Pero nunca me contaste, te fumaste bien rolado y te quedaste dormido.
pues cuando llegó parecía vagabundo el wey, su ropa toda deshilachada, negra, prieta como vieja de arrugada, pero más bien como chamuscada, como cuando quemas las hojas de papel y se pone negro en tus dedos, algo así. Al wey en el suelo lo dejaron, estaba balbuceando y temblando recio, apenas se dejaba palpar y rebotaba contra el suelo y se estiraba con bruscos espasmos, duros los azotes de nuca que se pegó, maníaco que sorprendió el momento. A parte de todo, sus parientes solo lo dejaron en la entrada y dejaron dicho que regresaban en dos horas que lo atendiéramos, por
favor, que le había caído un rayo, que al rato pasaban por ése, (xolo)perro loco y arrancaron. Imagínate y yo todo loco también, si acababa de darme mis fumaditas antes de salir del jale en la madrugada, cabrón, imagínate.
Pero que malditos ya nadie espera nada en este puto país estamos hechos mierda.
no, wero, aguanta te digo, lo subimos a la camilla el doctor y yo, y si estaba como quemado machín de mucho, o así parecía, echaba humillo de la cabeza a las patas, el cabello ardiendo, la piel quemada pero como chamuscada más bien, como a las tortillas tatemadas así olía. Si te digo yo hasta pensé era culpa de la canala de maíz en la que acababa de bicicletear. Pero ubica. Ya, lo pusimos en un lugar entre dos viejitos, el doctor le inyectó para el dolor pero nada, no se quedaba quieto, se retorcía de gusto como adicto a los epilépticos. Entonces lo dejamos, lo observamos un ratón a ver qué pasaba hasta que medio se levantó, y nos dijo, todo lelo:
-mire doctora si me quedo quieto déjeme hablar, yo no necesito sino es un venda en el brazo y en la mano.
nos la enseño y tenía un sóquet incrustado, luego luego no se calló y se quedó quieto el bato, como si nada se sentó en la camilla y se dejó guango, loco, empezó a decir este alucín que grabé porque no nos dejan tomar vídeo, mientras le curaban la mano, de veras casi no lo notábamos quemado, su cuerpo solo tenía ese pedazo del foco pegado a la mano siniestra, pero el bato estaba así nomas, chamuscado si pero nada de muerte, vivo el perro; nos dijo que le había pegado un rayo y lo trajeron por drogadicto, pero ubica el resto:
- al final todo esta electricidad es una adicción y pronto no
faltará el día en que a todos nos traten como humanos enfermos milenarios,
atrapados seremos antes de destruirnos la mirada, la nueva ley evitará
colocarse en cara la luz directo a
los ojos hasta que revienten de rojos. Yo de veras los he topado, doctora, así (xolo) de
mariaguano los he visto y los puedo topar:
"si hasta acostado me sale cagar
el palo, y qué le hace, si yo la pago, perro, en directo puedo exponer o
fumigar el alma con una cuenta bimestral a domicilio" responde el enfermo
milenario, aquel seguro de su libertad que paga seguros por su auto, suponiendo
su razón importa ante cada situación mundial, que de esto merece salir y puede
ser fundamental de toda nuestra ira, puede ser de todo nuestro desconsuelo,
puede hacernos saber de todo lo que es posible destruir gracias al gusto de
nuestras partículas entonces lo vale... pero también nos ayuda, es buena la
luz, nos hace el paro hasta a romperse el iris frente al foco y el lente por
develarse y rezar que maría suba que le bajó, ¿y? milagro, milagrazo del señor,
así sin gastar hasta se ahorra la placa en llamar para preguntar qué significa
la vida. Así sin problemas, enfermos, cuidándonos de acabarse metiendo fierros
en el cuerpo por la feria de Aguascalientes, y allá me acuerdo mataron a un tío.
Pero y qué ya a nadie le importa ni le importó, ya la muerte es barata y
portátil. Pero no se apure todo esto será cuando se termine hasta el agua y
después del tornado en guanatos, será entonces cuando volveremos a danzar por
las lluvias y de nada que te van a decir gracias por participar, y quizás en una
de éxito nos vamos a quedar con sed con tal de ver series mundiales, y a ver si
te acuerdas de este momento de este aparato, frente al batazo en la sien que
será de a mil pesos en la cuenta de agua, jefa bájele lo brillante. Fue lo último
que le dije antes de subirme y cambiar el foco, cada que se funden fumo y hoy
recibí mi merecido...
y lo curamos, se calló y se quedó quieto, dos horas después, llegaron por él sus tías que viven frente a su domicilio, nos juraron por cristo que ellas pensaban estaba muerto, que ellas habían visto el rayo caer, qué por eso habían venido, lo grabaron y todo. Todo esto es verdad, te lo juro, me lo pasaron mira:
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