sábado, 23 de septiembre de 2017

S

.Acuérdesése que todo esto ya existía antes de que nos temblara de nuevo.
Acuérdesése que sino se acuerda le puede preguntar a su padre o a su madre, y ellos dirán que el único cambio nomás fue la alta definición en que se repartió la tierra bajo los pies de más lares que este impredecible movimiento tectónico hizo.
Desése cuenta que lo único nuevo en estos diablos es la pantalla portatil en sus manos. Qué ante la pasada tragedia, sin éstos aparatos absorbe-memorias, las manos de maíz se echaron como al comal sobre el fuego, sin esta falsa necesidad a gastar luz de más para recargar este libre poder de presumir.
Acuérdesése que el sol(mexica)idario nace solito para salvarnos de que nos trague este pedazo de tierra desde antes que la luz fuera un milagro traído en la pinta enseñando comunicación mundial.
Date color, ése, que los únicos que no son capaces de amar a este país son los que hoy se tumban hasta la comida donada y la necesitan para cubrirla de plástico con la basura de sus rostros y la roban solo para rayarles las letras de mierda que no representan sino el odio partido sobre esta tierra porque la ignoran.
Nunca olvídése que por esa clase beneficiada de cerebros que no trabajan, se entierran más cuerpos en una semana que lo que un temblor marca para toda la vida.
No olvidése que por ellos se producen más lágrimas a nuestras madres sino nos gusta el dinero para vivir decentes.
Recuerdése que hace 30 años lo único que cambió no fue la bandera, no fue el hambre, sino ellos los malditos que odian a este país y lo cambian para venderse al rico que se baña agustísimo cuando llega a dejar propinas a costa del ser vicio raza hija del sol.
No sé olvidése que estos idiotas que aman salir en la pantalla vestidos de nación contaminada con plástico gringo; metida bajo su piel se llenan de esa mierda y la celebran embarrando sus gigantes habitaciones blancas, sonriéndole a todos los métodos para reproducirla con desorden para quedarse con esos idólares para rezar y presumir su diezmo sin alma.
Recuérdesése aprender que está naturaleza nomás nos devolvió ahora la memoria sacudida de que nada ha cambiado; ni ella cambió el día en que decidió moverse para sepultar niños vivos bajo casas más mal hechas.
Recordarsése que lo único a lo qué estamos existiendo es a está enajenación de mantener a esa gente que vive como impuestos, que estamos pegados a sus regalos, festejando con refresco a Santa Clos manchados de rojo como el ojo del buen hijo cholo.
Se festejan la fechas sin recordar un sentimiento de que esos no se van a morir solos, de que nunca nos hará ese favor el subsuelo porque a la tierra no le toca saber de justicias divinas.
Ella cholo se mueve y tú como hijo del perro gemelo de la serpiente emplumada, nos enseñas como xolos, como si nada a andar pisando el infierno. Y mientras nunca aprendamos que sentarse para leer entre líneas, que no sean de polvo, esto nunca va a cambiar, ni los días en que nos tiembla sin que tiemble.
Y después de una semana ellos seguirán y nosotros los mantendremos. Muriendo. Sin embargo sin llorar al final

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