lunes, 27 de mayo de 2019

Milenialismo 2069


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¿Cuál lado ganó el partido?
“No importa, ya dame un vino.”
Tengo al diablo metido
me chingo a ese wey jodido
hijos del vicio, aman desmadre
“Ando borracho, me vale madre.”

Tengo al diablo metido
Me encanta
El desmadre
Mariguana
El desmadre
y los vicios 
son mi padres
el desmadre.

Cristo de pisto ama el demadre
soy mariguano, chinga a tu madre
“¡¿Cómo qué no hay cerveza?!”
Pero ve nada más esa fresa
me tiene el diablo bien pedo
me chingo a su wey europeo


Antes que la nada empiece sobre aquel día, que parece no quiero recordar: nos detuvimos un momento, escuchamos el silencio después de esas letras reunidas como música en tus oídos. Estabas crudo y desvariaste, grueso, macizo y consciente. Pero ¿Qué es lo peor de toda elevación insana?. 
    
 El silencio no existe desde que naciste por ley física en medio del mundo que te rodea, algún asfalto roto para llegar a nacer es el síntoma máximo de ubicarse arrepentido y lejos de las montañas. De admirar a los árboles en la ciudad e insultarlos: malditos son todos estos cerdos interpuestos en el camino, qué no saben, si ustedes son una idea del fascismo, ellos son los responsables, sí, los fascistas querían llenar de árboles gordos las ciudad, crear plantas enormes, adictas, llenándose las hojas de los mejores gases que una maquina pudiera expulsar, y la ciudades entonces se llenaron de plantas hasta eléctricas y progresaron también a estas pinches plantas gigantes, lo arboles de copa que parecen dinosaurios o están redondos, putos burgueses cualquiera, viven de lo que produce la mecanización del producto negro sustraído por las manos de mis humanos, excavado de su tierra maldita. Si la verdad es clara, la tierra les pertenece a los malditos árboles, a ellos les toca estar allá afuera, exiliarlos a todos, que les toca a ellos sumergirse en la tierra, no en mis alcantarillas hogares de ratas que disfrutan de la hamburguesa que no me acabé, puta planta vete a esperar la lluvia a otro lugar, si tuviera me compraba una sierra tan grande como la occidental y los cortaba para llevármelos a la verga, pa'fuera, allá a donde es de ellos comer calor y darle hogar a un insecto para alimentar un ave. Todo esto parece que es de ellos, se quedan quietos y duros, comen meados de perro romántico malandro, lunático. putos árboles solo son los duros familiares lejanos del brócoli que tanto bien nos hacen como cualquier otra verdura, fresca, comible desde antes que existiera un ficus en esta ciudad, por eso todos mis muebles son de fierro y mis carnes asadas eléctricas son mucho más suaves. No como los árboles; imbéciles duros como la sombra sobre el asfalto que merece brillar con el sol y broncear a todo el que lo pise. Es la verdad, no deberíamos de mantenerlos, o los fascistas nos habrán escuchado y serán libres con la falacia de hacernos creer a querer la tierra cubierta solo para ellos, imbéciles, no saben cómo pensar, como yo. 

Y mientras se acababa ese delirio, volteamos la hoja y esperamos el recuerdo del siguiente…



..


Un soldado cayó muerto
Nuestro jefe fue asesinado
¿Quién nos va mandar? 
Fue rey de coca hizo plata de hojas
Fue gran hombre padrino de los pobres
Fue un general comando de indios guerreros
Era el patrón, el mero chingón.

A los indios pobres, les compraba casas
A los indios fuertes, les daba armas
A los policías comprados, les dio mordidas de feria
A los jueces pendejos, les corto los pescuezos.

El negocio del placer lo supo bien
Los indios lo corrían y los pochos lo vendían
Los negros cocinaron y las plazas empujaron
Polvo para los ricos y piedras para los pobres.

Pinches indios pobres
 Lo llamaban el patrón.
Llévame p’al cielo, patrón
El dinero es nada
Mi espíritu es todo
Patrón, bendígame 
ven a salvarme, patrón…


Son solo excusas de algún motivo que surgió hace miles de años, pero todas las personas y cada uno de aquellos seres afortunados que siguen vivos tienen la razón tan pura como su madre. Fue imposible esperar, llegamos al principio del precipicio siguiente:


