
dios xolo sin planeta ni rito
anda
en una carreta solo siendo
un
tono de tu silueta que lo sujeta
Promesa
al fuego tisnado, amigo del aguante mearedo, compa del viento bien humeado,
espejo flotadito y un alucín ave de la onda asimétrica que se viaja magnética
de este a oeste despegue galáctico
sin finito.
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