lunes, 20 de febrero de 2017

ojalá fuera un sueño

A ese, el del cuarto G-4. Ahí, con todo, han tenido sólo a mí carnal ya hace más de dos semanas, dicen que es lo que más le conviene, pero en todo ese tiempo los pendejos doctores, especialistas de este rancho, no han podido definir su condición. Llegan con explicaciones de algo que lo ataca al dormir y no lo afecta mientras no se vaya a soñar.
       A él le gustaba salirse y ver el cielo,  después, agachar la mirada hacia su rancho, obligando el sentimiento a encerrarse a su cuarto donde guarda  las fotos de sus viajes.
       Antes de irse, mi carnaza era buen pedo, no había un pinche problema que lo asustara. La necesidad lo tuvo siempre al tiro en un lugar como el que vivimos. Mí jefa Santa siempre lo chingó para que terminara la prepa por lo menos.  Y así como ahora me dice, le dijo a él: “cuando la hayas pasado mijo, dejaré que su culo se convierta en un papalote y lo podrá volar por donde más guste sin que te chingue más que la vida misma”.
Ese, mi hermano, siempre la libraba, sin apuros pasaba todo, a medias, pero lo pasaba para cumplirle a nuestra Santa, como le decimos. Mí jefe se largó cuando yo nací y mí carnal nunca quiso parecerse a él.
     Me acuerdo de chavo, cuando era un hermano más cercano, me contaba quería irse a ver qué pasaba con el mundo restante, que tenía que cruzar un océano, eso era viajar. Sentir si es tan jodido aquí como en el resto del cielo, ver que tal pegaba el sol, como eran las nubes y los arboles en otras curvas del mundo.
Lógicamente que mientras estudiaba no le alcanzaba más que para eso.
       Aunque él, siempre bien huevudo, menos con las bendiciones de su mamá, en cuanto su culo se convirtió en papalote, se la jugó para ver como conseguía juntarse unas monedas para irse, (desaparecer). Y en un sistema, que solo cumple para tenernos vivos y sufrir la vida. Mí carnal no encontró de otra que aplicarse al oficio lacra, lo tomaba como oficio porque en un lugar tan olvidado por el dinero como el nuestro, por lo menos para hacer un guardadito rápido, ser lacra invertía los papeles, como si el sistema  estuviera diseñado para eso y librarla. De vez en cuando me lo encontraba con partes de auto robadas, pedazos electrónicos recargables que forman una ciudad.
Él siempre decía que iba a vender chicles, pero no, vender pedazos de árbol masticable no deja tanto como para que en seis mese tuviera ya todo listo y largarse.

Pasaron cinco años…

Escaparme me daba para visitar la ciudad, me lo encontré vagando y lo agarré.
       Durante el camino de regreso a casa me narró su viaje por allá, como es que se la pasó viviendo en la ciudad inglesa, que dormía en los parques cagandose de frío hasta que consiguió un trabajo y otros hermanos de nación lo recibieron para compartir la renta de un departamento chiquito, entre otras varias historia llenas de idiomas diferentes que tuvo que enseñarse a hablar ahuevo y una vida con la misma joda, pero bien recompensada. Entonces cuando entramos al rancho, se le empezó a poner una cara de tristeza y espanto cuando comenzó contarme de las diferencias que había notado en su vida de pueblitos sin sol. Que a pesar del paso de cinco años, aquí nada había cambiado, que parecía tenía que volver al mismo oficio con el que se despidió, para poder ahora de menos ganarse la vida, ya ni para ahorrar.
       Peor tantito cuando mi madre le contó todo lo que nos habían robado un día, se metieron a la casa. Como es que ahora nos daba miedo ir a la ciudad porque se agarraban a balazos y la vida ya no parecía vida sino un juego al que teníamos que sobrevivir.
       Dos días después de ambientarse a su regreso a casa, fue cuando se quedó sin dormir, se la pasaba en su cuarto, pegando fotos de un recuerdo que lo hacía soñar y despertar con las ganas de desquitarse con alguien. Me dijo una noche,  que el sueño lo atacaba con las imágenes de una vida que no podría encontrar ahora en su hogar.
       Aquel día me acompañó a reclamarle a Don Ñeto, el de la tienda, que nos dejara más barato el kilo de frijol, se lo agarró a golpes hasta arrancarle su peinado y deformarle la cara. Gritando a la gente en la calle, que se podía y lo encerraron y él prefirió quedarse así, para no desquitarse perturbando la vida que pareciera  somos todos culpables.
Lo detuvieron y lo metieron al hospital para locos en la ciudad, ya había gritado mucho. Se agarraba mi carnal diciendo que hacía falta un cambió, que no era posible ver como un sistema favoreciera los actos que a él lo llevaron a conocer la vida de sus sueños xolosperroscholos…

       Ahora hace pedacitos todas y cada una de las fotos que le llevo cuando lo visito, para ver si logra olvidar y vivir en la pesadilla que había dejado. Lo peor es que no sé lo que me toca hacer a mí, debó buscar cambiarle el mundo a mi hermano o tratar de escapar de la pesadilla que vive, para entonces ¿regresar y ver una peor? Ojala todo fuera un sueño  y pronto regresemos a nuestro bien despertar juntos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario