Remedando la quietud de la piedra
El Buda permaneció; el viento se detuvo...
Los ríos escoltaron a las almas en pena,
Jesús murió...
El dedo cubrió la boca
La pluma recordando su esencia animalesca
escupió su tinta a mi rostro y
-------------------------------------------------------huyó
Las hojas se perdieron entre la maleza...
De la imperfección del recuerdo
Nació la ausencia y el secreto.
Escrito por Aldo Rodrigo González Casillas, el 6 de noviembre del 2014.
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