De algún modo algunos quieren seguir escribiendo como si estuviéramos retrocediendo el tiempo, ellos siguen utilizando las mismas mimas espeluznantes que a todo gran pensador ayudaron a definir lo que siento. Yo no decidí sentir todo esto y callar. Ellos ahora en bajo el silencio muerto, no saben lo que es tener el poder en las manos todos los días, tener la información universal en cuestión de segundos y si quiera tenían la mínima consciencia de andar al pendiente de cada otro que también es uno y merece vivir. De sus personas símiles que los rodeaban de halagos a cada palabra, lograron que sus escritos permanecieran que se grabaran en la permanencia tan dura como la hoja, se hicieron grupos reproducidos con conductas iguales en distintas sociedades del hombre, sin embargo al llegar de otra sociedad se observara lo mismo pero diferente de lo que se sentía y reproducían y reforzaban sus gustos como imperio dominante, ellos solo se quedaban sentados introspectivamente luchaban con la tinta para marcar a todos un apodo en la piel, idiotas viejos que no sabían sentir sino el cariño de unos pocos, sobretodo de todos los pocos que pensaban, los que se decían conocer el futuro para los hijos dueños de la esclavitud. Enfermos de una enfermedad dominante sobre su igual parecer. La culpa la han de tener las sillas, esa fue la herramienta del padre, José hizo sillas para los maestros de su hijo, ellos que pensaban lo crucificaron y tomaron la decisión sentados frente alguna mesa para matar al que pensaba diferente para hacer esa acción una ley moderna, tan grande como el espacio digital donde cabemos todos, como una tierra impalpable. Asesinaron al verbo que sabía del universo más allá del desierto. Yo ya no uso las sillas las detesto y bien sé solo las uso para ir a comer a casa de mis progenitores, no saben que pienso en el suelo, duermo encima de la cobija y conozco dentro de todos algo explota, nos vamos a caer, los vamos a dejar sin sillas para tumbar a esos que no piensan como yo.

No sabemos a dónde queda el camino por donde pasó este momento mientras cierro los ojos para usar mis dedos y ver la página que sigue...



...


Hermanos greñudos, prendan el leño
las gentes te ven a rabos de burros
por culo de feo, te quieren joder.
Hay que pelear, hay que pegar
por culo de feo , te quieren joder
hay que pelear, hay que pegar.

Gente del barrio, te quieren cazar
tan greñudo y feo, rata humana.

La ciudad te odia, te quiere matar
hay que pelear, hay que pegar
la ciudad te odia, te quieren matar

echando chingazos
echando chingazos
echando chingazos
echando chingazos

Esos rockeros, son maricones 
greñudos locos, son mas cabrones 
no te la dejes, no te la rajes 
hay que pelear, hay que pegar 
no te la dejes, no te la rajes 
hay que pelear, hay que pegar...



No es imposible alejarse de algo sin leer que algo se aleja de ellos, de los dos que nos miramos haciendo lo que nunca gusta de una inquisición voluntaria. La voluntad de no soltar sino aquello no tiene razón de estar frente a mi, esto.


Guárdese el ruido que merece silencio
Todo mundo diría que después de esas frases yo podría dedicarme al verbo rapeado, a la intención controlada de unas palabras bien observadas sobre la última sílaba y quizá en todas haga aparezca armonía un sonido establecido por aquellos que leyeron la Ilíada primero antes que nadie más; y nos cayeron a adorar su odio, adorar un juicio de esa obra mucho más magna que Magno.
Si vinieron a insolarse, sin dejarme mentir, de una mirada palparon aquello que solo leían en sus tiempos libres. En sus mañanas sucias y llenas de mandamientos en contra de cada vagina.
Algo me alucino, y solo puedo sentarme a degenerar a mi raza, creer en pensar a una inteligencia se le trata como rezarle a lo obvio necesario para sobrevivir, de no ser comidos por los leones o los osos nadie es merecedor de decirse terrestre. Existe odio que supera una clara manera de agarrarnos los seres y detener al objetivo, al destructor de tesoros por tener algo fuera de este mundo.
Así viven algunas incoherencias dentro de una persona con fama para cinco mil personas más que yo, para personas que se dicen son algún apodo, de verdad, que ese nombre es el suyo porque lo crearon para creer en él. Piensan la luz la hicieron para salvarse, para ser aquel pequeño miserable con todos los pensamientos que no necesitan madurar, reflexionarse y acaso refutar dentro de sí mismo. Rebotar en una lagrima por merecerse una errata indispensable al ecosistema ardiendo.
Por eso supongo, y tal vez no erro ante esta luz que me salva para saber de todo, las luciérnagas fueron el ejemplo, el principio para vencer la observación de una noche perdida sobre alguna persona sin fondo. A partir de ello nuestros ojos se sintieron simples sobrevivientes pero regidores de ellos mismos, hasta antes solo comprender estaban ahí para los cuerpos enamorados, para variar, nos cambiaron el cuerpo de lugar, de función se hicieron adictos a esas luciérnagas esos seres allá atrás tiempo, son de los que nacieron esas personas, se me figura que mañana no dejaremos existan de nuevo y las venceremos, las dejaremos sin rastro en el planeta tierra y esperaremos a las bestias con palo sin hacer trampa quitándonos el aire fresco.






















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