lunes, 22 de agosto de 2016

Estancia

Dentro de tu habitación la luz se consume:

Afuera lloverá en algún momento, Luna,
Y yo estaré de pie, empapado, como una estatua,
en una calle sin nombre, en algún parque olvidado

Estaré mirando el cielo, pronunciando tu nombre,
que se alejará volando, con las alas mojadas, de mis labios

Tendré frío,
y pensaré en tu muñeca herida,
y pensaré en tu muñeca tuerta

Llegará a mí, a través del recuerdo,
mientras las calles se anegan de agua turbia,
mientras las luciérnagas beben de las hojas,
el hondo aroma vivo guardado en tu boca

Y conoceré,
quizá con dolor, quizá con un temblor del alma,
el aspecto irremediable del pasado

Pensaré:
debí elegir el grito y no el murmullo,
debí hurgar más profundo en el lenguaje

Mis manos se extenderán trémulas,
con dolorosa esperanza, sin fe,
tratando de asir lo incorpóreo,
tratando de esculpir el humo

Y se hundirán en la nada,
en la viciada atmósfera de un país
habitado por fantasmas

Y es posible que llore,
si tú te pierdes, Luna, si tú te pierdes

Miraré la llave, la clave,
el sello, el misterio gozoso de tu vida
que poseía y jamás supe entregarte

Y cerraré los ojos,
y un insecto oscuro sellará mis párpados

Lloraré hacia dentro,
inundándome,
inundándome,
vasto paisaje de sal
sostendrá el peso de mi corazón

Y cerraré mis labios,
y una niña que pinta alas de mariposas
los coserá con hilo negro, para siempre


Pero ahora estamos dentro de tu habitación,
sentados en el piso muy cerca uno del otro

Las sombras han crecido
Hay cenizas de cigarro en el piso
Y sabor a cerveza en la saliva

Si logras oír esta voz, Luna,
nacida de los días venideros,
no me permitas marchar

Cierra la puerta de tu cuarto,
armoniza en ti todas las sombras,
Protégeme con tus brazos de la llubia,
y guárdame en ti aquella noche 

No hay comentarios:

Publicar un comentario