Dentro de tu habitación la luz se
consume:
Afuera lloverá en algún momento, Luna,
Y yo estaré de pie, empapado, como una
estatua,
en una calle sin nombre, en algún parque
olvidado
Estaré mirando el cielo, pronunciando tu
nombre,
que se alejará volando, con las alas
mojadas, de mis labios
Tendré frío,
y pensaré en tu muñeca herida,
y pensaré en tu muñeca tuerta
Llegará a mí, a través del recuerdo,
mientras las calles se anegan de agua
turbia,
mientras las luciérnagas beben de las
hojas,
el hondo aroma vivo guardado en tu boca
Y conoceré,
quizá con dolor, quizá con un temblor
del alma,
el aspecto irremediable del pasado
Pensaré:
debí elegir el grito y no el murmullo,
debí hurgar más profundo en el lenguaje
Mis manos se extenderán trémulas,
con dolorosa esperanza, sin fe,
tratando de asir lo incorpóreo,
tratando de esculpir el humo
Y se hundirán en la nada,
en la viciada atmósfera de un país
habitado por fantasmas
Y es posible que llore,
si tú te pierdes, Luna, si tú te pierdes
Miraré la llave, la clave,
el sello, el misterio gozoso de tu vida
que poseía y jamás supe entregarte
Y cerraré los ojos,
y un insecto oscuro sellará mis párpados
Lloraré hacia dentro,
inundándome,
inundándome,
vasto paisaje de sal
sostendrá el peso de mi corazón
Y cerraré mis labios,
y una niña que pinta alas de mariposas
los coserá con hilo negro, para siempre
Pero ahora estamos dentro de tu
habitación,
sentados en el piso muy cerca uno del
otro
Las sombras han crecido
Hay cenizas de cigarro en el piso
Y sabor a cerveza en la saliva
Si logras oír esta voz, Luna,
nacida de los días venideros,
no me permitas marchar
Cierra la puerta de tu cuarto,
armoniza en ti todas las sombras,
Protégeme con tus brazos de la llubia,
y guárdame en ti aquella noche
No hay comentarios:
Publicar un comentario