No puedo dormir desde horas. Ya son tantas que parecen años. No puedo dormir porque soñé contigo. Esas noches de cruda por el polvo. Esas noches que empiezan a sentirse en el corazón, se trasladan a la mente y combinados ellos rigen al cuerpo para llegar a esta nueva noche en que no puedo dormir. Ahí estabas, y como siempre llegaste y yo venía escapando de alguna locura que parecía muerte. Yo no puedo dormir hoy y esas noches como esta no son siempre iguales. Porque ya no tienes el mismo cabello, y porque ya no tienes ese mismo caminar y porque ya no tienes ese regaloen la mirada cuando nunca coincidimos. Será por eso que nunca te topo en la calle por más que ande como cholo, pidiendo esquinas en donde alguna vuelta tropiece con esto tuyo. Con el sueño que no me deja ver otras cosas de vez en cuando sino a ti. Siempre hay una de esas noches que te sales de algún rincón y llegas. Y ya sé que no tienes la misma forma de mirar ya sé que no tienes la misma cantidad de cabello completo, ya sé que no caminas como antes y nos íbamos a saber que yo no sabía reconocer alguna pasión por no querer soñarla, pero hoy como voy a hacerlo sino puedo soñar. Y ni siquiera tengo cruda y ni siquiera tengo nada, nomas esto no de ni poder ni bostezar. Lo sé porque no tengo nada de sueño. El cuerpo dice que no puede hacer nada, que entre la mente y el corazón se están pegando un tiro para saber donde esconderme de eso. De verte ahí donde uno debe descansar, topándote con eso que te cortaste, con esa nueva forma de caminar y con esa mirada que ya no me toca, pero ahí estás y te acercas y me dices que de verdad estas esperando hacer algo para acercarte que sabes que algo duele y piensas decirlo. Y yo, yo no sé si hubiera querido pensar en despertar al cuerpo, mejor dejar solos a este cerebro y este corazón seguírle ahí; que mi cuerpo hubiera preferido caer en alguna adicción sintética creada para perder el hambre y traer los ojos como xolo antes de creer comer, como traer los ojos de tiburón cuando va a beberse la sangre de algún cuerpo que flota sin cuidado, entre esa marea como hecha de sabanas en donde ni el calor ni el frío son tan fuertes para golpear ese recuerdo, esas historias donde te acercas tan llena de esa naturaleza animal y el cuerpo humano emana el sudor frío de haberte tenido de frente y no haber dicho mínimo bésame y ya el mundo podría explotar, y tu y yo y el agua y los tiburones y la vida no dejarían de ser sino un lindo paseo. Pero ya no ya no puedo dormir ya no se puede dejar de vivir sin creer que la fuerte de esperanza se detiene en cada esquina ofreciéndome una bolsa de odio para regresársela a soledad. Esa es la unica esperanza que tiene el descaro tan poco de deshacerte. Y el corazón dice no poder hacer nada porque el no sabe hablar y la mente dice todo llega porque el cerebro necesita sangre para seguir con vida. Y que desafortunadamente haber perdido este tesoro fue tomaste la saliva de un cuerpo que no merecia perdurar más andarse adicto. Perderse y creer iba ahogarse en un mar lleno de nada sino de sí mismo. En silencio en el hogar de todo esto que no es dormir. Que dicen es seguir ahí creyendo ya deberías de ser nada y todo lo malo es sentir por creer sentirte de cerca. Pero uno despierta como muertos y ya no sabremos el cuerpo cuando habrá un espacio de alguna partícula, de alguna estrella del universo para conseguir golpearse la cabezota y perder todo conocimiento de haberte guardado en algo que nunca va a salir sin morirse. Y ojalá algún día te me pierdas en una pirámide y me dejes porque ya te fuiste pero sigues haciéndola creer de hule juntos, cuando esa palabra no debería existir dado a que solo contamina al mundo. Este mi mundo en silencio, sin dormir, sin querer ya ver que este cuerpo solo es testigo desgastado entre la mente y el pecho por abrazarte fuerte como tesoro.
Y
Mal digo las noches como esta, antes esperanza las usaba para motivar el rumbo de esa vida, donde hoy quisiera dormirme para siempre con los ojos abiertos; mañana esperaremos dormir con los tiburones y no tropezar con alguna piedra nos saque la sangre, mejor me saque a mi de todos estas horas que aparecen años, que hoy en este momento sobrio y de ojos rojos abierto, hoy es nada. Nada entre las olas de una marea donde un un día flote y deje irte y no te atrevas a escapar de todos los tiburones que viven en el paraíso se va a perder vernos juntos y hacernos pedazos esta vida. Sin sangrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario