lunes, 19 de enero de 2015

Los perros también se pierden

Aquí sentado donde ya no habito
lejos de una voz de una imagen
(¡que no sea otra!) veo la ciudad viva
respirándote en cada esquina
la proximidad de tu emergencia

Espero un grito lejano
en una lengua ajena
una mirada anónima
en un rostro que no logro
adivinar en un lugar
en el que me he perdido

Las calles, las plazas y los mercados
poblados de perros desorientados
que te ululan cuando creen verte
encima del mundo arriba de todos
entre el ruido que hace el viento
y la sombra de las nubes

                                                                            Django

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